Los ataques rusos con drones estrangulan la asistencia sanitaria civil en las regiones del frente - Colombia
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Los ataques rusos con drones estrangulan la asistencia sanitaria civil en las regiones del frente

Tres drones rusos impactaron contra el hospital de Zolochiv en la madrugada de este lunes. El jefe de la administración militar de la localidad, Víctor Kovalenko, informó a los medios locales de la región de Járkov sobre daños en el edificio. A medida que los … drones rusos incrementan su alcance, la devastación de Ucrania se recrudece. La vida en las aldeas, pueblos y ciudades cercanas a la línea de combate está marcada con el asedio aéreo enemigo. Ataques precisos que se dirigen también contra la infraestructura y el personal sanitario.
Médicos Sin Fronteras (MSF) destaca en un informe que estas acometidas están destruyendo la red de atención sanitaria y «responden a una estrategia deliberada y calculada para castigar a la población». El coordinador de la organización humanitaria en Ucrania, Robin Meldrum, afirma que hay una intencionalidad en la forma de atacar de Rusia: es un patrón. Meldrum subraya que los ataques son «demasiado sistemáticos, demasiado frecuentes y demasiado precisos como para ser circunstanciales».

El propio hospital de Zolochiv ya había sido atacado en marzo de 2025. Se trata de uno de los centros con los que MSF colabora a través de donaciones. Y este no es un caso aislado. Los ataques verificados contra las instalaciones de atención sanitaria en Ucrania aumentaron un 19% entre 2024 y 2025: de 488 en 2024 a 580 en 2025, según la Organización Mundial de la Salud.

Noticia relacionada

Miriam González

El pico más alto corresponde al primer año de la invasión a gran escala en 2022, con 1.373 impactos registrados. Al año siguiente hubo una caída drástica tras la estabilización del frente, con 370 impactos. Y desde 2024 la tendencia va en aumento. La situación general se agrava todavía más debido a la campaña rusa contra la infraestructura energética de Ucrania. El pasado invierno, con temperaturas de hasta 25 grados bajo cero, una gran parte de la población se enfrentó durante semanas a amplios cortes de electricidad y calefacción.
Los civiles ucranianos soportan bombardeos con misiles en la retaguardia, pero en el frente además enfrentan el merodeo constante de letales vehículos aéreos no tripulados. Los drones no solo han transformado la naturaleza militar del conflicto, también afectan directamente al trabajo de los sanitarios. La denominada «zona de muerte» araña cada vez más territorio.
Si en 2022 y 2023 el personal médico podía trabajar a unos 15 o 20 kilómetros del frente con cierta seguridad, ahora esa distancia alcanza los 50 kilómetros. Los FPV (siglas en inglés de ‘visión en primera persona’) saturan desde hace tiempo los cielos en las regiones del frente y controlan las carreteras. Son vehículos aéreos no tripulados muy ágiles, cargados con explosivos y controlados remotamente por un operador que recibe imágenes en tiempo real, lo que le permite ver el objetivo con gran precisión. Otra de las estrategias asiduas de las fuerzas invasoras son los ataques dobles mientras los rescatistas tratan de ayudar a los afectados.

Diez años de la resolución de la ONU para la protección de los sanitarios en la guerra

El Consejo de Seguridad de la ONU adoptó en 2016 la Resolución 2286 para reiterar la importancia de proteger al «personal humanitario y médico, los pacientes y las infraestructuras sanitarias en los conflictos armados». Después de una década, MSF subraya el «fracaso» de este compromiso ante los ataques contra los hospitales ucranianos y el acceso cada vez más difícil a la atención sanitaria en las regiones del frente.

La organización pide a los Estados miembros que condenen de «forma consistente y pública los ataques contra civiles, infraestructura civil, personal humanitario, personal sanitario e instalaciones». Además, reclama «investigaciones independientes, imparciales y sistemáticas» sobre los ataques contra civiles y personal sanitario desde el inicio de la guerra.

