La mirada vacía de los niños de Gaza: «No se les puede tocar, siguen en alerta» - Colombia
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La mirada vacía de los niños de Gaza: «No se les puede tocar, siguen en alerta»

Las imágenes satelitales delatan una realidad a la que los periodistas tienen prohibido acceder. La última actualización de los ojos de Google Maps sobre la franja de Gaza revela la devastación del territorio, blanco de la ofensiva armada que el Gobierno israelí desató como respuesta … a los ataques terroristas de Hamás en octubre de 2023, que acabaron con 1.200 vidas y se llevaron consigo otras 251 como rehenes. Pero lo que ocurre en tierras palestinas, a pesar del veto de entrada a la prensa, es un secreto a voces. Dicen las organizaciones que trabajan sobre el terreno que en el interior de la llamada ‘línea amarilla’, el espacio que separa la existencia civil de las tropas israelíes, los niños han perdido las ganas. Tienen la «mirada vacía, no se les puede tocar, están en alerta», informan desde la ONG Save The Children.
Tres años después de la primera acometida israelí sobre el enclave, Médicos Sin Fronteras (MSF) relata una situación de hacinamiento. También la inhabitabilidad derivada de la falta de agua potable y de atención sanitaria. Y allí donde se dan tales condiciones, aparece también el riesgo de la propagación de enfermedades. «Estamos tratando gastroenteritis, infecciones respiratorias agudas, numerosas afecciones cutáneas, hepatitis, infecciones bacterianas de la piel, sarna y piojos. Al mismo tiempo, sufrimos una grave escasez de suministros médicos», asegura Murad Asaliyya, responsable de actividades médicas en Gaza.

Y luego está el hambre, incluso con una relativa mayor fluidez en la entrada de ayuda humanitaria. Ha trascendido la urgencia instantánea, los estómagos vacíos, para derivar en la rotura del propio sistema de abastecimiento. La organización Acción Contra el Hambre cuenta que, antes de que los bombardeos arrasaran Gaza, la Franja producía sus propios alimentos. El pan, la carne y otras fuentes de proteína no eran el bien escaso en el que se han convertido. «Cuando se destruyen las tierras de cultivo, los mercados y las infraestructuras, los sistemas alimentarios no se recuperan de forma inmediata. Su reconstrucción requiere un proceso prolongado en el tiempo durante el que la población seguirá atrapada en una necesidad extrema», afirma Jean Raphael Poitou, responsable de Incidencia de Acción contra el Hambre en Oriente Próximo.

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Nathalie Duplan

Entretanto, transcurre la vida inmersa en un alto al fuego que muchos escriben entre comillas porque, aunque a menor escala que los dos años anteriores, no cesan los ataques. El 9 de octubre de 2025 se anunció el acuerdo, que terminaría por ser papel mojado. Ni Hamás ha abandonado la lucha armada ni Israel se ha retirado de forma definitiva y, este otoño, las muertes que todavía ocurren evidencian su fracaso. Mediado por el presidente estadounidense Donald Trump, uno de los principales aliados de Israel en el plano internacional, alcanzó su gloria tras la liberación de los últimos rehenes que Hamás secuestró en su atentado contra el festival de música electrónica Nova y los kibutz de la frontera. Regresaron, las víctimas que sobrevivieron, en condiciones deplorables.

Casas sin paredes

En el plan de paz se estableció también la ‘línea amarilla’ en la que permanecen multitud de gazatíes en un intento de refugiarse de las armas. La única señalización que revela su existencia, según alertan desde Amnistía Internacional, son unos cubos del mismo color que separan la zona de libre tránsito de aquella en la que uno es susceptible de convertirse en objetivo militar. Pero aseguran también que carece de un perímetro claro y no son pocos, sino cientos, los civiles que la traspasan por error.
El boceto que dibujan los bloques amarillos pretendía ser una medida previa a la retirada israelí, pero ya avanza más allá de lo pactado. En este marco incierto, los equipos de Médicos Sin Fronteras continúan atendiendo a quienes llegan a ellos portando heridas de bala recibidas en sus proximidades. «Siguen sintiéndose como si la guerra no hubiera terminado. Muchos niños, a pesar de haber regresado a sus hogares, no encontraron sus juguetes ni la bolsa que contenía sus pertenencias. Más de uno afirma que, cerca de la ‘línea amarilla’, sus casas no tienen paredes», asegura Mahmud al Balbisi, educador y asesor en salud mental de la organización en el punto médico avanzado en Zeitun, dentro de Gaza.

