La ruta del dinero de Venezuela a Irán - Colombia
Registro  /  Login

Portal de Negocios en Colombia


La ruta del dinero de Venezuela a Irán

Durante dos décadas, Venezuela e Irán han forjado una alianza estratégica que trasciende la cooperación diplomática convencional. En el plano financiero, esta alianza se ha caracterizado por mecanismos opacos de financiación que han permitido canalizar miles de millones de dólares hacia proyectos conjuntos, … muchas veces en beneficio neto de Irán y en detrimento de la transparencia financiera de Venezuela.
Documentos en manos de la Fiscalía e inteligencia de Estados Unidos, a los que ha tenido acceso ABC, demuestran que el chavismo desvió sumas colosales del Estado venezolano hacia Irán mediante esquemas encubiertos. Esos fondos pudieron ser empleados para pagos en España, algo que se investiga en Estados Unidos.
La documentación revela que el régimen venezolano sirvió de plataforma financiera y logística secreta para Teherán durante casi veinte años. En otras palabras, recursos estatales venezolanos fueron usados de forma sistemática para ayudar a Irán a evadir sanciones internacionales y sostener su economía y aparato militar. Para lograrlo, se diseñó una compleja arquitectura financiera: el chavismo utilizó fondos binacionales, empresas públicas venezolanas, bancos «pantalla» y proyectos industriales sin actividad real como fachada, todo creado con el fin de mover dinero ilícitamente y ocultar su destino final.

Entre 2006 y 2009, ambos gobiernos suscribieron al menos 279 acuerdos de cooperación económica en sectores energético, petroquímico, industrial, bancario y tecnológico , elevando el comercio bilateral por encima de los 6.000 millones de dólares (5.100 millones de euros). Este vínculo ha evolucionado hasta convertirse en una arquitectura financiera y logística compleja que permite a Teherán evadir sanciones internacionales mientras drena recursos de Venezuela hacia empresas iraníes en energía, construcción y sectores de doble uso.
En paralelo, según esos documentos, Venezuela se ha vuelto un centro de apoyo logístico y financiero clandestino para objetivos geopolíticos de Irán, incluyendo programas militares encubiertos y organizaciones no estatales aliadas de Teherán.
Según fuentes que gestionan estos documentos, las autoridades judiciales de Estados Unidos investigan además si parte de esos mecanismos financieros se utilizó para canalizar pagos hacia terceros países, incluidos socios europeos como España. La investigación examina posibles transferencias encubiertas a gobiernos aliados, intermediarios empresariales o actores políticos, realizadas a través de fondos binacionales, bancos creados para la cooperación con Irán o redes en paraísos fiscales asociadas a esa arquitectura paralela, con el objetivo de ocultar el origen y el destino final de los recursos.

Triangulación financiera

Venezuela creó una estructura financiera paralela para canalizar fondos hacia proyectos vinculados a Irán al margen de los controles habituales. El esquema se apoyó en fondos especiales como Fonden, en mecanismos bilaterales como el Fondo Conjunto China–Venezuela y en fondos y fideicomisos binacionales con Irán, además de una red de bancos offshore en jurisdicciones opacas. A través de esta arquitectura, Teherán recibió flujos relevantes de capital venezolano sin pasar por los circuitos sometidos al escrutinio de las sanciones internacionales.
Un elemento clave fue el Fondo Conjunto Chino-Venezolano, alimentado con préstamos de China a Venezuela. Ese dinero se inyectó de nuevo a través de Fonden, que operó fuera del presupuesto oficial. Fonden mezcló ingresos petroleros, deuda y créditos externos y luego redistribuyó los recursos según decisiones del Ejecutivo. Esa falta de transparencia dificultó seguir el rastro del dinero, ya que los fondos perdieron trazabilidad al integrarse con otras partidas. Así, Venezuela pudo desviar recursos hacia empresas iraníes o proyectos conjuntos, presentándolos formalmente como iniciativas de desarrollo nacional.

Gráfico de la red de financiación triangular de China, Venezuela e Irán recogido en el informe de Inteligencia presentado ante la Fiscalía y la Casa Blanca

ABC

Otro pilar fue la creación, entre 2007 y 2009, de un fondo y un banco binacional Irán–Venezuela para financiar proyectos de cooperación. En 2007 se anunció un Fondo Binacional con un capital de 2.000 millones de dólares (1.700 millones de euros) destinado a proyectos conjuntos, alimentado en parte con recursos procedentes del Fondo Conjunto China–Venezuela.

EE.UU. se incauta del segundo petrolero frente a la costa de Venezuela
Estados Unidos interceptó y confiscó otro buque frente a la costa de Venezuela, en aguas internacionales, según desvelaron el sábado tres funcionarios estadounidenses a Reuters. La operación se produjo pocos días después de que el presidente Donald Trump anunciara un «bloqueo total» de todos los petroleros sancionados que entraran o salieran del país suramericano. Las fuentes, que hablaron bajo condición de anonimato, no precisaron el punto exacto de la toma, pero señalaron que la Guardia Costera lideró la operación. Tanto la Guardia Costera como el Pentágono remitieron las consultas a la Casa Blanca, que no respondió a un correo. Fue la segunda incautación de un petrolero sancionado en pocas semanas con participación de varias agencias federales. Trump afirmó el martes que había ordenado un bloqueo «total y completo» de los buques sancionados vinculados al petróleo venezolano. Desde la incautación de un petrolero la semana anterior, se instaló ‘de facto’ un embargo: varios buques cargados con millones de barriles permanecieron en aguas venezolanas para evitar ser decomisados.

