La hoja de ruta del exilio cubano para la caída de la dictadura: liberación, gobierno provisional y elecciones - Colombia
Registro  /  Login

Portal de Negocios en Colombia


La hoja de ruta del exilio cubano para la caída de la dictadura: liberación, gobierno provisional y elecciones

Sylvia Iriondo llegó con su familia a los Estados Unidos en 1960, al año siguiente de la revolución en Cuba que llevó al poder a Fidel Castro. Lleva 66 años esperando la caída del régimen dictatorial que ha sobrevivido al embargo de EE.UU., … al intento de invasión de bahía de Cochinos, a la crisis de los misiles, al éxodo del Mariel, al desmoronamiento de la Unión Soviética y el derribo del muro de Berlín, y a una crisis económica galopante que mantiene a sus habitantes en la miseria. «Desde entonces hasta ahora no hemos olvidado a la patria donde nacimos ni dejado de trabajar por su libertad», asegura a ABC desde Miami.
Pero Iriondo, presidenta de Madres y Mujeres Anti-Represión por Cuba (MAR por Cuba) y destacada figura del exilio cubano en Miami, vive ahora momentos de esperanza. Confía en que el final de la espera está próximo: «Estamos cerca, con la ayuda de Dios, el apoyo de la Administración del presidente Trump y la resistencia de nuestro pueblo en la isla y en nuestro exilio». Según augura, «Cuba será libre pronto y comenzará el camino de la reconstrucción, luego de esta larga noche de oscuridad que ya termina».

Noticia relacionada

El principio del fin en Cuba

Camila Acosta

Como otros exiliados en Florida, considera que se dan las circunstancias para acabar con el actual régimen cubano y que se abra una transición hacia la democracia. Al agravamiento de la situación económica en la isla, con apagones que la dejan a oscuras y devastadoras epidemias de dengue y chikungunya, se une la ofensiva de Donald Trump para someter bajo su influencia a países que suponen un desafío. Y los cubanos anticastristas han trazado ya la hoja de ruta para la nueva etapa democrática.

Noticia relacionada

Manuel Trillo

El pasado enero, el presidente estadounidense ordenó la captura en Caracas de Nicolás Maduro y está obligando a la actual presidenta interina, Delcy Rodríguez, a alinearse con los intereses norteamericanos. A finales de febrero, emprendió junto con Israel un bombardeo que acabó con la vida del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, y buena parte de la cúpula de la República Islámica. Entre tanto, ha estrechado el cerco a Cuba con un bloqueo energético que impide que se abastezca de petróleo, lo que ya ha causado la cancelación de vuelos por distintas aerolíneas y el cierre temporal de hoteles.
El pasado fin de semana, Trump reunió a una docena de líderes iberoamericanos afines en la llamada Cumbre Escudo de las Américas en Miami, donde aseguró que el régimen cubano está «en sus últimos momentos». Dos días después, en una rueda de prensa también en la ciudad del sur de Florida, advirtió a los jerarcas cubanos: «Puede que la toma de control sea amistosa, o puede que no». Este viernes, el propio presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, admitió que está en conversaciones con EE.UU.

«Confiamos en la voluntad del gobierno de EE.UU. para lograr una Cuba libre, democrática y soberana por la cual tantos han ofrendado sus vidas y sus mejores años en prisión»

Sylvia Iriondo
Presidenta de MAR por Cuba

«Confiamos en la voluntad del gobierno de los Estados Unidos para lograr la Cuba libre, democrática y soberana por la cual tantos han ofrendado sus vidas y sus mejores años en prisión», asegura Sylvia Iriondo acerca del final de la dictadura.
A ella le toca de cerca la crueldad del régimen. El 24 de febrero de 1996 participó en un vuelo de la organización humanitaria Hermanos al Rescate para auxiliar a balseros cubanos que cruzaban el estrecho de Florida que huían de las penurias en la isla y que acabó de forma trágica: la aviación castrista derribó dos de las tres avionetas, con el resultado de cuatro muertos. Recientemente, el fiscal general de Florida anunció la reapertura de la investigación contra el expresidente Raúl Castro, responsable de las fuerzas armadas cubanas en 1996, y el Departamento de Justicia estudia la imputación federal de dirigentes del régimen. «A diferencia de años anteriores, creo que existe una real posibilidad de que bajo esta Administración del presidente Trump se haga, finalmente, justicia», asegura Iriondo tres décadas después de aquella «criminal masacre».