El terapeuta de MSF Mahmud al Balbisi dirige una sesión para niños y cuidadores en el centro médico de la organización en Zeitun, en Ciudad de Gaza.

(Médicos Sin Fronteras)

Newsletter

Entre sus nuevas responsabilidades, asegura Al Balbisi, está la búsqueda de agua o recoger ayuda en las cocinas comunitarias. Si las ONG definen la cantidad de alimentos y medicinas como escasa, la actividad en los colegios la tachan de inexistente. Escuela, ninguna, como tampoco hay «ni desescombro ni reubicación», sentencia el director de Cooperación Internacional y Acción Humanitaria de Save The Children, Vicente Raimundo. Según la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre el Territorio Palestino Ocupado, los menores representan cerca del 30% de las personas fallecidas durante la ofensiva. Al menos un centenar de estos niños perecieron por inanición después de que se limitase el acceso a comida.

Ni Hamás abandona la lucha armada ni Israel se retira de la Franja, lo que provoca que los menores gazatíes sufran retrocesos en su desarrollo

Cuenta también Raimundo que crece, en condiciones de desprotección física y psicológica, «una generación entera que ha visto desaparecer padres, madres, amigos y barrios». Y ver la vida desvanecerse, junto a los sonidos propios de una guerra, resulta en retrocesos en su desarrollo y en traumas irresueltos que, al no ser tratados, corren el riesgo de enquistarse. Entonces «se retraen, se desconectan, pierden el interés por la vida», explica Raimundo. «Han surgido problemas entre los niños a causa del miedo, como morderse las uñas, la micción involuntaria, el comportamiento agresivo, gritos, miedo injustificado y ansiedad», sentencia el educador en Zeitun de MSF. Y la situación, alejada del foco mediático, no tiene perspectivas de una pronta mejora.

Publicado: octubre 11, 2026, 12:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/ninos-gaza-siguen-alerta-interes-vida-20261005020524-nt.html

Las imágenes satelitales delatan una realidad a la que los periodistas tienen prohibido acceder. La última actualización de los ojos de Google Maps sobre la franja de Gaza revela la devastación del territorio, blanco de la ofensiva armada que el Gobierno israelí desató como respuesta … a los ataques terroristas de Hamás en octubre de 2023, que acabaron con 1.200 vidas y se llevaron consigo otras 251 como rehenes. Pero lo que ocurre en tierras palestinas, a pesar del veto de entrada a la prensa, es un secreto a voces. Dicen las organizaciones que trabajan sobre el terreno que en el interior de la llamada ‘línea amarilla’, el espacio que separa la existencia civil de las tropas israelíes, los niños han perdido las ganas. Tienen la «mirada vacía, no se les puede tocar, están en alerta», informan desde la ONG Save The Children.

Tres años después de la primera acometida israelí sobre el enclave, Médicos Sin Fronteras (MSF) relata una situación de hacinamiento. También la inhabitabilidad derivada de la falta de agua potable y de atención sanitaria. Y allí donde se dan tales condiciones, aparece también el riesgo de la propagación de enfermedades. «Estamos tratando gastroenteritis, infecciones respiratorias agudas, numerosas afecciones cutáneas, hepatitis, infecciones bacterianas de la piel, sarna y piojos. Al mismo tiempo, sufrimos una grave escasez de suministros médicos», asegura Murad Asaliyya, responsable de actividades médicas en Gaza.

Y luego está el hambre, incluso con una relativa mayor fluidez en la entrada de ayuda humanitaria. Ha trascendido la urgencia instantánea, los estómagos vacíos, para derivar en la rotura del propio sistema de abastecimiento. La organización Acción Contra el Hambre cuenta que, antes de que los bombardeos arrasaran Gaza, la Franja producía sus propios alimentos. El pan, la carne y otras fuentes de proteína no eran el bien escaso en el que se han convertido. «Cuando se destruyen las tierras de cultivo, los mercados y las infraestructuras, los sistemas alimentarios no se recuperan de forma inmediata. Su reconstrucción requiere un proceso prolongado en el tiempo durante el que la población seguirá atrapada en una necesidad extrema», afirma Jean Raphael Poitou, responsable de Incidencia de Acción contra el Hambre en Oriente Próximo.

