La UE insiste en negociar con Trump para evitar una guerra comercial - Colombia
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La UE insiste en negociar con Trump para evitar una guerra comercial

El responsable europeo de Comercio de la Unión Europea, Maros Sefcovic, tiene previsto hablar este viernes por videoconferencia con sus homólogos estadounidenses, justo dos días después de la imposición generalizada de aranceles anunciados por Estados Unidos. La UE mantiene aún la esperanza de … que Donald Trump pueda reconsiderar algo que la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, «lamenta» y califica como «un duro golpe para la economía mundial». Al mismo tiempo que Bruselas prepara las medidas de represalia, aguanta su apuesta estratégica por mantener su economía abierta al resto del mundo, con el objetivo de resaltar el aislamiento de la economía norteamericana.
Sefcovic ha dejado claro que desde Europa «actuaremos de forma calmada, cuidadosamente escalonada y unificada, a medida que calibramos nuestra respuesta, a la vez que dejamos tiempo suficiente para las conversaciones». Pero también advierte de que «no nos quedaremos de brazos cruzados si no podemos llegar a un acuerdo justo». Sefovic usa el mismo tono que Von der Leyen había empleado en su primera reacción al anuncio desde su visita a Uzbekistán para una cumbre con los países de Asia Central. En Samarcanda, durante la madrugada europea, Von der Leyen ya anunciaba que «estamos finalizando el primer paquete de contramedidas en respuesta a los aranceles al acero, y ahora estamos preparando más medidas para proteger nuestros intereses y negocios si las negociaciones fallan».
La semana que viene se cerrará el paquete de represalias por los aranceles al acero y el aluminio europeos. Dichas medidas estaban preparadas y se dirigen a los productos fabricados en estados especialmente trumpistas y para los que hay alternativas en otros mercados. La respuesta por los aranceles generalizados todavía está siendo definida, mientras se intenta la carta de la negociación.

En su mensaje desde Samarcanda, Von der Leyen reiteraba su petición a Trump para que «pase de la confrontación a la negociación con el fin de trabajar en la reducción de las barreras, no para aumentarlas».

Apertura comercial

El hecho de no haber suspendido la reunión con todos los países de Asia Central y, al contrario, publicar desde allí su mensaje a Estados Unidos parece tener el objetivo de demostrar que Europa mantendrá su política de apertura comercial hacia el resto del mundo. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, que también se encuentra en Uzbekistán, ha respaldado a Von der Leyen en un mensaje publicado en redes sociales. En él, manifiesta su «pleno apoyo a la Comisión en las negociaciones comerciales con EE.UU. El comercio es un poderoso motor de la prosperidad mundial. La UE seguirá siendo una firme defensora del comercio libre y justo. Colaboraremos con todos nuestros socios y seguiremos fortaleciendo y ampliando nuestra red comercial. Ahora es el momento de avanzar con los acuerdos con Mercosur, México y avanzar decididamente en las negociaciones con India y otros socios clave».
La UE tiene actualmente acuerdos comerciales que eliminan prácticamente las barreras arancelarias con 76 países, mientras que EE.UU. apenas con 20. Sin embargo, EE.UU. es precisamente el principal socio comercial para la UE, y romper bruscamente todos los puentes como ha hecho Trump es lo último que desean en Bruselas. Y el caso es que desde Washington no llegan mensajes agradables, ni aunque sean meramente retóricos. En su anuncio, Trump ha mencionado expresamente a la Unión Europea como «un aliado que es peor que los enemigos», al que acusa de haber «engañado» a Estados Unidos y calificaba de «patético».
La presidenta de la Comisión insiste en que «como europeos, siempre promoveremos y defenderemos nuestros intereses y valores, y siempre daremos la cara por Europa». A su juicio, una vez que se ha desencadenado este proceso, «no hay una solución clara a la complejidad y el caos que se está creando a medida que todos los socios comerciales de EE.UU. se ven afectados». Además, Von der Leyen alertó de que «parece que no hay orden en este desorden», que hará que «el costo de hacer negocios con EE.UU. aumente drásticamente». «Sabemos que el sistema comercial global tiene graves deficiencias. Estoy de acuerdo con el presidente Trump en que otros se están aprovechando injustamente de las normas actuales y estoy dispuesta a apoyar cualquier esfuerzo para que el sistema comercial global se adapte a las realidades de la economía global. Pero también quiero ser clara: recurrir a los aranceles como primera y última herramienta no lo solucionará», ha dicho Von der Leyen.
Los expertos europeos creen que Washington calcula que las medidas anunciadas por Trump afectan al 70% de las exportaciones a EE.UU. y que sus aduanas norteamericanas esperan recaudar 81.000 millones de euros adicionales, en el caso improbable de que después de esto se mantenga el flujo comercial como si nada hubiera pasado. Sea como sea, esta cifra es importante porque puede ser utilizada para calcular las medidas de represalia.

