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Francia consigue contener el megaincendio en Gironda al mejorar las condiciones meteorológicas

La disminución de las temperaturas en el suroeste de Francia invita al optimismo ante la situación del megaincendio en Gironda. Tras un miércoles marcado por máximas superiores a 40 grados en este departamento calcinado, la bajada de diez grados, junto con la … lucha de más de 3.000 bomberos contra las llamas, permitió una «mejora», indicó el Ministerio francés del Interior. El fuego, sin embargo, continúa sin estar oficialmente controlado.
Después de haber quemado más de 42.000 hectáreas –es el fuego más vasto de los últimos 50 años en Francia–, las llamas ya no avanzan en la región bordelesa. Esta mejoría supuso dos buenas noticias este jueves. Por un lado, la reapertura, desde las dos del mediodía, del tramo cerrado de la A63, la autopista que conecta el suroeste del territorio galo con el País Vasco. Por el otro, el retorno a sus casas de 84.000 evacuados. Estos llegaron a ser 250.000 en el peor momento de esta oleada de incendios que asoló la región bordelesa y las Landas (con 3.600 hectáreas quemadas).

A causa de estos dos grandes fuegos, la A63 había estado cerrada desde el pasado fin de semana en un tramo de 170 kilómetros, el que va desde Burdeos hasta Bayona. Este cierre había provocado notables colas y retenciones que llegaron hasta la frontera franco-española, en el paso entre Irún y Biriatou. La reapertura en ambas direcciones se ha producido por etapas, con la retirada progresiva de las barreras. A pesar de ello, Vinci, concesionaria de la autopista, avisó que «las condiciones de circulación en la zona pueden verse afectadas» debido «a la gran afluencia en este periodo de operación salida del verano».

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Enric Bonet

La evolución positiva de la situación, sin embargo, no ha posibilitado que reabran las conexiones ferroviarias entre Burdeos y la frontera con España. Según la SNCF, las líneas entre la metrópolis bordelesa y Hendaya, Arcachón y Tarbes continuarán cerradas al menos hasta el fin de semana. Esta empresa estatal empezó este miércoles a comprobar el estado de las vías y certificar que no se vieron afectadas por las llamas. Una tarea que puede durar tres días, precisó la compañía.
El gigantesco incendio, que no ha provocado muertos ni heridos graves, dejó de crecer desde el domingo por la tarde. Desde entonces, se mantuvo estable en 44.000 hectáreas, una cifra elevadísima teniendo en cuenta que el anterior fuego más vasto en Francia desde 1973 –entonces empezaron a medir de manera sistemática estas catástrofes naturales– no superaba las 15.000. Crece el optimismo para que los más de 3.000 bomberos desplegados logren finalmente controlarlo. Representaría la etapa previa a su extinción, que durará unas cuantas semanas.

La cifra de evacuados desciende a 76.000

«Esta ligera mejora no significa que tengamos que bajar la guardia. (…) La situación continúa siendo complicada», avisó el ministro del Interior, Laurent Nuñez. Pese a la prudencia del Gobierno, la prefectura autorizó a 84.000 habitantes de nueve municipios evacuados (de más de una veintena) a que volvieran a sus casas. Se trata de Mios, Le Barp, Cestas, Saint-Jean-d’Illac, Martignas-sur-Jalle, Saint-Médard-en-Jalles, Saint-Aubin-de-Médoc, Salaunes y Sainte-Hélène.

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La prefectura de Gironda tomó esta decisión «tras examinar las condiciones de seguridad». Con esta medida, que se suma a otra de parecida anunciada el martes para tres municipios (con 60.000 habitantes), la cifra de personas evacuadas en la región bordelesa ha bajado de 220.000 a 76.000 en los últimos días. Estos llegaron a ser 250.000 contando los desalojados por el incendio de las Landas. Se trata de una cifra inédita en las últimas décadas en Francia. Tuvieron que abandonar sus casas o residencias veraniegas deprisa y corriendo y algunos de ellos perdieron sus propiedades. Hasta 440 casas han quedado destrozadas por los dos vastos fuegos en el suroeste.

440

viviendas calcinadas

Son las que aproximadamente han quedado destrozadas tras el paso de los vastos fuegos en Francia.

«La situación por los incendios parece cada vez más controlada, pero me temo que las consecuencias económicas se notarán durante las próximas semanas», advierte Benjamin Lefebre, gerente del restaurante Rohan, en declaraciones a ABC. Este restaurador, que lleva las riendas de un local situado justo enfrente de la monumental catedral gótica de Burdeos, ha acogido durante la última semana en su piso a su cuñada y a la abuela de su mujer que viven en Arès, una de las localidades evacuadas y ubicada cerca de la bahía de Arcachón.
«Mi cuñada trabaja en una residencia y tuvieron que llevarse deprisa y corriendo a todos los ancianos», cuenta sobre lo vivido por su familiar. «Afortunadamente, recibió un vídeo que mostraba que su casa había quedado perfectamente intacta», afirma sobre esta residente cerca de la zona calcinada. Una vez frenado el avance de las llamas, muchos ya piensan en Burdeos, donde el fuego se acercó a 15 kilómetros, en otra de las posibles consecuencias: el fracaso económico de la temporada veraniega, que empieza a partir de este fin de semana un periodo decisivo. «Esta semana hemos tenido la mitad de los clientes (…) y me temo que agosto será catastrófico», reconoce Lefebre.

