Publicado: marzo 17, 2026, 8:45 am
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/austriaco-paso-novichok-rusos-declara-culpable-20260317134143-nt.html
El 5 de octubre de 2018, el entonces secretario general del Ministerio de Exteriores de Austria, Johannes Peterlik, acudió al piso de lujo de Egisto Ott, un miembro de la Inteligencia nacional que se había vendido por dinero a la agencia rusa Servicio … Federal de Seguridad (FSB, la antigua KGB). Ott fotografió los papeles que había llevado Peterlik en una carpeta y que horas antes había ordenado a su secretaria solicitar en su nombre a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ). Contenían información técnica muy precisa sobre un peligroso agente químico denominado Novichok.
La información terminó en manos de Jan Marsalek, el exdirectivo de Wirecard fugado y presuntamente vinculado al FSB ruso, que se movía como un fantasma entre Moscú y Dubái. La Inteligencia rusa utilizaría poco después el Novichok para asesinar en Salisbury a un espía ruso y a su hija. Tres meses después, murió una mujer británica que pulverizó en su muñeca Novichok oculto en un frasco de perfume francés. También fue utilizado para envenenar al disidente Aléxéi Navalni, que salvó su vida de milagro en esa ocasión, y otros muchos disidentes en el extranjero. Esa es al menos la versión que ha presentado la Fiscalía en el juicio que ha comenzado este martes en Viena.
En el edificio del Straflandesgericht, un bloque de hormigón que parece diseñado para guardar secretos, Johannes Peterlik ha tomado asiento en el centro de la sala. Impecable en sus maneras, como siempre, se ha declarado «no culpable». Su abogado, Michael Mössler, ha criticado lo que considera una «acusación extremadamente incompleta» y «errores de investigación». Estrictamente hablando, ha subrayado, «no existe un documento clasificado por el Estado de Austria, por lo que no procede la acusación de violación de confidencialidad o secretos».
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Borja Méndez
«Mi cliente nunca ha visto el documento del móvil de Ott», ha añadido. El segundo abogado defensor, Volkert Sackmann, ha prometido demostrar a lo largo del juicio que los documentos del Ministerio de Asuntos Exteriores estaban perforados para su archivo de forma diferente a los de las fotos de Ott, por lo que no son los mismos. También ha reprochado al equipo fiscal basarse esencialmente en las declaraciones de un testigo que ya había dado falso testimonio varias veces y que, por tanto, también ha sido condenado por pruebas falsas.
Motivación económica
La fiscalía sostiene, sin embargo, que Peterlik actuó movido por un «interés privado», que no dejó rastro administrativo de su solicitud y que su relación con Ott iba más allá de lo profesional. Chats recuperados del teléfono del exagente muestran consultas, favores y un flujo de comunicación que, para los investigadores, sugiere una cercanía impropia entre un alto diplomático y un funcionario de inteligencia ya entonces bajo sospecha. Hay gran expectación por la comparecencia como testigo de Ott, acusado en un proceso paralelo de espionaje de dimensiones inéditas en el país.
Aquel otoño de 2018 fue un periodo turbulento para la seguridad austríaca. Tras la polémica redada en el servicio de inteligencia (BVT), su estructura estaba debilitada. Según documentos del caso Ott, circulaban planes para crear un «mini-servicio secreto» dentro del Ministerio de Exteriores, bajo la órbita de la entonces ministra Karin Kneissl, famosa por haber invitado a Vladímir Putin a su boda.
En ese clima, la llegada de un informe sobre Novichok a manos equivocadas no parece solamente un error administrativo, sino el fruto de una gran grieta en la arquitectura de seguridad del país que convirtió un documento técnico en un arma política, diplomática y estratégica.
Todo apunta a que Austria estaba siendo utilizada como plataforma para operaciones de influencia rusas en Europa. En la sala, la fiscalía habla de «daño a las relaciones internacionales» y de una violación grave de la obligación de proteger información sensible.