Eludir medidas drásticas

Algunos gobiernos, como el de Italia, han sido más activos a la hora de pedir que la Comisión eluda las medidas drásticas, precisamente por la intensidad de las relaciones económicas entre las dos orillas del Atlántico. Otros, como Alemania y Francia, exigen que la UE use su poder como gigante comercial para presionar a Washington.
Los técnicos de la Comisión Europea acusan a la Administración norteamericana de errar el tiro en su planteamiento. En su opinión, «si Estados Unidos quiere resolver el problema de su déficit comercial, está utilizando herramientas equivocadas, porque nosotros no tenemos la culpa».
Otro de los objetivos de los norteamericanos es la reindustrialización del país, la vuelta de las fábricas que se habían deslocalizado a otros países con mano de obra más barata. Para los expertos europeos, es poco probable que haya inversiones europeas a corto plazo en fábricas en EE.UU., «primero porque esas cosas necesitan años para planificarse y segundo porque en este ambiente de incertidumbre no es fácil arriesgarse con una operación así».
Desde Bruselas, la Comisión pretende ayudar a los países subdesarrollados a los que la Casa Blanca ha impuesto tarifas gigantescas cuando solo exportan al mercado norteamericano como principal fuente de ingresos. Y, sobre todo, de artículos que no se producen ni se pueden elaborar en EE.UU., como el café, que de todos modos tiene que comprar del extranjero.
De todas maneras, lo que más se intentará impedir desde Bruselas es que la sobreproducción china que no vaya a EE.UU. a partir de ahora tenga que ser absorbida por el mercado europeo.

Publicado: abril 3, 2025, 2:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/ue-insiste-negociar-trump-evitar-guerra-comercial-20250403210131-nt.html

El responsable europeo de Comercio de la Unión Europea, Maros Sefcovic, tiene previsto hablar este viernes por videoconferencia con sus homólogos estadounidenses, justo dos días después de la imposición generalizada de aranceles anunciados por Estados Unidos. La UE mantiene aún la esperanza de que Donald Trump pueda reconsiderar algo que la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, «lamenta» y califica como «un duro golpe para la economía mundial». Al mismo tiempo que Bruselas prepara las medidas de represalia, aguanta su apuesta estratégica por mantener su economía abierta al resto del mundo, con el objetivo de resaltar el aislamiento de la economía norteamericana.

Sefcovic ha dejado claro que desde Europa «actuaremos de forma calmada, cuidadosamente escalonada y unificada, a medida que calibramos nuestra respuesta, a la vez que dejamos tiempo suficiente para las conversaciones». Pero también advierte de que «no nos quedaremos de brazos cruzados si no podemos llegar a un acuerdo justo». Sefovic usa el mismo tono que Von der Leyen había empleado en su primera reacción al anuncio desde su visita a Uzbekistán para una cumbre con los países de Asia Central. En Samarcanda, durante la madrugada europea, Von der Leyen ya anunciaba que «estamos finalizando el primer paquete de contramedidas en respuesta a los aranceles al acero, y ahora estamos preparando más medidas para proteger nuestros intereses y negocios si las negociaciones fallan».

La semana que viene se cerrará el paquete de represalias por los aranceles al acero y el aluminio europeos. Dichas medidas estaban preparadas y se dirigen a los productos fabricados en estados especialmente trumpistas y para los que hay alternativas en otros mercados. La respuesta por los aranceles generalizados todavía está siendo definida, mientras se intenta la carta de la negociación.

En su mensaje desde Samarcanda, Von der Leyen reiteraba su petición a Trump para que «pase de la confrontación a la negociación con el fin de trabajar en la reducción de las barreras, no para aumentarlas».

