Publicado: septiembre 23, 2026, 10:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/mano-negra-trump-frena-vuelta-maria-corina-20260923012253-nt.html
María Corina Machado, la líder de la oposición democrática de Venezuela, se ha convertido en un elemento cada vez más incómodo para el Gobierno de Donald Trump y su nueva relación con el régimen chavista de Venezuela. La frustración de los sucesivos intentos de … Machado de regresar a su país para reavivar la posibilidad de una transición política que acabe, por fin, en unas elecciones libres es inseparable de la relación de tutelaje que Trump ejerce sobre el Gobierno de Delcy Rodríguez, a quien ha elevado como aliada clave en su política exterior para el continente americano. Una relación que tuvo su escenificación definitiva esta semana en Nueva York, en el encuentro en los márgenes de la Asamblea General de la ONU, un cara a cara en el que ambos mostraron sintonía y con el que el presidente de EE.UU. legitima a Delcy ante la comunidad internacional. Y, como consecuencia ineludible, aleja la posibilidad de unas elecciones libres en Venezuela, en las que Machado sería figura clave.
La Administración Trump ha insistido de forma pública en que no tiene inconveniente en que Machado regrese a su país, defiende que ese es su derecho. Pero, al mismo tiempo, la mano de EE.UU. ha desempeñado un papel en evitar un escenario inconveniente ahora mismo para los intereses de Trump, desde las presiones hasta las intervenciones directas.
Esas maniobras se han producido en anteriores intentos de Machado por regresar a Venezuela, cuando trató de hacerlo poco después de los devastadores terremotos de finales de junio, pero también en algunos de los últimos intentos frustrados.
Noticia relacionada
-
Diego Sáenz
En un principio, Machado buscó navegar este lunes desde Panamá hasta la costa de Venezuela. Con todo preparado, horas antes de zarpar, el barco en el que la opositora y un grupo reducido de personas iban a viajar a su país sufrió una avería. La compañía no ofreció la posibilidad de reparar la embarcación o buscar una sustituta. Fuentes conocedoras a posterori de los preparativos sostienen que en alguno de esos episodios hubo intervención estadounidense para impedir que el traslado siguiera adelante, aunque no ha sido posible determinar el alcance exacto de esas gestiones.
El equipo de Machado buscó una alternativa inmediata: volar a Aruba, Curaçao o Bonaire, islas bajo soberanía de Países Bajos que están en las inmediaciones de Venezuela. Pero esas opciones también descarrilaron, por no contar con las autorizaciones administrativas para el aterrizaje. En medio de esos esfuerzos, hubo además contactos de responsables neerlandeses para desaconsejar el viaje, según fuentes conocedoras de las gestiones. En esas conversaciones se hizo referencia a las presiones a las que estaban sometidas las pequeñas islas caribeñas bajo soberanía de Países Bajos ante la posibilidad de que Machado las utilizara como escala para regresar a Venezuela.
En anteriores intentos frustrados también hubo protagonismo de EE.UU. El primero fue el 26 de junio, dos días después de los terremotos en Venezuela, cuando Machado contrató un avión privado desde el estado de Virginia, en EE.UU., con destino a Curaçao. Desde allí, planeaba llegar en barco a Venezuela, en la ruta inversa a la de su salida secreta de Venezuela en diciembre del año pasado, cuando logró salir de la clandestinidad para recibir el Premio Nobel de la Paz. ‘The Wall Street Journal’ detalló que el avión se dio la vuelta después de una hora de vuelo por comunicaciones de las autoridades estadounidenses al territorio neerlandés: informaron de que el viaje no contaba con su apoyo.
Dos días después, Machado volvió a intentarlo con un vuelo comercial de Copa Airlines, pero tampoco lo logró: Venezuela cerró su espacio aéreo para evitarlo.
De forma pública, Trump negó que su Gobierno hubiera tenido ningún papel en impedir el regreso de Machado. «Oh, no, no, para nada», aseguró Trump cuando se le preguntó si le había dicho a la opositora que no volviera a su país. «No he dicho a nadie que no vuelva», insistió sobre Machado, a la que calificó de «persona maravillosa».
Pero muchas informaciones periodísticas dibujaron otro retrato. En la Administración Trump había mucha incomodidad por el intento de Machado de viajar tras los terremotos. Lo calificaron de «oportunismo político grotesco», según ‘Axios’, y aseguraron que la impaciencia de Machado «está volviendo loco» a Rubio.
Tras la captura de Nicolás Maduro
«Nosotros estamos al mando de Venezuela»
Donald Trump
Presidente de EE.UU.
Pero la mano de la Administración Trump en impedir el regreso de Machado se nota tanto en la acción como en la omisión. En cuanto se ejecutó la captura de Nicolás Maduro en aquella formidable operación militar estadounidense en Caracas, Trump dejó clara la nueva situación: «Nosotros estamos al mando en Venezuela», dijo. El presidente anunció que su Gobierno gestionaría el país «a través de un grupo de personas», que pronto quedó claro que eran Delcy y otros mandatarios chavistas. Y que la base de la relación estaría en el acceso de EE.UU. a las enormes reservas petroleras venezolanas, las mayores del mundo, como Trump adelantó cuando Maduro todavía estaba volando rumbo a Brooklyn, donde hoy sigue encerrado en una prisión federal.
Desde entonces, Delcy ha cumplido con las exigencias de Trump y se han ido dando todos los pasos en el establecimiento de esa relación: cooperación, relajación de sanciones, reapertura de misiones diplomáticas y, sobre todo, el acceso al petróleo, sellado con el reciente acuerdo por el que EE.UU. controlará parte de las reservas venezolanas.
Es difícil pensar que, en esa dinámica, Trump no pueda imponer a Delcy el regreso de Machado. La cuestión es si eso está dentro de los intereses del presidente de EE.UU.
La represalia de Trump
La opositora se ha convertido en un estorbo para el presidente de EE.UU. Y no solo por la anécdota de que Machado se llevara el Nobel que Trump creía que él merecía, sino porque sus actividades pueden desestabilizar sus planes para Venezuela. Nada más anunciar la captura de Maduro, Trump despreció a la opositora como una «señora simpática» que «no tiene respeto dentro del país».
En cambio, la relación con Delcy es «excelente», como ha demostrado mejor que nunca en su encuentro en Nueva York. Si Machado hubiera regresado a Venezuela, habría contraprogramado esa escenificación en Nueva York de la alianza entre Trump y Delcy. Pero más allá de la importancia simbólica, la opositora puede convertirse en una amenaza a un ‘statu quo’ conveniente para el presidente de EE.UU.: una Venezuela bajo una figura autoritaria pero cooperante con Washington y que facilita el acceso al petróleo.