El plan para llevar la democracia a Cuba

Ante el actual escenario que se abre, los exiliados cubanos quieren estar preparados. Al contrario que en los casos de Venezuela e Irán, donde Trump apenas ha contado con los opositores a la hora de lanzar las operaciones, los exiliados que llevan aguardando desde mediados del siglo pasado el cambio en Cuba se están organizando para cuando llegue el momento.
El pasado 2 de marzo, las principales organizaciones anticastristas se unieron para presentar lo que han llamado Acuerdo de Liberación, en el que plantean «un plan integral para el restablecimiento de la Democracia y el Estado de Derecho en Cuba».
El documento, suscrito por las coaliciones Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC) y Pasos de Cambio, establece un «plan de transición» para «devolver al Pueblo Cubano su soberanía, que es el cúmulo, sin exclusión alguna, de sus libertades y derechos», junto con «el desmantelamiento de la empresa criminal que es el Partido Comunista de Cuba (PCC)» y sus «mecanismos y organizaciones represivas».
Con esos fines, las organizaciones firmantes coordinarán «esfuerzos, recursos y estrategia para procurar la máxima acción popular para la liberación, el cerco internacional y económico a los dictadores» y hacen «un llamado a todos los cubanos que no hayan cometido graves violaciones a los derechos humanos, donde quiera que se encuentren par que se sumen al esfuerzo de liberación del pueblo cubano» y «el fin de la impunidad de los culpables de los crímenes de lesa humanidad».

La ermita de la Caridad, dedicada a la patrona de Cuba, acogió en enero la presentación del Acuerdo de Liberación.

(EFE)

La presentación en público de este histórico acuerdo se celebró en la emblemática ermita de la Caridad en Miami, un templo dedicado a la patrona de Cuba –la Virgen de la Caridad del Cobre– y centro espiritual de los exiliados en Estados Unidos.
Entre los intervinientes estaba Rosa María Payá, fundadora de Cuba Decide y líder de Pasos para el Cambio, e hija del histórico opositor Oswaldo Payá, muerto en 2012 en un oscuro incidente con agentes del régimen que lo perseguían en una carretera en Bayamo, en el este de la isla. «Mi padre dio su vida por la libertad de Cuba, su legado inspira este acuerdo y está recogido en el plan de transición que impulsamos, convencidos de que hoy nos encontramos en el umbral del cambio», asegura a ABC Rosa María Payá.

«El plan busca la reunificación nacional después de décadas de exilio y separación forzada, y culminará con elecciones libres, justas y multipartidistas»

Rosa María Payá
Fundadora de Cuba Decide

«Una mayoría de las fuerzas democráticas de Cuba estamos unidas alrededor de la hoja de ruta concreta de transición para la liberación, estabilización y reconstrucción, y la democratización», resume el acuerdo. «Comienza con el reconocimiento de derechos para todos los cubanos y la libertad de los presos políticos –explica–. Responde a la emergencia humanitaria. Promueve la prosperidad nacional y el florecimiento humano. Busca la reunificación nacional después de décadas de exilio y separación forzada, y culminará con elecciones libres, justas y multipartidistas».
El plan no se queda en la teoría, sino que fija tareas concretas. «Comprende comisiones de trabajo para preparar y gestionar cada área durante el periodo provisional desde la recuperación económica hasta el cambio del orden constitucional», señala Payá, quien apunta que «recoge el trabajo de décadas de oposición interna, pero también contiene y está abierta a las capacidades técnicas, el capital y el conocimiento que los cubanos en el exilio quieren y pueden aportar».