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MSF enfatiza que los ataques deliberados contra médicos y vehículos sanitarios visiblemente señalizados constituyen una violación grave del derecho internacional humanitario y pueden llegar a suponer un crimen de guerra. El informe recoge el testimonio de Andrii Rebrov, director del centro de salud primaria de Lyman, en la región de Donetsk, que recibía asistencia de la organización humanitaria internacional.
El 29 de septiembre de 2025 perdió una pierna cuando su coche recibió el impacto de un dron FPV. A su lado viajaba la enfermera Valentyna Kolomatska, que sufrió quemaduras térmicas. Su vehículo estaba claramente señalizado. «Mi coche era un Duster blanco, claramente marcado con una cruz roja médica. Pero la cruz roja no me protegió», explica Rebrov.

«Las víctimas silenciosas»

La salud no solo se deteriora por los ataques rusos. Muchos de los vecinos de las regiones por las que atraviesa el frente tienen cada vez menos acceso a la atención sanitaria. Entre febrero y marzo de 2026, equipos de MSF encuestaron a 187 civiles en cuatro regiones cercanas al frente: Dnipropetrovsk, Jersón, Mykolaiv y Zaporiyia. La mayoría de los entrevistados son personas mayores y dependientes. Casi tres cuartas partes de ellos, un 72%, afirman que antes de 2022 recibían atención «siempre» o «la mayoría del tiempo». Hoy esa cifra ha caído al 35%. Y un 90% asegura que su salud ha empeorado.
La falta de personal sanitario es otra de las dificultades que enfrenta el país. Según el Ministerio de Sanidad ucraniano, el número de médicos registrados cayó de 143.887 en 2021 a 127.675 en 2024, una pérdida de más de 16.000 profesionales, un 11,3%. La estadística se vuelve más pronunciada en las zonas cercanas a la línea de frente. En Jersón, la plantilla médica se ha reducido un 66% desde 2022, de 79 a 27 médicos.
MSF pide a los países con «influencia» que exijan a Rusia el cese de estos ataques contra el personal sanitario y la infraestructura médica.

Publicado: julio 13, 2026, 6:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/ataques-rusos-drones-estrangulan-asistencia-sanitaria-civil-20260713131455-nt.html

Tres drones rusos impactaron contra el hospital de Zolochiv en la madrugada de este lunes. El jefe de la administración militar de la localidad, Víctor Kovalenko, informó a los medios locales de la región de Járkov sobre daños en el edificio. A medida que los drones rusos incrementan su alcance, la devastación de Ucrania se recrudece. La vida en las aldeas, pueblos y ciudades cercanas a la línea de combate está marcada con el asedio aéreo enemigo. Ataques precisos que se dirigen también contra la infraestructura y el personal sanitario.

Médicos Sin Fronteras (MSF) destaca en un informe que estas acometidas están destruyendo la red de atención sanitaria y «responden a una estrategia deliberada y calculada para castigar a la población». El coordinador de la organización humanitaria en Ucrania, Robin Meldrum, afirma que hay una intencionalidad en la forma de atacar de Rusia: es un patrón. Meldrum subraya que los ataques son «demasiado sistemáticos, demasiado frecuentes y demasiado precisos como para ser circunstanciales».

El propio hospital de Zolochiv ya había sido atacado en marzo de 2025. Se trata de uno de los centros con los que MSF colabora a través de donaciones. Y este no es un caso aislado. Los ataques verificados contra las instalaciones de atención sanitaria en Ucrania aumentaron un 19% entre 2024 y 2025: de 488 en 2024 a 580 en 2025, según la Organización Mundial de la Salud.

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  • Miriam González

El pico más alto corresponde al primer año de la invasión a gran escala en 2022, con 1.373 impactos registrados. Al año siguiente hubo una caída drástica tras la estabilización del frente, con 370 impactos. Y desde 2024 la tendencia va en aumento. La situación general se agrava todavía más debido a la campaña rusa contra la infraestructura energética de Ucrania. El pasado invierno, con temperaturas de hasta 25 grados bajo cero, una gran parte de la población se enfrentó durante semanas a amplios cortes de electricidad y calefacción.

