Publicado: julio 2, 2026, 9:00 am
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¿Quién no ha olido alguna vez una botella de leche a punto de caducar o unas sobras olvidadas en la nevera para comprobar si todavía eran comestibles? Aunque el olfato humano puede ser bastante preciso, no siempre es capaz de detectar las señales de que un alimento se ha echado a perder, por lo tanto, para evitar cualquier riesgo, un grupo de investigadores de la Universidad de California en Berkeley (Estados Unidos) ha desarrollado una ‘nariz’ electrónica capaz de identificar los olores asociados a la descomposición de los alimentos con una precisión superior a la de una persona.
Dicho dispositivo, dado a conocer en un nuevo estudio publicado en la revista Science Advances, está compuesto por una matriz de 16 diminutos sensores de gas, cada uno de los cuales es sensible a una combinación ligeramente diferente de compuestos gaseosos. De esta manera, la ‘nariz’ puede convertir las reacciones químicas entre la superficie del sensor y la molécula de gas en señales eléctricas para percibir los olores.
Además, tal y como se da a conocer en el estudio, puede detectar la presencia de alérgenos alimentarios comunes, como los cacahuetes o las nueces, para evitar que sean mortales para aquellas personas que son alérgicas.
Así fue entrenada la ‘nariz’ electrónica
Mediante técnicas de aprendizaje automático, los investigadores entrenaron un modelo capaz de identificar las firmas químicas de siete alimentos distintos: fresa, arándano, plátano, nuez, avellana, anacardo y cacahuete. También enseñó al sistema a distinguir entre pollo crudo, leche y huevos frescos y esos mismos productos tras permanecer a temperatura ambiente durante 24 y 48 horas.
Las pruebas demostraron que la ‘nariz’ electrónica era lo suficientemente sensible como para detectar apenas 0,05 gramos de nuez aislada, una cantidad equivalente a aproximadamente una centésima parte de una nuez promedio con cáscara. Sin embargo, los investigadores todavía no han evaluado el rendimiento del dispositivo en entornos más complejos, como ensaladas o pasteles con frutos secos, ni en neveras donde los alimentos en mal estado conviven con otros productos cuyos olores podrían interferir en la detección.
¿Dónde podría usarse esta ‘nariz’?
Respecto a su posibles usos, Carla Bassil, autora provincial del estudio y estudiante de doctorado en ingeniería eléctrica e informática en Berkeley, considera que las neveras inteligentes podrían adoptar esta ‘nariz’ electrónica para comprobar el estado de los alimentos: «Creo que las neveras inteligentes —que vienen con sensores que se pueden controlar desde el teléfono— serían una excelente aplicación para este tipo de tecnología. ¿No sería genial que tu nevera te dijera: ‘Oye, tu brócoli se va a echar a perder pronto, así que probablemente deberías comerlo’. ‘¿O que tu pollo está en su último día?'».
Por ahora, Bassil ha creado una versión portátil de la ‘nariz’ electrónica que se puede controlar con una aplicación para iPhone. Además, de cara a un futuro, tiene previsto evaluar la próxima generación del dispositivo en escenarios más diversos, al mismo tiempo que trabaja en mejorar su sensibilidad y fiabilidad para aumentar su precisión en condiciones reales.