En paralelo, Irán abrió en 2008 en Caracas el Banco Internacional de Desarrollo, filial de su banco estatal de exportaciones, y en 2009 se inauguró un banco conjunto en Teherán con un capital inicial de 200 millones de dólares (170 millones de euros). Estas entidades permitieron canalizar transacciones directas entre Caracas y Teherán fuera del sistema financiero estadounidense. Estados Unidos sancionó en 2008 al banco de Caracas por sus vínculos con el aparato militar iraní y por facilitar la evasión de controles financieros.
Los investigadores consultados estiman que Venezuela canalizó cerca de 7.800 millones de dólares (6.650 millones de euros) hacia el ecosistema estatal iraní mediante estas maniobras. De este total, aproximadamente 4.689 millones de dólares (4.000 millones de euros) provendrían de proyectos y fondos vinculados directamente a Irán en sectores como energía y petroquímica. Otros 3.132 millones de dólares (2.800 millones de euros) corresponderían a desvíos indirectos. Gran parte de esos fondos procedían de los ingresos petroleros de Venezuela, incluidos préstamos de China, redirigidos mediante estructuras opacas hacia empresas estatales iraníes y la Guardia Revolucionaria de Irán.
Para enviar dinero a Irán sin pasar por rutas tradicionales bajo vigilancia, Venezuela usó bancos en países como Uruguay, Panamá, Dubái y Hong Kong. En 2019, se intentó transferir más de 1.000 millones de dólares (850 millones de euros) desde Bandes a su filial en Uruguay, lo que mostró cómo se sacaban divisas del país a través de Montevideo. En Dubái y Hong Kong, bancos locales facilitaron pagos a empresas iraníes, aprovechando la falta de controles. Así se creó un sistema financiero paralelo que permitía pagar con petróleo, oro u otros medios sin dejar rastro claro, usando contratos ficticios y cuentas en el extranjero.

Con dinero del petróleo y préstamos de China, Venezuela canalizó cerca de 7.800 millones de euros (6.650 millones de euros) a Irán mediante maniobras financieras opacas

Estas revelaciones han llevado a que la Fiscalía de Estados Unidos investigue a altos funcionarios del Gobierno venezolano por manejar dinero ilegalmente con Irán. Entre los señalados están Nicolás Maduro y varios de sus aliados más cercanos, vinculados al llamado Cártel de los Soles. Washington ya los había sancionado y los acusa de formar parte de una red criminal. La investigación busca probar cómo esta relación con Irán sirvió para mover dinero en secreto, violar sanciones y ocultar el uso de fondos públicos venezolanos.

Publicado: diciembre 20, 2025, 11:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/ruta-dinero-venezuela-iran-20251221034227-nt.html

Durante dos décadas, Venezuela e Irán han forjado una alianza estratégica que trasciende la cooperación diplomática convencional. En el plano financiero, esta alianza se ha caracterizado por mecanismos opacos de financiación que han permitido canalizar miles de millones de dólares hacia proyectos conjuntos, muchas veces en beneficio neto de Irán y en detrimento de la transparencia financiera de Venezuela.

Documentos en manos de la Fiscalía e inteligencia de Estados Unidos, a los que ha tenido acceso ABC, demuestran que el chavismo desvió sumas colosales del Estado venezolano hacia Irán mediante esquemas encubiertos. Esos fondos pudieron ser empleados para pagos en España, algo que se investiga en Estados Unidos.

La documentación revela que el régimen venezolano sirvió de plataforma financiera y logística secreta para Teherán durante casi veinte años. En otras palabras, recursos estatales venezolanos fueron usados de forma sistemática para ayudar a Irán a evadir sanciones internacionales y sostener su economía y aparato militar. Para lograrlo, se diseñó una compleja arquitectura financiera: el chavismo utilizó fondos binacionales, empresas públicas venezolanas, bancos «pantalla» y proyectos industriales sin actividad real como fachada, todo creado con el fin de mover dinero ilícitamente y ocultar su destino final.

Entre 2006 y 2009, ambos gobiernos suscribieron al menos 279 acuerdos de cooperación económica en sectores energético, petroquímico, industrial, bancario y tecnológico , elevando el comercio bilateral por encima de los 6.000 millones de dólares (5.100 millones de euros). Este vínculo ha evolucionado hasta convertirse en una arquitectura financiera y logística compleja que permite a Teherán evadir sanciones internacionales mientras drena recursos de Venezuela hacia empresas iraníes en energía, construcción y sectores de doble uso.