Apertura comercial

El hecho de no haber suspendido la reunión con todos los países de Asia Central y, al contrario, publicar desde allí su mensaje a Estados Unidos parece tener el objetivo de demostrar que Europa mantendrá su política de apertura comercial hacia el resto del mundo. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, que también se encuentra en Uzbekistán, ha respaldado a Von der Leyen en un mensaje publicado en redes sociales. En él, manifiesta su «pleno apoyo a la Comisión en las negociaciones comerciales con EE.UU. El comercio es un poderoso motor de la prosperidad mundial. La UE seguirá siendo una firme defensora del comercio libre y justo. Colaboraremos con todos nuestros socios y seguiremos fortaleciendo y ampliando nuestra red comercial. Ahora es el momento de avanzar con los acuerdos con Mercosur, México y avanzar decididamente en las negociaciones con India y otros socios clave».

La UE tiene actualmente acuerdos comerciales que eliminan prácticamente las barreras arancelarias con 76 países, mientras que EE.UU. apenas con 20. Sin embargo, EE.UU. es precisamente el principal socio comercial para la UE, y romper bruscamente todos los puentes como ha hecho Trump es lo último que desean en Bruselas. Y el caso es que desde Washington no llegan mensajes agradables, ni aunque sean meramente retóricos. En su anuncio, Trump ha mencionado expresamente a la Unión Europea como «un aliado que es peor que los enemigos», al que acusa de haber «engañado» a Estados Unidos y calificaba de «patético».

La presidenta de la Comisión insiste en que «como europeos, siempre promoveremos y defenderemos nuestros intereses y valores, y siempre daremos la cara por Europa». A su juicio, una vez que se ha desencadenado este proceso, «no hay una solución clara a la complejidad y el caos que se está creando a medida que todos los socios comerciales de EE.UU. se ven afectados». Además, Von der Leyen alertó de que «parece que no hay orden en este desorden», que hará que «el costo de hacer negocios con EE.UU. aumente drásticamente». «Sabemos que el sistema comercial global tiene graves deficiencias. Estoy de acuerdo con el presidente Trump en que otros se están aprovechando injustamente de las normas actuales y estoy dispuesta a apoyar cualquier esfuerzo para que el sistema comercial global se adapte a las realidades de la economía global. Pero también quiero ser clara: recurrir a los aranceles como primera y última herramienta no lo solucionará», ha dicho Von der Leyen.

Los expertos europeos creen que Washington calcula que las medidas anunciadas por Trump afectan al 70% de las exportaciones a EE.UU. y que sus aduanas norteamericanas esperan recaudar 81.000 millones de euros adicionales, en el caso improbable de que después de esto se mantenga el flujo comercial como si nada hubiera pasado. Sea como sea, esta cifra es importante porque puede ser utilizada para calcular las medidas de represalia.

Eludir medidas drásticas

Algunos gobiernos, como el de Italia, han sido más activos a la hora de pedir que la Comisión eluda las medidas drásticas, precisamente por la intensidad de las relaciones económicas entre las dos orillas del Atlántico. Otros, como Alemania y Francia, exigen que la UE use su poder como gigante comercial para presionar a Washington.

Los técnicos de la Comisión Europea acusan a la Administración norteamericana de errar el tiro en su planteamiento. En su opinión, «si Estados Unidos quiere resolver el problema de su déficit comercial, está utilizando herramientas equivocadas, porque nosotros no tenemos la culpa».

Otro de los objetivos de los norteamericanos es la reindustrialización del país, la vuelta de las fábricas que se habían deslocalizado a otros países con mano de obra más barata. Para los expertos europeos, es poco probable que haya inversiones europeas a corto plazo en fábricas en EE.UU., «primero porque esas cosas necesitan años para planificarse y segundo porque en este ambiente de incertidumbre no es fácil arriesgarse con una operación así».

Desde Bruselas, la Comisión pretende ayudar a los países subdesarrollados a los que la Casa Blanca ha impuesto tarifas gigantescas cuando solo exportan al mercado norteamericano como principal fuente de ingresos. Y, sobre todo, de artículos que no se producen ni se pueden elaborar en EE.UU., como el café, que de todos modos tiene que comprar del extranjero.

De todas maneras, lo que más se intentará impedir desde Bruselas es que la sobreproducción china que no vaya a EE.UU. a partir de ahora tenga que ser absorbida por el mercado europeo.

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