Publicado: enero 2, 2026, 9:45 am
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El 2026 se presenta como un año de extremos y contrastes en lo que a moda se refiere. Las pasarelas dejaron claro que el objetivo no es el volumen y centran la mirada en los detalles que marcan la diferencia, las tendencias … siguen su curso con un discurso claro y firme que aboga por la sostenibilidad y una moda más lenta, pero que aún sigue dejando lugar para esas prendas virales que se ven por todas partes y que invitan a jugar y experimentar con la ropa. «Las tendencias siguen existiendo pero la gente cada vez está más cansada de la rueda de microtendencias y eso está empujando a construir armarios más sólidos y personales», cuenta la experta en imagen personal Anitta Ruiz. «Mi equilibrio favorito es muy práctico, combinar 80% de base con el 20% de tendencia», explica. Y en ese pequeño porcentaje es en el que encontramos un combo de joyas maximalistas, chaquetas estructurales y unos buenos mocasines que marcarán el ritmo de los armarios más expertos.
Guiños de estilo que reafirman el poder de lo clásico, pero desde una mirada más sutil, fresca y original en el que la sostenibilidad también tiene mucho que decir. «Son muchas las firmas que en sus próximas colecciones apuestan por el uso de tejidos responsables, procesos artesanales, valorización del oficio local, diseños duradero y el lujo slow», explican desde MBFWMadrid. La pasarela madrileña tiene claro que «estas tendencias vienen para quedarse». Todo apunta a que este 2026 los detalles marcarán la diferencia a la hora de vestir con prendas en las que predominan la calidad y el compromiso por encima de la tendencia.
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Pero también habrá lugar para la teatralidad del exceso con pendientes XL y flecos que se contraponen a una sastrería reinventada -otra vez-, que seguirá siendo sofisticada y de cortes amplios y fluidos. Los vestidos ‘boho’ convivirán con grandes chaquetas estructurales, de inspiración ochentera y hombros pronunciados ya sean bombers, blazers o bikers. Y la paleta cromática acogerá desde los suaves blancos impuestos por Pantone a chillones violetas, amarillos y naranjas, que pondrán el toque ácido en el vestuario. Porque parece que de extremos irá el juego.
Tres infalibles
Anitta Ruiz hace su propio podio, si solo hay que elegir tres tendencias, estas serán: «Las texturas con movimiento, el preppy actualizado y el denim», expone. La primera se hace efectiva con flecos, volantes, frunces y tejidos que aportan movimiento; la segunda se materializa con «cárdigans bonitos y camisas bien cortadas» para dar lugar a esa idea de «uniforme pulido, un ‘old money’ actualizado». Mientras que la última, en realidad nunca se fue, y en los próximos meses se llevará con pantalones con volumen «tipo balloon y en total looks», expone la experta en moda.
A la hora de buscar inspiración, los desfiles de las principales marcas se convierten en referente y prescriptor. En Bottega Veneta y Dior vimos esa pulcritud moderna de siluetas limpias y accesorios bien pensados, mientras que en los ‘shows’ de Loewe y Chanel aprendemos varias lecciones: del primero el ejemplo del volumen y la textura sin caer en el disfraz. Mientras que en el segundo se muestra que toda mezcla es posible si se sabe ejecutar correctamente.
Paleta cromática
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Y en cuanto a colores, la gama irá igualmente de extremos. Desde el ‘Cloud Dancer’ sentenciado por Pantone, un blanco suave, calmado, cálido que bien entendido dará lugar a estilismos que transmitan ese «lujo silencioso» tan en boga. «Me gusta en total look, mezclando texturas o con colores potentes como el negro, el chocolate o los metalizados», propone Ruiz. Además, la experta encumbra otros como el «teal o verde azulado, pronosticado por WGSN x Color, -la otra empresa de color-, y que funciona de maravilla porque es sofisticado y nada obvio«, aclara la asesora, que además vaticina que también habrá lugar para el amarillo canario y un violeta vibrante que aparecen como golpes de energía para romper el minimalismo blanco. El marrón chocolate seguirá estando, al menos en los primeros meses del año, una tonalidad amada y odiada a partes iguales que la experta en colorimetría Teresa Torres recomienda llevar utilizando el imaginario culinario y aplicando su «técnica del helado» pensando en sabores que combinen bien entre sí: «Las posibilidades son amplias: fresa/chocolate, pistacho/chocolate o incluso limón».
El gesto experto
Si tienes que comprar una prenda, que sea una chaqueta estructurada y bien confeccionada. Lucir ‘looks’ monocolor será un acierto para sumarte a la tendencia de las pasarelas internacionales. Poner el foco de atención en los complementos aportará un gesto de estilo y vestir prendas y accesorios que combinen variedad de texturas y en los que la calidad sea protagonista se convertirá además en un plus para elevar el estilismo. «Menos piezas, mejor ejecución», sentencia Ruiz quien a la hora de vestir promulga su receta clave: «Tres colores máximo, un aprenda con buena arquitectura y un acabado perfecto: bien planchado, sin pelusas, bajo correcto y zapato limpio«, porque serán en estos detalles donde realmente resida la elegancia.
