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Los adolescentes australianos se saltan el bloqueo de redes sociales: «Es muy fácil hacer trampas»

La primera vez que Virginia se descargó una aplicación de redes sociales en su ‘smartphone’ tenía 12 años. Desde entonces, sitios como TikTok, Instagram, Snapchat o Roblox han jugado un papel clave en su día a día. No solo son los espacios donde charla … con amigos o mata el rato consumiendo los últimos virales; también son los lugares a los que recurre cuando quiere consultar información o despejar cualquier duda que le surja por el camino. Puede pasar navegando en ellas cinco horas diarias; por eso, cuando se enteró de que Australia, el país en el que lleva viviendo casi toda su vida, iba a prohibir el acceso a los menores de 16 años, se preocupó un poco. Pero fue para nada; porque desde que entró en funcionamiento el bloqueo, el pasado 10 de diciembre, no ha perdido el acceso a ninguna.
«No lo han hecho muy bien. Por ejemplo, Snapchat no me ha pedido que hiciese nada para verificar mi edad. TikTok únicamente me mostró una notificación en la que ponía que iban a mirar mi fecha de cumpleaños en la aplicación. Lo que pasa es que mucha gente no tiene puesto su cumpleaños real. Solo una vez me han hecho sacarme una foto para comprobar la edad y me ha salido que tengo 18 años», apunta en conversación con ABC la joven, que tiene todavía 15 años y lleva casi toda su vida residiendo en la ciudad de Melbourne.

El caso de Virginia no es anecdótico. Todos los amigos de su grupo siguen teniendo acceso a sus cuentas; y si eso es posible es porque la norma australiana tiene muchas limitaciones. Y los menores mucha inventiva. Efectivamente, desde inicios de diciembre el Gobierno del país oceánico obliga a ‘apps’ como X, Instagram, TikTok, Reddit, Youtube, Threads o el sitio de vídeos en ‘streaming’ Kick a desactivar todas las cuentas de usuarios menores de 16 años; además de poner barreras efectivas que les impidan utilizar de nuevo el servicio hasta que alcancen la edad mínima permitida.
Para cumplir con la obligación, las plataformas deben incorporar mecanismos que les ayuden a verificar la edad de los usuarios. Sin embargo, cada una puede utilizar los que considere oportunos siempre y cuando exista alternativa a la petición de un documento de identidad. Algunas están optando por pedir a los menores que compartan una fotografía de su rostros para que el sistema, mediante el uso de reconocimiento facial, pueda determinar la edad real. Otras recurren a la IA para determinar si la actividad de la cuenta encaja con la que le daría un menor de 16 años. Sea como sea, el desafío es mayúsculo. Y el gobierno australiano lo sabe.

Publicado: enero 4, 2026, 10:00 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/tecnologia/menores-australianos-saltan-bloqueo-redes-sociales-facil-20251228034628-nt.html

La primera vez que Virginia se descargó una aplicación de redes sociales en su ‘smartphone’ tenía 12 años. Desde entonces, sitios como TikTok, Instagram, Snapchat o Roblox han jugado un papel clave en su día a día. No solo son los espacios donde charla con amigos o mata el rato consumiendo los últimos virales; también son los lugares a los que recurre cuando quiere consultar información o despejar cualquier duda que le surja por el camino. Puede pasar navegando en ellas cinco horas diarias; por eso, cuando se enteró de que Australia, el país en el que lleva viviendo casi toda su vida, iba a prohibir el acceso a los menores de 16 años, se preocupó un poco. Pero fue para nada; porque desde que entró en funcionamiento el bloqueo, el pasado 10 de diciembre, no ha perdido el acceso a ninguna.

«No lo han hecho muy bien. Por ejemplo, Snapchat no me ha pedido que hiciese nada para verificar mi edad. TikTok únicamente me mostró una notificación en la que ponía que iban a mirar mi fecha de cumpleaños en la aplicación. Lo que pasa es que mucha gente no tiene puesto su cumpleaños real. Solo una vez me han hecho sacarme una foto para comprobar la edad y me ha salido que tengo 18 años», apunta en conversación con ABC la joven, que tiene todavía 15 años y lleva casi toda su vida residiendo en la ciudad de Melbourne.

El caso de Virginia no es anecdótico. Todos los amigos de su grupo siguen teniendo acceso a sus cuentas; y si eso es posible es porque la norma australiana tiene muchas limitaciones. Y los menores mucha inventiva. Efectivamente, desde inicios de diciembre el Gobierno del país oceánico obliga a ‘apps’ como X, Instagram, TikTok, Reddit, Youtube, Threads o el sitio de vídeos en ‘streaming’ Kick a desactivar todas las cuentas de usuarios menores de 16 años; además de poner barreras efectivas que les impidan utilizar de nuevo el servicio hasta que alcancen la edad mínima permitida.

Para cumplir con la obligación, las plataformas deben incorporar mecanismos que les ayuden a verificar la edad de los usuarios. Sin embargo, cada una puede utilizar los que considere oportunos siempre y cuando exista alternativa a la petición de un documento de identidad. Algunas están optando por pedir a los menores que compartan una fotografía de su rostros para que el sistema, mediante el uso de reconocimiento facial, pueda determinar la edad real. Otras recurren a la IA para determinar si la actividad de la cuenta encaja con la que le daría un menor de 16 años. Sea como sea, el desafío es mayúsculo. Y el gobierno australiano lo sabe.

