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La Hungría después de Orbán

Y en segundo lugar, a pesar de que Orbán se vea obligado a reconocer una derrota, Hungría y sus estructuras mentales y de poder no cambiarán de un día para otro.

«Una derrota de Viktor Orbán podría abrir la puerta a la restauración de los estándares democráticos en Hungría, con implicaciones para la unidad y credibilidad de la Unión Europea. Sin embargo, un gobierno liderado por su principal rival, Péter Magyar, no resolvería automáticamente todas las tensiones entre Budapest y Bruselas. Algunas de las posturas de Magyar siguen siendo muy cercanas a las de Orbán en cuestiones clave de política, incluyendo el apoyo a Ucrania, el presupuesto de la UE, la política agrícola y la integración de la UE», señala Alberto Alemano, profesor de Derecho Europeo en París y Tokio, quien advierte de que «un Orbán derrotado no es un Orbán neutralizado».

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Rosalía Sánchez

Alemano pone como ejemplo el caso polaco, después de que Donald Tusk desalojase del poder al partido ultranacionalista Ley y Justicia (PiS) y quedase bloqueado en su capacidad de gobierno. «El sistema electoral húngaro ha sido modificado de tal manera que ni siquiera una mayoría clara de los votos resulta necesariamente en una mayoría gubernamental. El presidente tiene la facultad de bloquear y retrasar los procedimientos legislativos, mientras que el Tribunal Constitucional está compuesto por jueces leales nombrados por doce años. Los requisitos del Estado de derecho de la UE abordan el incumplimiento gubernamental, pero no hacen nada para contrarrestar una arquitectura constitucional diseñada para sobrevivir a un cambio de gobierno», anota. Alemano concluye que, «sin apoyo externo, un gobierno magiar podría quedar paralizado antes de poder demostrar que la gobernanza democrática funciona».

«Un Orbán derrotado no es un Orbán neutralizado»

Alberto Alemano
Profesor de Derecho Europeo

«Aunque la UE ha desarrollado herramientas para sancionar el retroceso democrático, carece de un marco claro que respalde y verifique la recuperación democrática«, alerta por su parte Eric Maurice, analista del Centro de Política Europea. En su opinión, «sería de interés para la Unión Europea apoyar una transición democrática y la reintegración de Hungría en la comunidad de democracias liberales». Además, recomienda «un enfoque de principios pero pragmático basado en una condicionalidad por fases, entendida como un enfoque de secuenciación mediante el cual el apoyo financiero se desbloquea progresivamente en paralelo con reformas institucionales verificables en lugar de ser retenido o liberado por completo».
Desde el punto de vista de la economía interna, años de estancamiento y aumento vertiginoso del coste de la vida, junto con el enriquecimiento de oligarcas cercanos al gobierno, tampoco son fácilmente reversibles. Abundan las señales de fragilidad estructural, que van desde previsiones de crecimiento que apenas superan el medio punto anual, inversión en retirada y lastrada por los altos costes financieros y la incertidumbre empresarial, hasta una inflación del 4,5% que en 2023 llegó a ser superior al 17%.
El punto de partida de un nuevo gobierno es tan precario que todo apunta a que tardará más de una legislatura en desandar el proceso político y económico. «Deshacer los cambios legales e institucionales que Orbán ha implementado será una tarea desalentadora», augura Mario Bikarski, analista de Verisk Maplecroft. Aunque temía que un gobierno de mayoría simple condujera a «un entorno de bloqueo legislativo persistente e incertidumbre política», la abrumadora victoria de Magyar le allana el camino del cambio en Hungría.

Publicado: abril 12, 2026, 10:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/hungria-despues-orban-20260412040803-nt.html

Y en segundo lugar, a pesar de que Orbán se vea obligado a reconocer una derrota, Hungría y sus estructuras mentales y de poder no cambiarán de un día para otro.

«Una derrota de Viktor Orbán podría abrir la puerta a la restauración de los estándares democráticos en Hungría, con implicaciones para la unidad y credibilidad de la Unión Europea. Sin embargo, un gobierno liderado por su principal rival, Péter Magyar, no resolvería automáticamente todas las tensiones entre Budapest y Bruselas. Algunas de las posturas de Magyar siguen siendo muy cercanas a las de Orbán en cuestiones clave de política, incluyendo el apoyo a Ucrania, el presupuesto de la UE, la política agrícola y la integración de la UE», señala Alberto Alemano, profesor de Derecho Europeo en París y Tokio, quien advierte de que «un Orbán derrotado no es un Orbán neutralizado».

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Alemano pone como ejemplo el caso polaco, después de que Donald Tusk desalojase del poder al partido ultranacionalista Ley y Justicia (PiS) y quedase bloqueado en su capacidad de gobierno. «El sistema electoral húngaro ha sido modificado de tal manera que ni siquiera una mayoría clara de los votos resulta necesariamente en una mayoría gubernamental. El presidente tiene la facultad de bloquear y retrasar los procedimientos legislativos, mientras que el Tribunal Constitucional está compuesto por jueces leales nombrados por doce años. Los requisitos del Estado de derecho de la UE abordan el incumplimiento gubernamental, pero no hacen nada para contrarrestar una arquitectura constitucional diseñada para sobrevivir a un cambio de gobierno», anota. Alemano concluye que, «sin apoyo externo, un gobierno magiar podría quedar paralizado antes de poder demostrar que la gobernanza democrática funciona».

«Un Orbán derrotado no es un Orbán neutralizado»

Alberto Alemano

Profesor de Derecho Europeo

«Aunque la UE ha desarrollado herramientas para sancionar el retroceso democrático, carece de un marco claro que respalde y verifique la recuperación democrática«, alerta por su parte Eric Maurice, analista del Centro de Política Europea. En su opinión, «sería de interés para la Unión Europea apoyar una transición democrática y la reintegración de Hungría en la comunidad de democracias liberales». Además, recomienda «un enfoque de principios pero pragmático basado en una condicionalidad por fases, entendida como un enfoque de secuenciación mediante el cual el apoyo financiero se desbloquea progresivamente en paralelo con reformas institucionales verificables en lugar de ser retenido o liberado por completo».

Desde el punto de vista de la economía interna, años de estancamiento y aumento vertiginoso del coste de la vida, junto con el enriquecimiento de oligarcas cercanos al gobierno, tampoco son fácilmente reversibles. Abundan las señales de fragilidad estructural, que van desde previsiones de crecimiento que apenas superan el medio punto anual, inversión en retirada y lastrada por los altos costes financieros y la incertidumbre empresarial, hasta una inflación del 4,5% que en 2023 llegó a ser superior al 17%.

El punto de partida de un nuevo gobierno es tan precario que todo apunta a que tardará más de una legislatura en desandar el proceso político y económico. «Deshacer los cambios legales e institucionales que Orbán ha implementado será una tarea desalentadora», augura Mario Bikarski, analista de Verisk Maplecroft. Aunque temía que un gobierno de mayoría simple condujera a «un entorno de bloqueo legislativo persistente e incertidumbre política», la abrumadora victoria de Magyar le allana el camino del cambio en Hungría.

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