Publicado: enero 6, 2026, 11:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/barrio-trump-america-doctrina-donroe-20260106044446-nt.html
Cuando Donald Trump regresó a la Casa Blanca hace algo menos de un año no tardó en dejar claro eso de que «ha llegado un nuevo sheriff a la ciudad». De inmediato, mostró una intención rupturista, agresiva, vengativa, cuestionadora del equilibrio de poderes. Una … versión expansiva del poder presidencial que sus críticos denuncian como un declive autoritario.
La captura de Nicolás Maduro muestra que esa expansividad tiene reflejo en la política exterior. En concreto, en el mapa del continente americano, donde Trump está decidido a imponer con puño de hierro sus intereses.
La intervención militar en Venezuela es el episodio que confirma que el continente es para Trump el patio de su recreo. «Ahora lo llaman la ‘doctrina Donroe’», dijo el presidente de EE.UU. el pasado fin de semana, en plena conmoción mundial por la ejecución del formidable secuestro militar del dictador en su propio dormitorio en Caracas.
Pero no es nada nuevo. Ni la ambición expansionista ni la expresión ‘Donroe’. La inventó hace casi exactamente un año el ‘New York Post’, el diario sensacionalista neoyorquino que borda las portadas. Era cuando Trump, todavía sin jurar el cargo como presidente, hablaba de anexionar Canadá y Groenlandia, de cambiar el nombre al Golfo de México se convertiría, de forma oficial, en el Golfo de América- y de retomar el control del Canal de Panamá.
Era un juego de palabras con la ‘doctrina Monroe’, establecida en 1823 por el entonces presidente James Monroe. La idea entonces era atajar el colonialismo europeo en América y dejar campo libre para la influencia de EE.UU. en el continente (la pérdida de Cuba y Puerto Rico por parte de España se encuadra en esa idea).
Diversas variantes
La ‘doctrina Monroe’ ha adoptado desde entonces diversas variantes. La de Trump tiene un planteamiento sencillo: conseguir un continente bajo su control, imponer los intereses económicos y de seguridad de EE.UU.
«Este es nuestro hemisferio y el presidente Trump no permitirá que se amenace nuestra seguridad», expuso con rotundidad el Departamento de Estado este lunes en sus redes sociales, en un momento en el que Trump ampliaba las amenazas -cumplidas con Venezuela- hacia Cuba o Colombia.
«El hemisferio occidental es el barrio de EE.UU. y lo protegeremos», dijo la semana pasada con un lenguaje más altanero el secretario de Defensa, Pete Hegseth.
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«Después de años de abandono, EE.UU. reafirmará y hará cumplir la Doctrina Monroe para recuperar la preeminencia de EE.UU. en el hemisferio occidental y para proteger nuestra patria y nuestro acceso a zonas geográficas clave a lo largo de la región», impone el documento sobre estrategia de seguridad nacional publicado en noviembre por la Administración Trump. Estos son los frentes que ya ha abierto Trump en el continente con su ‘doctrina Donroe’:
Venezuela
La captura y entrega de Nicolás Maduro a la justicia de EE.UU. fue sorprendente. Una aventura militar de Trump en algo que hasta ahora ha tenido mala prensa en sus bases electorales: los cambios de régimen en otros países. Pero todavía fue más sorprendente que el multimillonario neoyorquino dijera después que Venezuela quedaba bajo control de EE.UU. y que admitiera sin tapujos que el control del petróleo tiene mucho que ver en ello.
La toma del mando de Venezuela -todavía con muchas incertidumbres- marca un nuevo periodo de influencia de EE.UU. en el continente.
Canadá
Poco después de ganar la elección presidencial, Trump empezó a decir que Canadá debería convertirse «en el estado 51º de EE.UU.». La ocurrencia dejó de tener gracia cuando el presidente de EE.UU. no dejó de insistir en la anexión y nunca dio marcha atrás a su pretensión. Junto a la guerra comercial desatada contra el Gobierno de Ottawa, el asunto ha desatado una ola de antiamericanismo desconocido en el vecino del norte, un aliado hasta ahora irrompible de EE.UU.
La isla bajo soberanía de Dinamarca es una obsesión para Trump: ve un territorio en el ámbito geográfico de EE.UU., que esconde una gran riqueza mineral y clave en la pugna geoestratégica con China y Rusia. ¿Por qué debe seguir bajo el control de un pequeño país socialdemócrata europeo? La intervención militar en Venezuela y la subida del tono de las declaraciones sobre Groenlandia en la Administración Trump han desatado las alarmas en Europa.
Panamá
En su transición hacia el poder, Trump defendió que EE.UU. necesita retomar el control del Canal de Panamá, que lleva décadas bajo soberanía del país centroamericano. China tenía demasiado poder en el tráfico marítimo. Panamá esquivó el tiro, pero solo con grandes concesiones a EE.UU.
Argentina
Trump ha utilizado sus poderes para propulsar líderes favorables en toda la región. Un ejemplo es Argentina, donde impulsó a su presidente, Javier Milei, en las decisivas elecciones legislativas del pasado otoño. Fue a golpe de talonario, con una inyección de 20.000 millones de dólares para estabilizar la economía del país sudaremicano.
Honduras
Otro ejemplo de intervención en un proceso electoral, pero de otra formato. Trump tuvo un papel en las recientes presidenciales de Honduras, donde apoyaba al candidato derechista. A pocos días de la cita con las urnas, indultó a un expresidente del país, Juan Orlando Hernández, condenado a 45 años de cárcel por un tribunal de EE.UU. por cargos relacionados con narcotráfico.
México
Trump ha tratado al vecino del sur y a su líder, la presidenta Claudia Sheinbaum, con el palo y la zanahoria. Ha apretado y aflojado en una guerra comercial en la que los votantes estadounidenses podrían salir mal parados. Pero, tras la intervención en Venezuela, justificada por la relación de Maduro con el narcotráfico, ha advertido a México que pueden ser los siguientes.
Colombia
Desde su regreso al poder, Trump ha mostrado su desprecio hacia Gustavo Petro, el exguerrillero izquierdista que preside Colombia. Le humilló con una bofetada de aranceles cuando Petro dijo que no recibiría vuelos de deportados (cambió de opinión de inmediato). En los últimos meses, la Administración Trump ha sancionado a Petro y a su entorno y le ha acusado de ser un líder del narcotráfico. «No me parecería mal», respondió hace unos días cuando le preguntaron si amenazaba a Colombia con una intervención militar.
Cuba
El régimen comunista está en el punto de mira, una vez que La Habana haya podido perder un aliado clave en la región con la caída de Maduro. «Cuba parece lista para caer», dijo Trump el domingo. «Si yo viviera en La Habana y formara parte del Gobierno, estaría algo preocupado», añadió su secretario de Estado, Marco Rubio.
Brasil
Otro de los países en los que Trump ha buscado imponer su visión política a golpe de aranceles. Castigó a Brasil con tasas del 50% por el procesamiento de un aliado ideológico, el expresidente Jair Bolsonaro. Pero Trump mostró después que sus alianzas son flexibles: mostró sintonía con el presidente, el izquierdista Lula da Silva, y paró la guerra comercial.
