Publicado: marzo 30, 2026, 10:00 pm
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La tensión en Oriente Próximo pone al petróleo de nuevo en el punto de mira. La amenaza por parte de Estados Unidos de una invasión terrestre para la toma de la isla de Jarg, clave para la industria petrolera iraní, asegurando que destruirá sus centrales y pozos petrolíferos, mientras el régimen de los Ayatolás avisa con imponer nuevas tarifas para cruzar por el estrecho de Ormuz, presionan la cotización del ‘oro negro’, que se desinfla al cierre de los mercados en Europa desde máximos de 2022.
El Brent, la referencia en Europa, cierra en los 112 dólares, un 0,2% menos, aunque ha llegado a tocar los 116 dólares, al tiempo que el West Texas supera la barrera de los 102 dólares, un 3,2% más, máximos desde 2022. De su lado, los futuros del gas avanzan un ligero 0,4%, hasta los 54 euros el megavatio hora.
Los diputados iraníes han registrado en el Parlamento un proyecto de ley para cobrar un peaje por el tránsito en Ormuz, planteamiento que se articulará en cuatro partes: la seguridad marítima, el cobro de tasas por contaminación ambiental, cobro por servicios de practicaje y la creación de un fondo para el desarrollo regional. El objetivo pasa porque se reconozca legalmente la soberanía, el dominio y la supervisión de Irán sobre el estrecho de Ormuz, para que además genere una fuente de ingresos al país a través del cobro de un peaje.
«Esta semana debería ser de despiste y repliegue hasta disponer de información clara. Entramos en una fase de convivencia tensa con la incertidumbre sobre la guerra en Irán, hasta que suceda o pueda intuir su desenlace. Al mercado no le gustan los tiempos lentos, ni los periodos de incertidumbre largos. Y menos aún si coinciden tres incertidumbres de cierto peso», explican los analistas de Bankinter. Un cóctel al que se suma la entrada en la ecuación de los Hutíes de Yemén, que han atacado a Israel.
Desde Irán han asegurado este lunes que no ha formado parte de la cumbre celebrada en Islamabad entre Pakistán, Arabia Saudí, Turquía y Egipto para poner fin a la guerra, sino que es un esfuerzo organizado por esos países. Esto aboca a pensar que la guerra podría durar más de lo previsto. Las declaraciones de Trump en una entrevista con el diario Financial Times, en el que ha mostrado su intención de apoderarse del petróleo tras comparar esta situación con la de Venezuela, tampoco pasan por alto para el mercado. «Para serles sincero, lo que más me gustaría es apoderarme del petróleo de Irán, pero algunos tontos en Estados Unidos me preguntan: ‘¿Por qué haces eso?’. Son estúpidos», ha comentado.
Mathiey Racheter, director de Investigación Estratégica de renta variable de Julius Baer, asegura que los mercados reflejan un escenario de disrupción prolongada. «El curso del conflicto es muy incierto, con riesgos que apuntan a una mayor escalada antes de que surja una desescalada creíble. Mantenemos la cautela a corto plazo y prevemos mejores oportunidades una vez que el impacto macroeconómico se aclare», precisa.
En este contexto, los principales índices del Viejo Continente acaban la sesión en verde. El Ibex 35, la referencia española, se anota un alza de casi el 1% y recupera de nuevo los 16.900 puntos, en línea con el CAC40 (+0,9%) y el Dax alemán (+1,18%). De su lado, el FTSE MIB avanza un 1% y el FTSE 100 sube un 1,6%. Las ganancias se extienden también a Wall Street, que registra ligeras subidas.
En el plano macroeconómico, destaca la publicación en Alemania de la lectura preliminar del IPC de marzo, que cumple previsiones y escala siete décimas, hasta el 2,7%. En España, la inflación ya nota los estragos tras dispararse en marzo al 3,3% por el repunte de los combustibles, su mayor nivel en casi dos años. «La inflación europea importa ahora especialmente para evaluar el primer impacto del encarecimiento del petróleo, así que permanece como referencia objetiva en la que más fijarnos esta semana», añaden desde Bankinter.
De vuelta a España, las caídas vienen protagonizadas por Acerinox (-2,3%), IAG (-2%), Merlin Properties (-1%), Puig Brands (-1,17%) y Enagás (-0,9%). En contraste, los rebotes vienen liderados por Acciona (+3,5%), Solaria (+3,1%), Iberdrola (+3,1%) y Acciona Energía (+3%). En cuanto a la deuda, la rentabilidad del bono español a diez años cae, con la consecuente subida de precio, al 3,5%.
