Expectación y golpes en el regreso de Maduro a los juzgados: «Se hará justicia tarde o temprano» - Colombia
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Expectación y golpes en el regreso de Maduro a los juzgados: «Se hará justicia tarde o temprano»

La tensión y la expectación se sentían este jueves por la mañana del jueves delante de los juzgados federales del sur de Manhattan, donde Nicolás Maduro acudía para su segunda comparecencia ante el juez. Un puñado de partidarios de Maduro intercambiaron discusiones acaloradas -e incluso … algún golpe- con venezolanos que han venido a celebrar el procesamiento criminal del exdictador venezolano.
«¡Cadena perpetua para Nicolás Maduro, Cilia Flores y todos sus narcos!», gritaba Nelly Saucedo, una venezolana que portaba un cartel con la imagen de Fernando Loaiza, un alcalde detenido por el régimen chavista. Lo hacía rodeada de un grupo de manifestantes izquierdistas, con carteles a favor de la liberación de Maduro y con la firma de la Organización Socialista Camino a la Libertad. «¡Maduro, aguanta, el pueblo te levanta!»

«Ni uno de estos son de Venezuela, ni hablan español, no saben nada de Venezuela», criticaba Saucedo. «¡No eres venezolano, no sabes la necesidad que pasamos en nuestro país!», increpaba a un joven con un cartel con el rostro del exmandatario. No le faltaba razón. Era misión casi imposible encontrar entre los izquierdistas alguien que hablara español, mucho menos que fuera venezolano. Gritaban consignas como ‘el pueblo unido jamás será vencido’ con un fuerte acento yanqui y sufrían para pronunciar algunas proclamas. Lo más parecido en este grupo a un venezolano era alguien que se hacía pasar por el nombre de Prince y que es hijo de colombianos, pero que vestía una chaqueta deportiva de la vinotinto.
«La justicia hay que hacerla en Venezuela, no aquí», protestaba. «A Donald Trump no le importa la ley internacional».
«¡Esta gente no respeta a Venezuela, yo soy de Venezuela!», gritaba Franklin Gómez, que llevaba un muñeco enorme de Maduro con vestimenta penitenciaria y grilletes en sus brazos. En un momento de tensión, uno de los izquierdistas le propinó un puñetazo. La policía tuvo que separar a los grupos con vallas.

Liberación de los presos políticos

«Todas estas personas están aquí pagadas», aseguraba Gómez a este periódico después de la agresión. Tenía confianza en que el proceso judicial contra Maduro y su mujer, que enfrentan cargos por narcotráfico, acabe en una condena. «Creemos en la justicia americana, se hará justicia tarde o temprano».
Además de celebrar la causa contra el exdictador, Gómez venía aquí, como muchos otros venezolanos, a exigir la liberación de presos políticos. Es un proceso que se ha iniciado tras la caída de Maduro con las presiones del Gobierno de Donald Trump a su sucesora, Delcy Rodríguez. «Es por ellos que estamos aquí», decía Gómez. «La intención es seguir abogando por los que siguen en las mazmorras, en el Helicoide», añadía en referencia al infame centro de detención del régimen venezolano. «Seguiremos aquí en pie de lucha».
Otros opositores no iban a seguir el juicio en la calle, sino en la propia sala del juzgado. Desde la tarde del miércoles había gente haciendo cola en la acera del juzgado, muchos de ellos pagados por medios de comunicación para asegurarse un sitio en la sala, donde la audiencia es pública. Entre ellos estaba Pedro Rojas, el mismo venezolano que le gritó «criminal» a Maduro en su primera cita con el juez, a principios de enero.

Publicado: marzo 26, 2026, 12:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/expectacion-golpes-regreso-maduro-juzgados-hara-justicia-20260326144812-nt.html

La tensión y la expectación se sentían este jueves por la mañana del jueves delante de los juzgados federales del sur de Manhattan, donde Nicolás Maduro acudía para su segunda comparecencia ante el juez. Un puñado de partidarios de Maduro intercambiaron discusiones acaloradas -e incluso algún golpe- con venezolanos que han venido a celebrar el procesamiento criminal del exdictador venezolano.

«¡Cadena perpetua para Nicolás Maduro, Cilia Flores y todos sus narcos!», gritaba Nelly Saucedo, una venezolana que portaba un cartel con la imagen de Fernando Loaiza, un alcalde detenido por el régimen chavista. Lo hacía rodeada de un grupo de manifestantes izquierdistas, con carteles a favor de la liberación de Maduro y con la firma de la Organización Socialista Camino a la Libertad. «¡Maduro, aguanta, el pueblo te levanta!»

«Ni uno de estos son de Venezuela, ni hablan español, no saben nada de Venezuela», criticaba Saucedo. «¡No eres venezolano, no sabes la necesidad que pasamos en nuestro país!», increpaba a un joven con un cartel con el rostro del exmandatario. No le faltaba razón. Era misión casi imposible encontrar entre los izquierdistas alguien que hablara español, mucho menos que fuera venezolano. Gritaban consignas como ‘el pueblo unido jamás será vencido’ con un fuerte acento yanqui y sufrían para pronunciar algunas proclamas. Lo más parecido en este grupo a un venezolano era alguien que se hacía pasar por el nombre de Prince y que es hijo de colombianos, pero que vestía una chaqueta deportiva de la vinotinto.

«La justicia hay que hacerla en Venezuela, no aquí», protestaba. «A Donald Trump no le importa la ley internacional».

«¡Esta gente no respeta a Venezuela, yo soy de Venezuela!», gritaba Franklin Gómez, que llevaba un muñeco enorme de Maduro con vestimenta penitenciaria y grilletes en sus brazos. En un momento de tensión, uno de los izquierdistas le propinó un puñetazo. La policía tuvo que separar a los grupos con vallas.

Liberación de los presos políticos

«Todas estas personas están aquí pagadas», aseguraba Gómez a este periódico después de la agresión. Tenía confianza en que el proceso judicial contra Maduro y su mujer, que enfrentan cargos por narcotráfico, acabe en una condena. «Creemos en la justicia americana, se hará justicia tarde o temprano».

Además de celebrar la causa contra el exdictador, Gómez venía aquí, como muchos otros venezolanos, a exigir la liberación de presos políticos. Es un proceso que se ha iniciado tras la caída de Maduro con las presiones del Gobierno de Donald Trump a su sucesora, Delcy Rodríguez. «Es por ellos que estamos aquí», decía Gómez. «La intención es seguir abogando por los que siguen en las mazmorras, en el Helicoide», añadía en referencia al infame centro de detención del régimen venezolano. «Seguiremos aquí en pie de lucha».

Otros opositores no iban a seguir el juicio en la calle, sino en la propia sala del juzgado. Desde la tarde del miércoles había gente haciendo cola en la acera del juzgado, muchos de ellos pagados por medios de comunicación para asegurarse un sitio en la sala, donde la audiencia es pública. Entre ellos estaba Pedro Rojas, el mismo venezolano que le gritó «criminal» a Maduro en su primera cita con el juez, a principios de enero.

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