Los civiles ucranianos soportan bombardeos con misiles en la retaguardia, pero en el frente además enfrentan el merodeo constante de letales vehículos aéreos no tripulados. Los drones no solo han transformado la naturaleza militar del conflicto, también afectan directamente al trabajo de los sanitarios. La denominada «zona de muerte» araña cada vez más territorio.

Si en 2022 y 2023 el personal médico podía trabajar a unos 15 o 20 kilómetros del frente con cierta seguridad, ahora esa distancia alcanza los 50 kilómetros. Los FPV (siglas en inglés de ‘visión en primera persona’) saturan desde hace tiempo los cielos en las regiones del frente y controlan las carreteras. Son vehículos aéreos no tripulados muy ágiles, cargados con explosivos y controlados remotamente por un operador que recibe imágenes en tiempo real, lo que le permite ver el objetivo con gran precisión. Otra de las estrategias asiduas de las fuerzas invasoras son los ataques dobles mientras los rescatistas tratan de ayudar a los afectados.

Diez años de la resolución de la ONU para la protección de los sanitarios en la guerra

El Consejo de Seguridad de la ONU adoptó en 2016 la Resolución 2286 para reiterar la importancia de proteger al «personal humanitario y médico, los pacientes y las infraestructuras sanitarias en los conflictos armados». Después de una década, MSF subraya el «fracaso» de este compromiso ante los ataques contra los hospitales ucranianos y el acceso cada vez más difícil a la atención sanitaria en las regiones del frente.

La organización pide a los Estados miembros que condenen de «forma consistente y pública los ataques contra civiles, infraestructura civil, personal humanitario, personal sanitario e instalaciones». Además, reclama «investigaciones independientes, imparciales y sistemáticas» sobre los ataques contra civiles y personal sanitario desde el inicio de la guerra.

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MSF enfatiza que los ataques deliberados contra médicos y vehículos sanitarios visiblemente señalizados constituyen una violación grave del derecho internacional humanitario y pueden llegar a suponer un crimen de guerra. El informe recoge el testimonio de Andrii Rebrov, director del centro de salud primaria de Lyman, en la región de Donetsk, que recibía asistencia de la organización humanitaria internacional.

El 29 de septiembre de 2025 perdió una pierna cuando su coche recibió el impacto de un dron FPV. A su lado viajaba la enfermera Valentyna Kolomatska, que sufrió quemaduras térmicas. Su vehículo estaba claramente señalizado. «Mi coche era un Duster blanco, claramente marcado con una cruz roja médica. Pero la cruz roja no me protegió», explica Rebrov.

«Las víctimas silenciosas»

La salud no solo se deteriora por los ataques rusos. Muchos de los vecinos de las regiones por las que atraviesa el frente tienen cada vez menos acceso a la atención sanitaria. Entre febrero y marzo de 2026, equipos de MSF encuestaron a 187 civiles en cuatro regiones cercanas al frente: Dnipropetrovsk, Jersón, Mykolaiv y Zaporiyia. La mayoría de los entrevistados son personas mayores y dependientes. Casi tres cuartas partes de ellos, un 72%, afirman que antes de 2022 recibían atención «siempre» o «la mayoría del tiempo». Hoy esa cifra ha caído al 35%. Y un 90% asegura que su salud ha empeorado.

La falta de personal sanitario es otra de las dificultades que enfrenta el país. Según el Ministerio de Sanidad ucraniano, el número de médicos registrados cayó de 143.887 en 2021 a 127.675 en 2024, una pérdida de más de 16.000 profesionales, un 11,3%. La estadística se vuelve más pronunciada en las zonas cercanas a la línea de frente. En Jersón, la plantilla médica se ha reducido un 66% desde 2022, de 79 a 27 médicos.

MSF pide a los países con «influencia» que exijan a Rusia el cese de estos ataques contra el personal sanitario y la infraestructura médica.

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