«No esperamos que todas las cuentas de menores de 16 años desaparezcan automática o mágicamente el 10 de diciembre de la noche a la mañana», señaló a este respecto la comisionada de seguridad electrónica de Australia, Julie Inman Grant. Aunque las multas por infracciones graves pueden alcanzar los 30 millones de euros, el Gobierno señala que en este primer momento tendrán manga ancha para permitir que las plataformas se adapten a la nueva realidad. Los menores que infrinjan las normas no tienen nada que temer, y sus familias tampoco, porque la ley no contempla sanciones para ellos.

«Es muy fácil hacer trampas. Hay gente que le pide a sus hermanos mayores que se saquen ellos la foto de la red social. También tengo amigos que se preparan para parecer más mayores poniéndose gafas, maquillándose o algo así», dice Virginia, a la que ya solo le quedan unos pocos meses para cumplir los 16 y poder volver a tener sus cuentas de forma legal. Esa es la razón principal por la que su madre, Marta, no le ha puesto ninguna traba en el camino.

«Algunos piden a sus hermanos mayores que se saquen la foto para el reconocimiento facial. Otros usan gafas o maquillaje para parecer mayores»

«La medida del Gobierno me parece positiva, y creo que puede hacer mucho bien y que ayudará a las familias», señala a este diario la madre de la menor. Sin embargo, no tiene intención de evitar que su hija siga utilizándolas; además, entiende perfectamente que su hija y muchos menores consideren injusta la situación: «Aquí Virginia con 15 años tiene edad suficiente para trabajar legalmente unas horas semanales, que es algo que muchos menores hacen en Australia. Ella no entiende por qué puede trabajar y no tener redes sociales. Y me parece normal y la entiendo».

Marta dice que, aunque ha habido alguna bronca en casa por el móvil, su hija siempre ha sido «muy responsable». Cuando la adolescente empezó a utilizar redes sociales, se marcaron unas pautas para limitar algo el tiempo de uso; como prohibir el acceso al móvil cuando está en su cuarto antes de irse a la cama. «Igual debimos ser algo más estrictos», matiza la madre. Con todo, teme que el bloqueo total del Gobierno puede acabar afectando a las relaciones de los menores. Sobre todo a las de aquellos que han seguido las normas y no han hecho trampas para mantener activas sus cuentas: «Los chicos de ahora se comunican sobre todo por redes sociales, ya no llaman por teléfono. Si no estás en los grupos es fácil que acabes sintiéndote desplazado, porque no te enteras ni de los planes que están haciendo los demás».

Virginia destaca, por su parte, que perder sus ‘apps’ sería como que la quitasen las herramientas que emplea para mantenerse informada: «Ahí es donde me entero de las noticias, de todas las cosas que pasan en el mundo. Todo eso lo miro en TikTok». Sin embargo, no tiene pinta de que vaya a tener problemas por esto. Cumplirá los 16 en apenas unos meses, y no cree que en ese tiempo alguna aplicación la vaya a detectar y la vaya a dejar sin cuenta. Y si fuera así, siempre hay otras alternativas; como usar una aplicación de VPN para engañar a la red social y que esta se piense que el menor se encuentra en un país distinto a Australia. Quizá la norma tenga más efecto en los australianos más jóvenes, sobre todo en aquellos que todavía no han alcanzado la adolescencia y no han tenido cuenta en ninguna plataforma.

Futuros adolescentes

Ese, precisamente, es el caso de David. El niño tiene 10 años y, aunque utiliza YouTube -y ha salido alguna que otra vez en las redes sociales de sus padres- no tiene problema en esperar algo más de tiempo para poder tener cuentas propias. Ahora mismo lo que quiere hacer es seguir jugando al fútbol australiano con sus amigos. Lo que pase en TikTok no le importa demasiado.

«La verdad es que nunca me han interesado mucho las redes. Y me parece muy bien no usarlas hasta los 16, porque sé que en ellas hay mucho contenido que no es adecuado para nosotros. Mis amigos dicen lo mismo», explica a este diario el menor, que actualmente solo tiene cuenta en YouTube Kids, versión del sitio de vídeos de Google pensado en concreto para que lo utilicen los menores y que no está controlado por la prohibición australiana.


Flor junto a su hijo, David


cedida

Su madre, Flor, está de acuerdo con el cambio en las reglas de las redes; aunque reconoce que su caso puede ser «algo contradictorio», porque ella trabaja en estas plataformas: «Soy comunicadora social. Mi hijo me ha visto trabajar y me ayuda, porque ahora creo mucho contenido que está dedicado a ayudar con consejos a la gente que viene de fuera a trabajar a Australia».

«Con una VPN un niño que vive en Australia puede crearse una cuenta como si estuviese en Colombia»

Flor señala que, para garantizar que sus hijos cumplan con la prohibición, lo que muchos padres están haciendo es, directamente, eliminar las aplicaciones de redes sociales de los dispositivos a los que sus hijos tienen acceso. Aunque reconoce que, al final, los menores siguen teniendo a su alcance demasiadas herramientas para poder continuar empleándolas: «Con un VPN un niño que vive en Australia puede crearse la cuenta, por ejemplo, como si estuviera en Colombia y engañar a la red social. Y eso lo saben muchos menores».

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