Publicado: agosto 9, 2026, 6:00 am
La fuente de la noticia es https://www.20minutos.es/lainformacion/empresas/ozempic-principio-guerra-mundial-medicamentos_7023664_0.html
La guerra por los medicamentos acaba de entrar en una fase mucho más peligrosa para las farmacéuticas. Estados Unidos, que ya grava con un 15% los fármacos patentados que llegan desde la Unión Europea, amenaza con aranceles de hasta el 200% sobre los genéricos importados y ofrece arancel cero a las compañías que acepten rebajar precios y fabricar dentro del país. La batalla que comenzó alrededor de cuánto cuesta una inyección contra la obesidad empieza a decidir también dónde se levantará la próxima fábrica.
Ozempic concentra buena parte de esa tensión porque ha terminado convertido en mucho más que un medicamento. El tratamiento contra la diabetes de Novo Nordisk, utilizado también como referente del boom de los fármacos para adelgazar, llegó a costar cerca de 1.000 dólares mensuales en Estados Unidos antes de los acuerdos impulsados por la Casa Blanca.
Esa diferencia de precios es precisamente la que Washington quiere recortar. La Administración ha logrado pactos con 17 grandes fabricantes que representan alrededor del 86% del mercado estadounidense de medicamentos de marca, dentro de su ofensiva para acercar los precios a los que pagan otros países desarrollados. La presión, sin embargo, ya ha saltado del precio a las fábricas. Washington ofrece mejores condiciones arancelarias a las farmacéuticas que trasladen su producción a Estados Unidos, convirtiendo el acceso al mayor mercado mundial de medicamentos en una palanca para atraer también inversión industrial.
E»uropa ha pasado de concentrar cerca de la mitad del gasto biofarmacéutico mundial en I+D en 1990 a alrededor del 26%»
Fábricas en juego en Europa
Esa combinación de aranceles y relocalización ha puesto en marcha inversiones que ya se cuentan por decenas de miles de millones. Novartis ha comprometido 23.000 millones de dólares para ampliar fabricación e investigación en Estados Unidos y está desplegando siete nuevas instalaciones, incluida una planta en Carolina del Norte capaz de producir principios activos para tabletas, cápsulas y terapias de ARN. La farmacéutica suiza quiere fabricar allí desde el ingrediente hasta el medicamento terminado, un modelo que empieza a repetirse entre sus rivales. Roche invertirá otros 50.000 millones de dólares, GSK anunció 30.000 millones y AstraZeneca prepara una inversión de 50.000 millones hasta 2030.
La pregunta es cuánto de ese dinero habría terminado en Europa sin la presión de Washington. ING Research calcula que el continente ha pasado de concentrar cerca de la mitad del gasto biofarmacéutico mundial en I+D en 1990 a alrededor del 26%, mientras que Estados Unidos controla ya el 55%. La cuota europea de ensayos clínicos iniciados también ha caído desde aproximadamente el 35% en 2009 hasta cerca del 20% en 2024.
La pérdida de músculo se extiende a la financiación de las nuevas compañías. La Comisión Europea calcula que la UE atrae apenas el 7% del capital riesgo mundial destinado a la biotecnología sanitaria, frente al 63% de Estados Unidos y el 14% de China, mientras 66 de las 67 biotecnológicas europeas que salieron a Bolsa entre 2019 y 2025 eligieron mercados fuera del continente. Europa puede acabar pagando así una factura que no termina en el 15% que aparece en la aduana. Una segunda puede llegar más despacio si parte de las próximas plantas, laboratorios y líneas de producción que habrían competido por instalarse en el continente terminan cruzando el Atlántico.
La batalla se amplía a los genéricos
El siguiente frente está en el extremo opuesto del mercado. Ya no hablamos de medicamentos innovadores que cuestan cientos o miles de dólares al mes, sino de los genéricos baratos que sostienen buena parte del consumo cotidiano. La presión deja de ser únicamente europea cuando la mirada se desplaza hacia India, la llamada farmacia del mundo. El país suministraba cerca de la mitad de todas las recetas de medicamentos genéricos dispensadas en Estados Unidos en 2022 y exportó alrededor de 9.700 millones de dólares en productos farmacéuticos al mercado estadounidense durante el último ejercicio.
Esa dependencia tiene ahora una fecha marcada en rojo. Los genéricos seguirán entrando con arancel cero hasta agosto de 2028, pero Trump ha anunciado un gravamen del 100% durante el año siguiente y del 200% posteriormente. La industria india advierte de que unas tarifas de semejante tamaño serían imposibles de absorber sin trasladar parte del coste. El golpe llega además cuando las propias compañías indias ya han reducido sus expectativas. El sector aspiraba a alcanzar 130.000 millones de dólares de ventas en 2030 y ahora espera quedarse entre 80.000 y 90.000 millones, presionado también por los mayores costes de transporte derivados de los problemas en Oriente Medio.
En todo caso, la amenaza puede terminar volviéndose contra el propio mercado estadounidense, porque los genéricos son precisamente los medicamentos que contienen una parte importante de su factura sanitaria. La reacción de la Bolsa cuenta, sin embargo, una historia menos alarmista. El STOXX Europe 600 Health Care, que agrupa a las principales compañías europeas de salud dentro del índice paneuropeo, acumula una subida del 17% en las últimas 52 semanas y avanza un 1,7% desde comienzos de año.