Publicado: julio 30, 2026, 12:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/francia-controlado-megaincendio-gironda-20260730191223-nt.html

La disminución de las temperaturas en el suroeste de Francia invita al optimismo ante la situación del megaincendio en Gironda. Tras un miércoles marcado por máximas superiores a 40 grados en este departamento calcinado, la bajada de diez grados, junto con la lucha de más de 3.000 bomberos contra las llamas, permitió una «mejora», indicó el Ministerio francés del Interior. El fuego, sin embargo, continúa sin estar oficialmente controlado.

Después de haber quemado más de 42.000 hectáreas –es el fuego más vasto de los últimos 50 años en Francia–, las llamas ya no avanzan en la región bordelesa. Esta mejoría supuso dos buenas noticias este jueves. Por un lado, la reapertura, desde las dos del mediodía, del tramo cerrado de la A63, la autopista que conecta el suroeste del territorio galo con el País Vasco. Por el otro, el retorno a sus casas de 84.000 evacuados. Estos llegaron a ser 250.000 en el peor momento de esta oleada de incendios que asoló la región bordelesa y las Landas (con 3.600 hectáreas quemadas).

A causa de estos dos grandes fuegos, la A63 había estado cerrada desde el pasado fin de semana en un tramo de 170 kilómetros, el que va desde Burdeos hasta Bayona. Este cierre había provocado notables colas y retenciones que llegaron hasta la frontera franco-española, en el paso entre Irún y Biriatou. La reapertura en ambas direcciones se ha producido por etapas, con la retirada progresiva de las barreras. A pesar de ello, Vinci, concesionaria de la autopista, avisó que «las condiciones de circulación en la zona pueden verse afectadas» debido «a la gran afluencia en este periodo de operación salida del verano».

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  • Enric Bonet

La evolución positiva de la situación, sin embargo, no ha posibilitado que reabran las conexiones ferroviarias entre Burdeos y la frontera con España. Según la SNCF, las líneas entre la metrópolis bordelesa y Hendaya, Arcachón y Tarbes continuarán cerradas al menos hasta el fin de semana. Esta empresa estatal empezó este miércoles a comprobar el estado de las vías y certificar que no se vieron afectadas por las llamas. Una tarea que puede durar tres días, precisó la compañía.

El gigantesco incendio, que no ha provocado muertos ni heridos graves, dejó de crecer desde el domingo por la tarde. Desde entonces, se mantuvo estable en 44.000 hectáreas, una cifra elevadísima teniendo en cuenta que el anterior fuego más vasto en Francia desde 1973 –entonces empezaron a medir de manera sistemática estas catástrofes naturales– no superaba las 15.000. Crece el optimismo para que los más de 3.000 bomberos desplegados logren finalmente controlarlo. Representaría la etapa previa a su extinción, que durará unas cuantas semanas.

La cifra de evacuados desciende a 76.000

«Esta ligera mejora no significa que tengamos que bajar la guardia. (…) La situación continúa siendo complicada», avisó el ministro del Interior, Laurent Nuñez. Pese a la prudencia del Gobierno, la prefectura autorizó a 84.000 habitantes de nueve municipios evacuados (de más de una veintena) a que volvieran a sus casas. Se trata de Mios, Le Barp, Cestas, Saint-Jean-d’Illac, Martignas-sur-Jalle, Saint-Médard-en-Jalles, Saint-Aubin-de-Médoc, Salaunes y Sainte-Hélène.

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La prefectura de Gironda tomó esta decisión «tras examinar las condiciones de seguridad». Con esta medida, que se suma a otra de parecida anunciada el martes para tres municipios (con 60.000 habitantes), la cifra de personas evacuadas en la región bordelesa ha bajado de 220.000 a 76.000 en los últimos días. Estos llegaron a ser 250.000 contando los desalojados por el incendio de las Landas. Se trata de una cifra inédita en las últimas décadas en Francia. Tuvieron que abandonar sus casas o residencias veraniegas deprisa y corriendo y algunos de ellos perdieron sus propiedades. Hasta 440 casas han quedado destrozadas por los dos vastos fuegos en el suroeste.

440

viviendas calcinadas

Son las que aproximadamente han quedado destrozadas tras el paso de los vastos fuegos en Francia.

«La situación por los incendios parece cada vez más controlada, pero me temo que las consecuencias económicas se notarán durante las próximas semanas», advierte Benjamin Lefebre, gerente del restaurante Rohan, en declaraciones a ABC. Este restaurador, que lleva las riendas de un local situado justo enfrente de la monumental catedral gótica de Burdeos, ha acogido durante la última semana en su piso a su cuñada y a la abuela de su mujer que viven en Arès, una de las localidades evacuadas y ubicada cerca de la bahía de Arcachón.

«Mi cuñada trabaja en una residencia y tuvieron que llevarse deprisa y corriendo a todos los ancianos», cuenta sobre lo vivido por su familiar. «Afortunadamente, recibió un vídeo que mostraba que su casa había quedado perfectamente intacta», afirma sobre esta residente cerca de la zona calcinada. Una vez frenado el avance de las llamas, muchos ya piensan en Burdeos, donde el fuego se acercó a 15 kilómetros, en otra de las posibles consecuencias: el fracaso económico de la temporada veraniega, que empieza a partir de este fin de semana un periodo decisivo. «Esta semana hemos tenido la mitad de los clientes (…) y me temo que agosto será catastrófico», reconoce Lefebre.

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