Cubanos del interior y de la diáspora

Uno de los retos en caso de que se lleve a cabo el cambio de régimen es combinar los esfuerzos entre los cubanos de dentro y de fuera de la isla. Según apunta la líder de Cuba Decide, «en la alianza que constituimos a través del Acuerdo de Liberación están representadas organizaciones opositoras de la isla y del exilio, muchas de las cuales tienen membresía dentro y fuera de Cuba y también aquellas cuyo liderazgo se encuentra en la isla, como la Damas de Blanco, la Asociación Sindical Independiente de Cuba o el Partido por la Democracia PLB».
«Y por supuesto –añade–, esta alianza está abierta a todas las organizaciones cívicas cubanas y a todos los cubanos, tanto en la isla como en el exilio, donde sea que estén, para que tengan un papel activo en el cambio y la construcción de la nueva república».

«El papel de Estados Unidos será el de líder internacional y pilar de referencia de libertad y democracia y reconstrucción de Cuba»

Orlando Gutiérrez Boronat
Líder de Directorio Democrático Cubano y miembro de Asamblea de la Resistencia Cubana

Según detalla Orlando Gutiérrez Boronat, representante de Asamblea de la Resistencia Cubana y otro de los principales dirigentes del exilio firmante del acuerdo en Miami, el camino para «la plena devolución de la soberanía al pueblo de Cuba» comenzaría con la propia liberación, «una estrategia integrada que combina la resistencia cívica del pueblo de Cuba, el aislamiento internacional y diplomático financiero de la dictadura y una clara visión y estructura de salvación nacional en una transición democrática», basada en el Acuerdo por la Democracia en Cuba suscrito en 1998.
A continuación, tendrían lugar las fases de estabilización, reconstrucción y la transición democrática propiamente dicha, que según Gutiérrez Boronat consistiría en «un proceso de 24 meses para las elecciones libres multipartidistas», con la salida del poder del Partido Comunista, la reorganización de los poderes públicos y el establecimiento un gobierno provisional «que se referirá a la Constitución de 1940 –la última considerada democrática– y que no aspirará al poder desde el poder».
Ahora bien, puesto que Estados Unidos se presenta como actor fundamental en una eventual caída del régimen, ¿cuál será el papel de Washington en el futuro del país? El de «líder internacional y pilar de referencia de libertad y democracia y reconstrucción para el pueblo cubano», responde Gutiérrez Boronat.

Sin éxodo masivo desde Miami de vuelta a la isla

Con todo, si finalmente cae la dictadura en Cuba, no parece que el regreso a la democracia desencadene de la noche a la mañana un éxodo masivo en sentido contrario, de vuelta a la isla. Después de tantas décadas, los exiliados han hecho de los Estados Unidos su hogar y muchos de sus descendientes se han integrado allí sin haber pisado Cuba jamás.
«La mayoría esperan regresar, pero la realidad es que todos tienen aquí raíces, hijos, familia y, por supuesto, edad», reconoce el exalcalde de la ciudad de Miami Tomás Regalado, quien llegó de niño a EE.UU. en 1962 en la llamada operación Pedro Pan. Tampoco cree que los exiliados tengan «el menor deseo de ir a reclamar sus propiedades; la mayoría ya no existen y sería injusto que después de décadas se fuera a buscar una casa que ya se ha habitado 40 o 50 años». «Pero nos queda la ilusión de visitar el lugar donde nacimos y ya casi ni recordamos, y tal vez ver los McDonald’s y Burger King en las calles de La Habana», aventura Regalado, que coincide en que en la comunidad cubanoamericana se siente cerca el fin del régimen. Aunque «nadie sabe cómo», todos están convencidos de que «va a pasar, y pronto», ya que Trump «por lo general cumple los plazos».

