Publicado: enero 6, 2026, 5:45 am
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/europa-busca-seguridad-ucrania-debilitada-intervencion-trump-20260106122345-nt.html
El presidente francés, Emmanuel Macron, recibirá la tarde del día de Reyes al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, acompañado de la quincena de jefes de Estado y Gobierno de la ‘Coalición de Voluntarios’ dispuestos a prestar ayuda militar a Ucrania, cuando la crisis … de Venezuela ha recordado la fragilidad y divisiones de Europa.
A última hora de la tarde, Zelenski, Macron, junto a Friedrich Merz, canciller de Alemania y Keir Stramer, primer ministro del Reino Unido, ofrecerán una rueda de prensa para presentar los resultados más o menos concretos de la cumbre.
Por parte de España participará en la cumbre Pedro Sánchez, cuyas posiciones sobre Oriente Próximo y Venezuela están bastante alejadas de las del resto de los aliados europeos, confirmando un aislamiento sin influencia en la escena europea (Ucrania) ni americana (Venezuela).
La cumbre de la Coalición creada el mes de marzo del año pasado, en París, prometía confirmar el apoyo firme de los aliados a Ucrania, intentando afrontar el «vacío» militar creciente de los EE.UU. de Donald Trump.
La Francia de Macron y el Reino Unido de Stramer confirmaron desde el principio su propia «determinación». La Alemania de Merz confirmó su apoyo con una «determinación» quizá menos firme en el proyecto de enviar soldados a los frentes ucranianos, cuando se negociase un hipotético plan de paz.
La Italia de Giorgia Meloni interpreta a su manera los compromisos con los aliados europeos, aportando una nota nacional que no siempre comparten París, Berlín ni Londres.
Más allá de la diversidad de criterios, la cumbre de la Coalición aspira a confirmar que Europa estará en el «corazón» del confuso «proceso de paz» a varias bandas, entre Ucrania, Rusia y los EE.UU. Los aliados europeos aportan a Ucrania un apoyo verbal muy sólido, esperando que los confusos chalaneos en curso puedan terminar desembocando en un verdadero proceso de paz por ahora invisible.
En las sucesivas mesas de negociaciones, la coalición propone «organizar» varios procesos paralelos: «vigilancia del futuro alto el fuego», «control de posible violaciones», «apoyo a las fuerzas ucranianas», «despliegue de una fuerza militar multinacional en territorio ucraniano», y «compromiso a apoyar a Ucrania en caso de nuevas agresiones».
Venezuela, un nueva agenda de los líderes
Tan ambiciosas proposiciones chocan de manera granítica con la «resistencia» de la Rusia de Putin a un posible acuerdo de paz. Esa trágica realidad euro-ucraniana ha quedado en un relativo segundo plano tras la intervención de Trump en Venezuela, abriendo otro frente de dudosa solidaridad entre los aliados europeos.
Ante la presencia militar norteamericana en Venezuela, Francia, Alemania, el Reino Unido e Italia reaccionaron con «prudencia» y «distancia» relativa, muy lejos de cualquier hipocresía de inexistente unidad. La posición del presidente español tampoco permitió fingir una ambición común.
La incertidumbre abismal sobre el futuro de Venezuela, «gobernada» según los deseos del mandatario norteamericano, con una presencia militar previsiblemente duradera, plantea a los aliados europeos gravísimas incertidumbres diplomáticas. Berlín, Londres y Paris hablan desde hace meses de la «organización» de un nuevo sistema de seguridad continental. La intervención trumpista en Caracas va mucho más allá del «simple» hundimiento de Occidente.
De entrada, París, Berlín, Londres, han evitado el choque frontal. Roma ha tomado una posición muy «comprensiva» hacia Trump. Las denuncias de Madrid están muy alejadas de la prudencia europea, muy mayoritaria.
A última hora de la tarde de este martes, Zelenski, Macron, Merz y Stramer intentarán presentar una síntesis equilibrista, esperando preservar un proyecto de unidad quizá amenazada por el gigantesco «desorden», no solo diplomático precipitado por el líder estadounidense.
