Inquietud en Italia ante la crisis de Venezuela: miedo por sus ciudadanos y angustia por un preso olvidado - Colombia
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Inquietud en Italia ante la crisis de Venezuela: miedo por sus ciudadanos y angustia por un preso olvidado

El ataque estadounidense a Venezuela y la captura del presidente Nicolás Maduro y de su esposa han disparado la preocupación en Italia. No es una crisis lejana ni un asunto que se siga con frialdad: en Venezuela viven unos 160.000 ciudadanos italianos registrados … en los consulados de Caracas y Maracaibo, una cifra que se eleva hasta 1,5 millones si se cuenta a los venezolanos con doble nacionalidad o ascendencia italiana.
Desde primera hora, la presidenta del Gobierno, Giorgia Meloni, ha seguido la evolución de la situación y se mantiene en contacto permanente con el ministro de Exteriores, Antonio Tajani, según una nota de Palazzo Chigi, sede de la presidencia del Ejecutivo. El mensaje de Roma es medido y prudente: evitar declaraciones que puedan agravar el clima y concentrarse en un objetivo inmediato, la protección de los ciudadanos italianos sobre el terreno.

«Tememos manifestaciones en la calle», admitió Tajani ante las cámaras del Tg2 de la RAI, al confirmar que los ataques han afectado infraestructuras sensibles, entre ellas puertos y aeropuertos en Caracas y en otras regiones.
En la Farnesina, sede de Exteriores, la preocupación es que la situación, ya de por sí incierta, derive en protestas y episodios de violencia difíciles de controlar. Por eso el ministerio ha activado su Unidad de Crisis, una señal de que el Gobierno considera estas horas especialmente delicadas.

Publicado: enero 4, 2026, 5:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/inquietud-italia-ante-crisis-venezuela-miedo-ciudadanos-20260103122411-nt.html

El ataque estadounidense a Venezuela y la captura del presidente Nicolás Maduro y de su esposa han disparado la preocupación en Italia. No es una crisis lejana ni un asunto que se siga con frialdad: en Venezuela viven unos 160.000 ciudadanos italianos registrados en los consulados de Caracas y Maracaibo, una cifra que se eleva hasta 1,5 millones si se cuenta a los venezolanos con doble nacionalidad o ascendencia italiana.

Desde primera hora, la presidenta del Gobierno, Giorgia Meloni, ha seguido la evolución de la situación y se mantiene en contacto permanente con el ministro de Exteriores, Antonio Tajani, según una nota de Palazzo Chigi, sede de la presidencia del Ejecutivo. El mensaje de Roma es medido y prudente: evitar declaraciones que puedan agravar el clima y concentrarse en un objetivo inmediato, la protección de los ciudadanos italianos sobre el terreno.

«Tememos manifestaciones en la calle», admitió Tajani ante las cámaras del Tg2 de la RAI, al confirmar que los ataques han afectado infraestructuras sensibles, entre ellas puertos y aeropuertos en Caracas y en otras regiones.

En la Farnesina, sede de Exteriores, la preocupación es que la situación, ya de por sí incierta, derive en protestas y episodios de violencia difíciles de controlar. Por eso el ministerio ha activado su Unidad de Crisis, una señal de que el Gobierno considera estas horas especialmente delicadas.

«No salgan de casa»: el mensaje de la Embajada

La voz que mejor resume la ansiedad del momento es la del embajador italiano en Caracas, Giovanni Umberto De Vito. Su indicación a la comunidad italiana ha sido directa y sin rodeos: «No salgan de casa y eviten los desplazamientos». En una intervención en la RAI, el diplomático describió una noche marcada por «sobrevuelos aéreos y fuertes detonaciones» que sacudieron la capital mientras en Italia amanecía. Caracas -un «hormiguero humano» de casi diez millones de personas, en sus palabras- amaneció semidesierta, en una calma extraña para una ciudad que nunca se detiene del todo.

El temor es que esa quietud sea solo un paréntesis y que, con el paso de las horas, la tensión se traslade a las calles, especialmente en una metrópoli donde cualquier sacudida política suele tener una traducción inmediata en la vida cotidiana.

La pesadilla de Alberto Trentini

La inquietud italiana también mira hacia dentro de las cárceles. Si hay un nombre que personifica la preocupación en estas horas, ese es Alberto Trentini, cooperante italiano arrestado el 15 de noviembre de 2024. Desde entonces permanece recluido en la prisión de El Rodeo, conocida por albergar a detenidos políticos, sin que se hayan formalizado cargos claros en su contra.

Su caso lleva meses ocupando portadas y noticiarios en Italia, convertido en una herida abierta para su familia y en un recordatorio constante de la fragilidad de quienes quedan atrapados en los pliegues de una crisis diplomática. Hasta ahora, muchos lo describían como un «rehén» de hecho, alguien retenido para ejercer presión sobre gobiernos occidentales. Y en un escenario tan volátil como el actual, con informes de «momentos de tensión en las cárceles», el miedo se ha hecho más concreto: que la situación penitenciaria se deteriore y que los detenidos extranjeros queden aún más expuestos.

Tajani ha confirmado que, además de Trentini, hay otros italianos detenidos en el país. La preocupación es doble: por un lado, la seguridad de una comunidad numerosa que en estas horas recibe instrucciones de máxima prudencia; por otro, el destino de quienes ya están bajo custodia, en un contexto donde la información llega con cuentagotas y los rumores se multiplican.

La diplomacia, a contra el reloj

El contraste con lo ocurrido apenas dos días antes es llamativo. El 1 de enero, Tajani publicó un tuit -también en español- en el que insistía en la primacía de la diplomacia y en la cooperación entre Estados, con referencias al combate contra el narcotráfico y a la tutela de vidas humanas. En círculos políticos italianos se interpretó como un intento de rebajar tensión y de mantener abiertas vías de interlocución en un momento en el que se hablaba de posibles liberaciones de detenidos. Trentini, sin embargo, no salió de prisión. Y el nuevo escenario, tras la operación militar, ha vuelto aún más frágil cualquier movimiento.

Tormenta política en Roma

En el plano interno, las reacciones han sido rápidas y duras. Desde la oposición, varios partidos han pedido al Gobierno de Meloni que condene el ataque estadounidense y que trabaje en todas las sedes multilaterales para reafirmar el derecho internacional y el primado de la diplomacia. Giuseppe Conte, líder del Movimiento 5 Estrellas, y los dirigentes de Alianza Verde-Izquierda han calificado la operación como una «violación flagrante del derecho internacional» y una agresión contra un Estado soberano. «Si las reglas valen solo para los enemigos y no para los amigos, nadie está seguro», advirtió Conte, presionando a Meloni para que no avale con su silencio la acción de fuerza de la administración Trump.

En medio del cruce político, el Gobierno intenta mantener el foco en lo inmediato: la seguridad de los italianos en Venezuela, la operatividad de la embajada y el seguimiento minuto a minuto desde la Unidad de Crisis. Y, entre todas las preocupaciones, una sobresale por su carga humana y simbólica: obtener noticias fiables de Alberto Trentini y garantías sobre su integridad. Porque, para Italia, esta crisis no se mide solo en comunicados y gestos diplomáticos, sino en vidas concretas que pueden cambiar de un momento a otro.

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