«Todos estamos expectantes. Quizás no lo celebremos como la muerte de Fidel, pero habrá cambios y mejorará la calidad de vida del pueblo cubano»

Tomás Regalado
Exalcalde de Miami y exdirector de Radio y Televisión Martí

Para este respetado miembro del exilio, que como periodista ha sido también director de Radio y Televisión Martí y que ahora ejerce como tasador de propiedades en el condado de Miami-Dade, cree que el principal obstáculo para la nueva etapa será la ausencia en Cuba de un verdadero sistema judicial y de instituciones, ya que «todas responden a un mando y ordeno de los Castro». «Todos estamos expectantes; quizás no celebremos ese momento como se celebró la muerte de Fidel, pero sí habrá que entender que va a haber cambios y que al menos se va a mejorar la calidad de vida del pueblo cubano».
Admite cierto «nerviosismo» en Miami ante lo que suceda. «Muchos aceptan cualquier cambio, sea el que sea, y otros temen que los culpables queden con impunidad». Además, apunta que «en la terapia de choque siempre hay violencia para el cuerpo y sabemos que para que ese régimen se desmorone totalmente habrá muchas bajas colaterales, no por bombas, sino por falta de calidad de vida y hambre que se está pasando en la isla».
En cualquier caso, haya o no una vuelta en masa a Cuba, Orlando Gutiérrez Boronat recuerda que «Miami está a 20 o 30 minutos de Cuba», por lo que se muestra convencido de que «va a haber una comunicación fluida entre Miami y Cuba y muchos muchos cubanos participarán en la reconstrucción de su patria».
En la misma línea, Sylvia Iriondo destaca que entre la isla y Miami hay «menos tiempo de viaje que si viajamos a otro pueblo de la Florida u otros estados americanos». «Yo quiero ser parte de la reconstrucción de nuestra patria y del amanecer de libertad en nuestra tierra, como he sido parte de su historia –concluye–. Compartiré mi tiempo entre Cuba y los Estados Unidos, dos países que llevo en mi corazón y que son parte de la historia de mi familia y la mía».

Publicado: marzo 14, 2026, 12:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/exilio-prepara-cambio-cuba-larga-noche-oscuridad-20260315171152-nt.html

Sylvia Iriondo llegó con su familia a los Estados Unidos en 1960, al año siguiente de la revolución en Cuba que llevó al poder a Fidel Castro. Lleva 66 años esperando la caída del régimen dictatorial que ha sobrevivido al embargo de EE.UU., al intento de invasión de bahía de Cochinos, a la crisis de los misiles, al éxodo del Mariel, al desmoronamiento de la Unión Soviética y el derribo del muro de Berlín, y a una crisis económica galopante que mantiene a sus habitantes en la miseria. «Desde entonces hasta ahora no hemos olvidado a la patria donde nacimos ni dejado de trabajar por su libertad», asegura a ABC desde Miami.

Pero Iriondo, presidenta de Madres y Mujeres Anti-Represión por Cuba (MAR por Cuba) y destacada figura del exilio cubano en Miami, vive ahora momentos de esperanza. Confía en que el final de la espera está próximo: «Estamos cerca, con la ayuda de Dios, el apoyo de la Administración del presidente Trump y la resistencia de nuestro pueblo en la isla y en nuestro exilio». Según augura, «Cuba será libre pronto y comenzará el camino de la reconstrucción, luego de esta larga noche de oscuridad que ya termina».

Noticia relacionada

  • El principio del fin en Cuba


    Camila Acosta

Como otros exiliados en Florida, considera que se dan las circunstancias para acabar con el actual régimen cubano y que se abra una transición hacia la democracia. Al agravamiento de la situación económica en la isla, con apagones que la dejan a oscuras y devastadoras epidemias de dengue y chikungunya, se une la ofensiva de Donald Trump para someter bajo su influencia a países que suponen un desafío. Y los cubanos anticastristas han trazado ya la hoja de ruta para la nueva etapa democrática.