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  • Nathalie Duplan

Entretanto, transcurre la vida inmersa en un alto al fuego que muchos escriben entre comillas porque, aunque a menor escala que los dos años anteriores, no cesan los ataques. El 9 de octubre de 2025 se anunció el acuerdo, que terminaría por ser papel mojado. Ni Hamás ha abandonado la lucha armada ni Israel se ha retirado de forma definitiva y, este otoño, las muertes que todavía ocurren evidencian su fracaso. Mediado por el presidente estadounidense Donald Trump, uno de los principales aliados de Israel en el plano internacional, alcanzó su gloria tras la liberación de los últimos rehenes que Hamás secuestró en su atentado contra el festival de música electrónica Nova y los kibutz de la frontera. Regresaron, las víctimas que sobrevivieron, en condiciones deplorables.

Casas sin paredes

En el plan de paz se estableció también la ‘línea amarilla’ en la que permanecen multitud de gazatíes en un intento de refugiarse de las armas. La única señalización que revela su existencia, según alertan desde Amnistía Internacional, son unos cubos del mismo color que separan la zona de libre tránsito de aquella en la que uno es susceptible de convertirse en objetivo militar. Pero aseguran también que carece de un perímetro claro y no son pocos, sino cientos, los civiles que la traspasan por error.

El boceto que dibujan los bloques amarillos pretendía ser una medida previa a la retirada israelí, pero ya avanza más allá de lo pactado. En este marco incierto, los equipos de Médicos Sin Fronteras continúan atendiendo a quienes llegan a ellos portando heridas de bala recibidas en sus proximidades. «Siguen sintiéndose como si la guerra no hubiera terminado. Muchos niños, a pesar de haber regresado a sus hogares, no encontraron sus juguetes ni la bolsa que contenía sus pertenencias. Más de uno afirma que, cerca de la ‘línea amarilla’, sus casas no tienen paredes», asegura Mahmud al Balbisi, educador y asesor en salud mental de la organización en el punto médico avanzado en Zeitun, dentro de Gaza.


El terapeuta de MSF Mahmud al Balbisi dirige una sesión para niños y cuidadores en el centro médico de la organización en Zeitun, en Ciudad de Gaza.


(Médicos Sin Fronteras)

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Entre sus nuevas responsabilidades, asegura Al Balbisi, está la búsqueda de agua o recoger ayuda en las cocinas comunitarias. Si las ONG definen la cantidad de alimentos y medicinas como escasa, la actividad en los colegios la tachan de inexistente. Escuela, ninguna, como tampoco hay «ni desescombro ni reubicación», sentencia el director de Cooperación Internacional y Acción Humanitaria de Save The Children, Vicente Raimundo. Según la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre el Territorio Palestino Ocupado, los menores representan cerca del 30% de las personas fallecidas durante la ofensiva. Al menos un centenar de estos niños perecieron por inanición después de que se limitase el acceso a comida.

Ni Hamás abandona la lucha armada ni Israel se retira de la Franja, lo que provoca que los menores gazatíes sufran retrocesos en su desarrollo

Cuenta también Raimundo que crece, en condiciones de desprotección física y psicológica, «una generación entera que ha visto desaparecer padres, madres, amigos y barrios». Y ver la vida desvanecerse, junto a los sonidos propios de una guerra, resulta en retrocesos en su desarrollo y en traumas irresueltos que, al no ser tratados, corren el riesgo de enquistarse. Entonces «se retraen, se desconectan, pierden el interés por la vida», explica Raimundo. «Han surgido problemas entre los niños a causa del miedo, como morderse las uñas, la micción involuntaria, el comportamiento agresivo, gritos, miedo injustificado y ansiedad», sentencia el educador en Zeitun de MSF. Y la situación, alejada del foco mediático, no tiene perspectivas de una pronta mejora.

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