Publicado: abril 13, 2026, 10:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/derrota-orban-deja-huerfano-vox-europa-20260413041834-nt.html
La derrota de Viktor Orbán supone un giro copernicano en la política europea desde cualquier punto de vista y afecta también a la posición política de su aliado español, Vox, que pierde a su único socio en el Consejo Europeo. Después de que Santiago … Abascal decidiera al inicio de esta legislatura europea abandonar el grupo de Conservadores y Demócratas por el de Patriotas por Europa, la salida de Orbán de la escena les deja completamente desprovistos de cualquier relevancia a efectos prácticos.
En cambio, la italiana Giorgia Meloni se convierte al mismo tiempo en la única dirigente del espectro político a la derecha del Partido Popular Europeo que sigue asistiendo a las cumbres europeas, en las que ha demostrado hasta ahora una inteligente capacidad de pragmatismo. La italiana ya se había distanciado de Orbán en los aspectos esenciales de la política exterior y jamás ha querido que se le pudiera calificar como dudosa en materias como el anclaje en la Unión Europea (UE) y en la OTAN, mientras que Orbán hacía ya tiempo que estaba en una especie de cuarentena preventiva, bajo acusación de actuar como espía del dictador ruso, Vladímir Putin.
De hecho, el vencedor de las elecciones, el popular Péter Magyar, ha reconocido en su primera comparecencia pública que el ministro de Exteriores de Orbán, Péter Szijjártó, se había atrincherado en la sede del ministerio con algunos de sus más estrechos colaboradores para destruir los documentos que pudieran comprometer su gestión al frente de la diplomacia húngara. De él se ha llegado a decir que se había atrevido a informar desde la sede del Consejo Europeo de los detalles que discutían los ministros de los demás países cuando se referían a Rusia. Está pendiente el último paquete de sanciones y sobre todo el desembolso de los 90.000 millones de euros para Ucrania, las dos cosas bloqueadas deliberadamente por Orbán. Magyar ya ha dicho que mantendrá la excepción pactada con Orbán para no tener que contribuir en ese crédito, pero que no lo va a bloquear. Tampoco cree que se pueda aceptar un ingreso acelerado de Ucrania en la UE, un extremo en el que probablemente tendrá el apoyo de otros países, al menos mientras no termine la guerra.
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Paloma Esteban
El grupo parlamentario de los Patriotas, en el que están Fidesz y Vox entre otros, mantendrá su posición como tercera fuerza política después de los dos grandes grupos (el Popular y el Socialista), pero queda a la espera de lo que pudiera suceder el año que viene en las elecciones presidenciales francesas, donde todavía no hay nada decidido. De hecho, no está claro aún si la líder histórica de la extrema derecha, Marine Le Pen, podrá ser la candidata. La posición de los grupos euroescépticos y populistas de derecha se va a decidir probablemente en estos comicios en Francia.
Sin embargo, el Partido Popular Europeo suma un miembro más en el Consejo Europeo, donde se toman las decisiones más importantes y en el que ya son ampliamente mayoría. Después del cambio en Polonia y en Hungría, el ambiente político en el Consejo se ha suavizado notablemente, salvo por los intentos de Pedro Sánchez de forzar las posiciones europeas hacia límites más propios de la extrema izquierda en asuntos como las relaciones con Israel y con Estados Unidos. Es verdad que en los últimos meses ha habido dirigentes que se han referido a Sánchez como «el Orbán del sur», aunque el español no se ha atrevido nunca a bloquear una decisión sin el apoyo de otros países grandes como sí había hecho el húngaro.
La cuestión que se desprende de lo que ha pasado con Hungría, igual que sucedió en su día con Polonia, es que la UE puede censurar, amenazar con sanciones, debatir en todos los niveles de las instituciones comunitarias, denunciar que se pone en peligro el Estado de derecho, pero al final la única salida posible ante un Gobierno díscolo que se salta las reglas no viene nunca desde Bruselas, sino que depende siempre de las urnas. A pesar de todos los gestos y amenazas en el Parlamento Europeo o en el Consejo, incluso a pesar de que la Comisión congeló los fondos de recuperación a causa de las prácticas de Orbán, al final en Polonia la normalización vino de la victoria de la Alianza Cívica de Donald Tusk y en Hungría, de la de Tisza, el partido de Magyar.