Noticia relacionada


  • Manuel Trillo

El pasado enero, el presidente estadounidense ordenó la captura en Caracas de Nicolás Maduro y está obligando a la actual presidenta interina, Delcy Rodríguez, a alinearse con los intereses norteamericanos. A finales de febrero, emprendió junto con Israel un bombardeo que acabó con la vida del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, y buena parte de la cúpula de la República Islámica. Entre tanto, ha estrechado el cerco a Cuba con un bloqueo energético que impide que se abastezca de petróleo, lo que ya ha causado la cancelación de vuelos por distintas aerolíneas y el cierre temporal de hoteles.

El pasado fin de semana, Trump reunió a una docena de líderes iberoamericanos afines en la llamada Cumbre Escudo de las Américas en Miami, donde aseguró que el régimen cubano está «en sus últimos momentos». Dos días después, en una rueda de prensa también en la ciudad del sur de Florida, advirtió a los jerarcas cubanos: «Puede que la toma de control sea amistosa, o puede que no». Este viernes, el propio presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, admitió que está en conversaciones con EE.UU.

«Confiamos en la voluntad del gobierno de EE.UU. para lograr una Cuba libre, democrática y soberana por la cual tantos han ofrendado sus vidas y sus mejores años en prisión»

Sylvia Iriondo

Presidenta de MAR por Cuba

«Confiamos en la voluntad del gobierno de los Estados Unidos para lograr la Cuba libre, democrática y soberana por la cual tantos han ofrendado sus vidas y sus mejores años en prisión», asegura Sylvia Iriondo acerca del final de la dictadura.

A ella le toca de cerca la crueldad del régimen. El 24 de febrero de 1996 participó en un vuelo de la organización humanitaria Hermanos al Rescate para auxiliar a balseros cubanos que cruzaban el estrecho de Florida que huían de las penurias en la isla y que acabó de forma trágica: la aviación castrista derribó dos de las tres avionetas, con el resultado de cuatro muertos. Recientemente, el fiscal general de Florida anunció la reapertura de la investigación contra el expresidente Raúl Castro, responsable de las fuerzas armadas cubanas en 1996, y el Departamento de Justicia estudia la imputación federal de dirigentes del régimen. «A diferencia de años anteriores, creo que existe una real posibilidad de que bajo esta Administración del presidente Trump se haga, finalmente, justicia», asegura Iriondo tres décadas después de aquella «criminal masacre».

El plan para llevar la democracia a Cuba

Ante el actual escenario que se abre, los exiliados cubanos quieren estar preparados. Al contrario que en los casos de Venezuela e Irán, donde Trump apenas ha contado con los opositores a la hora de lanzar las operaciones, los exiliados que llevan aguardando desde mediados del siglo pasado el cambio en Cuba se están organizando para cuando llegue el momento.

El pasado 2 de marzo, las principales organizaciones anticastristas se unieron para presentar lo que han llamado Acuerdo de Liberación, en el que plantean «un plan integral para el restablecimiento de la Democracia y el Estado de Derecho en Cuba».

El documento, suscrito por las coaliciones Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC) y Pasos de Cambio, establece un «plan de transición» para «devolver al Pueblo Cubano su soberanía, que es el cúmulo, sin exclusión alguna, de sus libertades y derechos», junto con «el desmantelamiento de la empresa criminal que es el Partido Comunista de Cuba (PCC)» y sus «mecanismos y organizaciones represivas».

Con esos fines, las organizaciones firmantes coordinarán «esfuerzos, recursos y estrategia para procurar la máxima acción popular para la liberación, el cerco internacional y económico a los dictadores» y hacen «un llamado a todos los cubanos que no hayan cometido graves violaciones a los derechos humanos, donde quiera que se encuentren par que se sumen al esfuerzo de liberación del pueblo cubano» y «el fin de la impunidad de los culpables de los crímenes de lesa humanidad».


