Publicado: junio 2, 2026, 12:45 am
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/bronca-trump-netanyahu-ataques-libano-jodidamente-loco-20260602035553-nt.html
Donald Trump anunció este lunes que había mantenido una llamada telefónica con Benjamin Netanyahu en la que le pidió que no ejecutara «un gran ataque» en Beirut, la capital del Líbano, como había amenazado el primer ministro israelí. El presidente de EE.UU. también dijo … que había mantenido una llamada con «representantes de los líderes de Hizbolá», el grupo terrorista pro-iraní que controla parte del Líbano, para parar los ataques contra Israel y recuperar una tregua frágil de la que depende el acuerdo que Trump busca con Irán.
La llamada con Netanyahu, sin embargo, no fue lo cordial que se podría esperar entre dos aliados inseparables que emprendieron de manera conjunta la guerra contra Irán. Todo lo contrario: Trump abroncó con fiereza al primer ministro israelí, según relataron fuentes gubernamentales de EE.UU. a ‘Axios’. «¿Qué coño estás haciendo?», le increpó el estadounidense al israelí, iracundo por la situación creada por Netanyahu en el Líbano. Trump se esfuerza en llegar a un acuerdo con el régimen de Teherán, y el frente en el Líbano se ha convertido en un obstáculo principal para conseguirlo. Unas horas antes de la llamada, Irán había suspendido las negociaciones con EE.UU. por la expansión de la ofensiva israelí en el Líbano, donde su ejército controla parte del sur del país. Y donde Netanyahu amenazó con una escalada: atacar su capital.
«El alto el fuego entre Irán y EE.UU. es un alto el fuego inequívocamente en todos los frentes, incluido el Líbano», advirtió el ministro de Exteriores iraní. «La violación en un frente es una violación en todos los frentes».
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Javier Ansorena
Trump agarró el teléfono para exigir a Netanyahu que no tocara Beirut. Lo hizo con virulencia, con insultos personales, con acusaciones de ingratitud y de destruir la imagen internacional de Israel.
«Estás jodidamente loco», asegura ‘Axios’ que le dijo. «Estarías en prisión si no fuera por mí, te estoy salvando el culo», agregó sobre los problemas de corrupción de Netanyahu, en los que Trump siempre ha defendido que sus causas deben ser sobreseídas. «Ahora te odia todo el mundo. Todo el mundo odia a Israel por esto», añadió.
No es la primera turbulencia en la relación entre Trump y Bibi, el sobrenombre de Netanyahu que gusta utilizar al presidente de EE.UU. Pero la llamada apunta a uno de los momentos más delicados entre ambos desde que Israel inició el bombardeo de instalaciones nucleares de Irán el pasado junio y Trump se unió a la campaña.
Ocurre en un momento de gran sensibilidad política para el presidente de EE.UU. Defiende en todo momento que no tiene prisa para llegar a un acuerdo para acabar con la guerra de Irán, pero la realidad es que necesita ese entendimiento para reabrir el Estrecho de Ormuz y rebajar la sacudida económica de su cierre, que ha mordido también el bolsillo de los votantes estadounidenses. La guerra y su impacto en los precios han desplomado la popularidad de Trump, cuando faltan pocos meses para las elecciones legislativas de otoño, donde él y los republicanos se juegan las mayorías en las dos cámaras del Congreso.
Trump mantiene su popularidad entre la gran mayoría de los republicanos, pero incluso entre los suyos han surgido grietas. Algunas figuras mediáticas conservadoras relevantes, como Tucker Carlson o Megyn Kelly, han criticado que Trump ha sido arrastrado a una guerra innecesaria por parte de Netanyahu.
Al mismo tiempo, sus presiones a Israel y su exigencia de que no toque por ahora a Hizbolá pueden incomodar a otro sector del partido, el más pro-israelí y más inclinado a defender a toda costa a su socio. Por ejemplo, al senador republicano Lindsay Graham, un ‘halcón’ en política exterior, que ha defendido este domingo que sería «inconcebible» forzar a Israel a mantener un alto el fuego con Hizbolá: «Cualquier acuerdo con Irán que restrinja la capacidad e Israel de luchar contra Hamás y Hizbolá sería insensato», dijo.
Netanyahu también reconoció que se había producido esa llamada, pero buscó mantener una posición de fuerza. «Esta noche hablé con el presidente Trump y le dije que si Hizbolá no para en sus ataques contra nuestras ciudades y ciudadanos Israel atacará objetivos terroristas en Beirut», dijo en redes sociales. «Nuestra posición no ha cambiado», insistió.
En su versión de las llamadas que mantuvo con Netanyahu y los líderes de Hizbolá, Trump aseguró que ambos habían acordado no atacarse mutuamente. «Veremos cuánto dura esto», dijo antes de cerrar algo que, dados los antecedentes, tanto lejanos como cercanos, suena más a una humorada: «¡Esperemos que sea para la eternidad!».