En paralelo, según esos documentos, Venezuela se ha vuelto un centro de apoyo logístico y financiero clandestino para objetivos geopolíticos de Irán, incluyendo programas militares encubiertos y organizaciones no estatales aliadas de Teherán.

Según fuentes que gestionan estos documentos, las autoridades judiciales de Estados Unidos investigan además si parte de esos mecanismos financieros se utilizó para canalizar pagos hacia terceros países, incluidos socios europeos como España. La investigación examina posibles transferencias encubiertas a gobiernos aliados, intermediarios empresariales o actores políticos, realizadas a través de fondos binacionales, bancos creados para la cooperación con Irán o redes en paraísos fiscales asociadas a esa arquitectura paralela, con el objetivo de ocultar el origen y el destino final de los recursos.

Triangulación financiera

Venezuela creó una estructura financiera paralela para canalizar fondos hacia proyectos vinculados a Irán al margen de los controles habituales. El esquema se apoyó en fondos especiales como Fonden, en mecanismos bilaterales como el Fondo Conjunto China–Venezuela y en fondos y fideicomisos binacionales con Irán, además de una red de bancos offshore en jurisdicciones opacas. A través de esta arquitectura, Teherán recibió flujos relevantes de capital venezolano sin pasar por los circuitos sometidos al escrutinio de las sanciones internacionales.

Un elemento clave fue el Fondo Conjunto Chino-Venezolano, alimentado con préstamos de China a Venezuela. Ese dinero se inyectó de nuevo a través de Fonden, que operó fuera del presupuesto oficial. Fonden mezcló ingresos petroleros, deuda y créditos externos y luego redistribuyó los recursos según decisiones del Ejecutivo. Esa falta de transparencia dificultó seguir el rastro del dinero, ya que los fondos perdieron trazabilidad al integrarse con otras partidas. Así, Venezuela pudo desviar recursos hacia empresas iraníes o proyectos conjuntos, presentándolos formalmente como iniciativas de desarrollo nacional.


Gráfico de la red de financiación triangular de China, Venezuela e Irán recogido en el informe de Inteligencia presentado ante la Fiscalía y la Casa Blanca


ABC

Otro pilar fue la creación, entre 2007 y 2009, de un fondo y un banco binacional Irán–Venezuela para financiar proyectos de cooperación. En 2007 se anunció un Fondo Binacional con un capital de 2.000 millones de dólares (1.700 millones de euros) destinado a proyectos conjuntos, alimentado en parte con recursos procedentes del Fondo Conjunto China–Venezuela.

En paralelo, Irán abrió en 2008 en Caracas el Banco Internacional de Desarrollo, filial de su banco estatal de exportaciones, y en 2009 se inauguró un banco conjunto en Teherán con un capital inicial de 200 millones de dólares (170 millones de euros). Estas entidades permitieron canalizar transacciones directas entre Caracas y Teherán fuera del sistema financiero estadounidense. Estados Unidos sancionó en 2008 al banco de Caracas por sus vínculos con el aparato militar iraní y por facilitar la evasión de controles financieros.

Los investigadores consultados estiman que Venezuela canalizó cerca de 7.800 millones de dólares (6.650 millones de euros) hacia el ecosistema estatal iraní mediante estas maniobras. De este total, aproximadamente 4.689 millones de dólares (4.000 millones de euros) provendrían de proyectos y fondos vinculados directamente a Irán en sectores como energía y petroquímica. Otros 3.132 millones de dólares (2.800 millones de euros) corresponderían a desvíos indirectos. Gran parte de esos fondos procedían de los ingresos petroleros de Venezuela, incluidos préstamos de China, redirigidos mediante estructuras opacas hacia empresas estatales iraníes y la Guardia Revolucionaria de Irán.

Para enviar dinero a Irán sin pasar por rutas tradicionales bajo vigilancia, Venezuela usó bancos en países como Uruguay, Panamá, Dubái y Hong Kong. En 2019, se intentó transferir más de 1.000 millones de dólares (850 millones de euros) desde Bandes a su filial en Uruguay, lo que mostró cómo se sacaban divisas del país a través de Montevideo. En Dubái y Hong Kong, bancos locales facilitaron pagos a empresas iraníes, aprovechando la falta de controles. Así se creó un sistema financiero paralelo que permitía pagar con petróleo, oro u otros medios sin dejar rastro claro, usando contratos ficticios y cuentas en el extranjero.

Con dinero del petróleo y préstamos de China, Venezuela canalizó cerca de 7.800 millones de euros (6.650 millones de euros) a Irán mediante maniobras financieras opacas

Estas revelaciones han llevado a que la Fiscalía de Estados Unidos investigue a altos funcionarios del Gobierno venezolano por manejar dinero ilegalmente con Irán. Entre los señalados están Nicolás Maduro y varios de sus aliados más cercanos, vinculados al llamado Cártel de los Soles. Washington ya los había sancionado y los acusa de formar parte de una red criminal. La investigación busca probar cómo esta relación con Irán sirvió para mover dinero en secreto, violar sanciones y ocultar el uso de fondos públicos venezolanos.

Artículos Relacionados