La ermita de la Caridad, dedicada a la patrona de Cuba, acogió en enero la presentación del Acuerdo de Liberación.


(EFE)

La presentación en público de este histórico acuerdo se celebró en la emblemática ermita de la Caridad en Miami, un templo dedicado a la patrona de Cuba –la Virgen de la Caridad del Cobre– y centro espiritual de los exiliados en Estados Unidos.

Entre los intervinientes estaba Rosa María Payá, fundadora de Cuba Decide y líder de Pasos para el Cambio, e hija del histórico opositor Oswaldo Payá, muerto en 2012 en un oscuro incidente con agentes del régimen que lo perseguían en una carretera en Bayamo, en el este de la isla. «Mi padre dio su vida por la libertad de Cuba, su legado inspira este acuerdo y está recogido en el plan de transición que impulsamos, convencidos de que hoy nos encontramos en el umbral del cambio», asegura a ABC Rosa María Payá.

«El plan busca la reunificación nacional después de décadas de exilio y separación forzada, y culminará con elecciones libres, justas y multipartidistas»

Rosa María Payá

Fundadora de Cuba Decide

«Una mayoría de las fuerzas democráticas de Cuba estamos unidas alrededor de la hoja de ruta concreta de transición para la liberación, estabilización y reconstrucción, y la democratización», resume el acuerdo. «Comienza con el reconocimiento de derechos para todos los cubanos y la libertad de los presos políticos –explica–. Responde a la emergencia humanitaria. Promueve la prosperidad nacional y el florecimiento humano. Busca la reunificación nacional después de décadas de exilio y separación forzada, y culminará con elecciones libres, justas y multipartidistas».

El plan no se queda en la teoría, sino que fija tareas concretas. «Comprende comisiones de trabajo para preparar y gestionar cada área durante el periodo provisional desde la recuperación económica hasta el cambio del orden constitucional», señala Payá, quien apunta que «recoge el trabajo de décadas de oposición interna, pero también contiene y está abierta a las capacidades técnicas, el capital y el conocimiento que los cubanos en el exilio quieren y pueden aportar».

Cubanos del interior y de la diáspora

Uno de los retos en caso de que se lleve a cabo el cambio de régimen es combinar los esfuerzos entre los cubanos de dentro y de fuera de la isla. Según apunta la líder de Cuba Decide, «en la alianza que constituimos a través del Acuerdo de Liberación están representadas organizaciones opositoras de la isla y del exilio, muchas de las cuales tienen membresía dentro y fuera de Cuba y también aquellas cuyo liderazgo se encuentra en la isla, como la Damas de Blanco, la Asociación Sindical Independiente de Cuba o el Partido por la Democracia PLB».

«Y por supuesto –añade–, esta alianza está abierta a todas las organizaciones cívicas cubanas y a todos los cubanos, tanto en la isla como en el exilio, donde sea que estén, para que tengan un papel activo en el cambio y la construcción de la nueva república».

«El papel de Estados Unidos será el de líder internacional y pilar de referencia de libertad y democracia y reconstrucción de Cuba»

Orlando Gutiérrez Boronat

Líder de Directorio Democrático Cubano y miembro de Asamblea de la Resistencia Cubana

Según detalla Orlando Gutiérrez Boronat, representante de Asamblea de la Resistencia Cubana y otro de los principales dirigentes del exilio firmante del acuerdo en Miami, el camino para «la plena devolución de la soberanía al pueblo de Cuba» comenzaría con la propia liberación, «una estrategia integrada que combina la resistencia cívica del pueblo de Cuba, el aislamiento internacional y diplomático financiero de la dictadura y una clara visión y estructura de salvación nacional en una transición democrática», basada en el Acuerdo por la Democracia en Cuba suscrito en 1998.

A continuación, tendrían lugar las fases de estabilización, reconstrucción y la transición democrática propiamente dicha, que según Gutiérrez Boronat consistiría en «un proceso de 24 meses para las elecciones libres multipartidistas», con la salida del poder del Partido Comunista, la reorganización de los poderes públicos y el establecimiento un gobierno provisional «que se referirá a la Constitución de 1940 –la última considerada democrática– y que no aspirará al poder desde el poder».

