Publicado: abril 3, 2025, 4:45 am
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Donald Trump no ha dejado títere con cabeza en la imposición de aranceles al mundo. Desde la Unión Europa hasta China, pasando por los países de África o los más remotos como Lesoto, ese país «del que nadie ha escuchado hablar», según el presidente estadounidense y al que ha impuesto las mayores tasas, con un 50%. Los aranceles han llegado incluso a las Islas Heard y McDonald, que pese a formar parte de los territorios menos con menos gravamen -del 10%-, tiene la particularidad de que está deshabitado: solo viven focas y pingüinos.
Situadas en el océano Índico, se trata de un remoto archipiélago que forma un territorio independiente de Australia desde 1947 y al que solo se puede acceder en un barco rompehielos, previa autorización del gobierno australiano.
Si bien durante el siglo XIX algunos cazadores de focas vivieron durante un corto periodo de tiempo en las islas en durísimas condiciones, las únicas visitas que han recibido las islas se reducen practicamente a investigaciones científicas. La última vez que un humano llegó hasta este territorio, declarado Patrimonio de la Humanidad, fue más de dos décadas.
Es de los pocos lugares del planeta que se mantiene virgen por su ausencia total de impacto humano. Las condiciones climáticas severas -cubiertas en un 80% de hielo-, su altitud y los fuertes vientos de la zona hacen que solo habiten insectos, junto con grandes poblaciones de aves marinas, focas y pingüinos.

Vista de las islas Heard y McDonald.
A unos 1.700 kilómetros de la Antártida y a unos 4.100 kilómetros al sudoeste de Perth, son las únicas islas subantárticas con actividad volcánica y constituyen una especie de «ventana abierta hacia el interior de la Tierra», según la Unesco, que ofrece la posibilidad de observar procesos geomorfológicos en evolución y la dinámica glaciar.
Sin embargo, sus particularidades y la ausencia de habitantes o actividad económica no ha conseguido dejar a este territorio exento de aranceles. Tal y como señaló el primer ministro australiano tras el anuncio de Trump, «ningún lugar en la Tierra es seguro».