Publicado: enero 6, 2026, 3:45 pm
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«Garantías sólidas de seguridad» ante la guerra neocolonial de la Rusia de Vladímir Putin. Esa es la promesa de la cumbre de la Coalición de Voluntarios, en la que participaron este martes en el palacio del Elíseo los presidentes y primeros ministros … de 35 Estados, encabezados por Ucrania, Francia, Alemania, el Reino Unido y EE.UU., acompañados de los representantes de la OTAN y la Unión Europea (UE).
Creada a primeros del año pasado, la Coalición de Voluntarios, liderada por la Francia de Emmanuel Macron, la Alemania de Friedrich Merz y el Reino Unido de Keir Stramer, ha aspirado a ofrecer a Ucrania unas garantías de seguridad «sólidas». Convocada antes de la intervención de Donald Trump en Venezuela y las «amenazas» de intervención en Groenlandia, esta última cumbre tuvo que hacer muchas «contorsiones» para evitar que las divisiones dinamitaran los proyectos de ayuda a Ucrania.
Volodímir Zelenski, presidente ucraniano, abrió los trabajos de la cumbre con esta declaración de principios: «La diplomacia y la ayuda concreta deben darse la mano. Rusia no deja de golpear y matar hombres y mujeres en mi patria. Cada envío de misiles y armas de defensa antiaérea salva vidas y refuerza la diplomacia«. No es un secreto que Putin no ha hecho ninguna concesión territorial, paralizando todos los fallidos proyectos de negociación.
En tanto que presidente de la cumbre, Emmanuel Macron resumió sus trabajos de este modo: «Hemos dado un paso considerable para conseguir una paz sólida y durable. Hemos conseguido la convergencia de 35 aliados. Hemos creado mecanismos de vigilancia del cese de la violencia, bajo el liderazgo de EE.UU. Hemos avanzado en los preparativos de creación de una fuerza multinacional, por tierra, mar y aire, para consolidar la paz…».
Como colofón de la cumbre, los presidentes de Ucrania y Francia y el primer ministro británico escenificaron un acuerdo trilateral, confirmando el despliegue en territorio ucraniano de una fuerza militar multilateral, una vez conseguido el lejano alto el fuego. Otros aliados no desearon participar en esa firma «solemne».
La voluntariosa buena voluntad de Macron y Starmer tiene ciertos límites. Aliados importantes, como Italia, han confirmado que no enviarán sus soldados para asegurar una paz todavía lejana en Ucrania, parcialmente ocupada por las tropas rusas. En ese terreno, potencialmente capital, el canciller alemán advirtió de que Berlín aceptaría que soldados germanos formasen parte de una fuerza multinacional, «pero fuera del territorio ucraniano».
Keir Stramer y Friedrich Merz, los grandes aliados más influyentes, comparten la visión global de Macron, con matices propios.
«Hemos avanzado en los preparativos de creación de una fuerza multinacional, por tierra, mar y aire, para consolidar la paz»
Emmanuel Macron
Presidente de Francia
El primer ministro británico insistió en estos detalles sensibles: «Las ayudas de EE.UU. en el terreno de los servicios secretos y la logística serán esenciales. En caso de ataque ruso, la solidaridad de EE.UU. será esencial para restaurar la paz». Declaración voluntarista, evitando la cuestión capital planteada por Trump: su posible «anexión» directa o indirecta de Groenlandia, abriendo otra crisis con un aliado que también participaba en la cumbre: Dinamarca. Riesgo de tensión militar entre dos miembros históricos de la OTAN.
El canciller alemán, por su parte, tuvo discusiones particulares con los representantes de Trump en la cumbre, Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno del presidente norteamericano. Según Merz, ambos le «confirmaron» el «compromiso» profundo de Washington con la seguridad de Ucrania, de Europa y el futuro de la Alianza Atlántica. Witkoff y Kusher adoptaron una posición de «espectadores», sin entrar en los detalles de las «esperanzas» europeas sobre la solidaridad de Trump con la seguridad de Ucrania y Europa.
Nada elíptica y muy comprometida con el futuro y los intereses históricos de su patria, Mette Frederiksen, primera ministra danesa, repitió con mucha firmeza: «Trump debe cesar sus amenazas sobre Groenlandia». Detalle crucial y altamente inflamable.
Elíptico, desde otro ángulo, el canciller de Alemania, terminó avanzando un «detalle» ultrasensible al declarar que «para conseguir la paz en Ucrania, será necesario llegar a un compromiso…». Declaración calladamente ambigua, que varios analistas diplomáticos interpretan de este modo: «Berlín espera que Ucrania termine aceptando que Rusia se quede con los territorios conquistados en su operación militar neocolonial». Detalle capital sobre los chalaneos en curso desde hace meses.
Por su parte, Mark Rutte, secretario general de la OTAN, se felicitó de los resultados de la cumbre, confirmando la «determinación aliada» en su apoyo a Ucrania, sin poder evitar una reserva de fondo: «Hemos negociado las formas del posible cese el fuego en Ucrania, el apoyo aliado a las tropas ucranianas. Por el contrario, no sabemos como podrían actuar la UE y la OTAN si Washington decidiese una acción contra la actual integridad de Groenlandia». Cuestión evidentemente capital que nadie deseó debatir en público, estimando que se trata de cuestión inflamable.
Como colofón de la cumbre, Macron insistió en otro «detalle» potencialmente polémico: «Los mecanismos de vigilancia del todavía lejano proceso de paz en Ucrania estarán supervisados y sometidos al liderazgo de EE.UU.».
«No sabemos como podrían actuar la UE y la OTAN si Washington decidiese una acción contra la actual integridad de Groenlandia»
Mark Rutte
Secretario general de la OTAN
Desde su reelección, Donald Trump no ha ocultado nunca su alejamiento sistemático de la OTAN y la seguridad de Europa. Esperar que el mismo presidente de EE.UU. «supervise» y «controle» los servicios de «vigilancia» de la futura y lejana paz en Ucrania es hipotecar el futuro de la seguridad de Europa, amenazada por Putin, a un líder cuyo comportamiento reciente en Venezuela no invita a ningún optimismo.