Ahora bien, puesto que Estados Unidos se presenta como actor fundamental en una eventual caída del régimen, ¿cuál será el papel de Washington en el futuro del país? El de «líder internacional y pilar de referencia de libertad y democracia y reconstrucción para el pueblo cubano», responde Gutiérrez Boronat.

Sin éxodo masivo desde Miami de vuelta a la isla

Con todo, si finalmente cae la dictadura en Cuba, no parece que el regreso a la democracia desencadene de la noche a la mañana un éxodo masivo en sentido contrario, de vuelta a la isla. Después de tantas décadas, los exiliados han hecho de los Estados Unidos su hogar y muchos de sus descendientes se han integrado allí sin haber pisado Cuba jamás.

«La mayoría esperan regresar, pero la realidad es que todos tienen aquí raíces, hijos, familia y, por supuesto, edad», reconoce el exalcalde de la ciudad de Miami Tomás Regalado, quien llegó de niño a EE.UU. en 1962 en la llamada operación Pedro Pan. Tampoco cree que los exiliados tengan «el menor deseo de ir a reclamar sus propiedades; la mayoría ya no existen y sería injusto que después de décadas se fuera a buscar una casa que ya se ha habitado 40 o 50 años». «Pero nos queda la ilusión de visitar el lugar donde nacimos y ya casi ni recordamos, y tal vez ver los McDonald’s y Burger King en las calles de La Habana», aventura Regalado, que coincide en que en la comunidad cubanoamericana se siente cerca el fin del régimen. Aunque «nadie sabe cómo», todos están convencidos de que «va a pasar, y pronto», ya que Trump «por lo general cumple los plazos».

«Todos estamos expectantes. Quizás no lo celebremos como la muerte de Fidel, pero habrá cambios y mejorará la calidad de vida del pueblo cubano»

Tomás Regalado

Exalcalde de Miami y exdirector de Radio y Televisión Martí

Para este respetado miembro del exilio, que como periodista ha sido también director de Radio y Televisión Martí y que ahora ejerce como tasador de propiedades en el condado de Miami-Dade, cree que el principal obstáculo para la nueva etapa será la ausencia en Cuba de un verdadero sistema judicial y de instituciones, ya que «todas responden a un mando y ordeno de los Castro». «Todos estamos expectantes; quizás no celebremos ese momento como se celebró la muerte de Fidel, pero sí habrá que entender que va a haber cambios y que al menos se va a mejorar la calidad de vida del pueblo cubano».

Admite cierto «nerviosismo» en Miami ante lo que suceda. «Muchos aceptan cualquier cambio, sea el que sea, y otros temen que los culpables queden con impunidad». Además, apunta que «en la terapia de choque siempre hay violencia para el cuerpo y sabemos que para que ese régimen se desmorone totalmente habrá muchas bajas colaterales, no por bombas, sino por falta de calidad de vida y hambre que se está pasando en la isla».

En cualquier caso, haya o no una vuelta en masa a Cuba, Orlando Gutiérrez Boronat recuerda que «Miami está a 20 o 30 minutos de Cuba», por lo que se muestra convencido de que «va a haber una comunicación fluida entre Miami y Cuba y muchos muchos cubanos participarán en la reconstrucción de su patria».

En la misma línea, Sylvia Iriondo destaca que entre la isla y Miami hay «menos tiempo de viaje que si viajamos a otro pueblo de la Florida u otros estados americanos». «Yo quiero ser parte de la reconstrucción de nuestra patria y del amanecer de libertad en nuestra tierra, como he sido parte de su historia –concluye–. Compartiré mi tiempo entre Cuba y los Estados Unidos, dos países que llevo en mi corazón y que son parte de la historia de mi familia y la mía».

Artículos Relacionados