«En el Líbano no queda lugar seguro» - Colombia
Registro  /  Login

Portal de Negocios en Colombia


«En el Líbano no queda lugar seguro»

«¡No puede ser! ¡Hay que salir de aquí lo antes posible!», Hossam Younis, de 41 años, no puede creerse el mensaje que lee en su teléfono. Después de un viaje eterno desde Nabatieh, en el sur del país, la guerra le ha seguido … hasta Beirut y la huida continua. El ejército de Israel ordena la evacuación los barrios de sur de la capital y la escuela de formación profesional Bir Hassan, donde han encontrado cobijo 1.000 familias, está tan próxima a la zona roja marcada en los mapas del ejército que la gente se desespera. Personas como Hossam saben muy bien que Israel cumple sus amenazas porque lo han sufrido en primera persona.
«¿A dónde podemos ir? Pregunta una madre con un bebé en brazos a todas las personas que le rodean. Nadie responde. Cogen las pocas pertenencias que tienen y salen de allí con destino al mar, con la playa como supuesta zona segura a la que no llegarán las bombas del vecino. Las carreteras están colapsadas con coches, motos y camionetas, así que muchos hacen el camino a pie, con un ojo siempre en el móvil a donde llegan la amenaza del ministro de Economía israelí, el ultranacionalista Bezalel Smotrich, que dice que Dahiyeh, el sur de Beirut, «quedará como Khan Younis», ciudad del sur de Gaza arrasada por Israel.

En apenas 48 horas Israel ordenó las evacuaciones del sur del río Litani y de los barrios del sur de la capital. La orden afecta a cientos de miles de personas que viven en dos zonas con fuerte implantación de Hizbolá y vuelven a pagar un alto precio por la decisión de la milicia chií de entrar en la guerra pata apoyar a Irán. Es la segunda vez que salen de sus casas con lo puesto en poco más de un año y crece la incertidumbre de saber si podrán regresar.

Noticia relacionada

Javier Ansorena

Aunque son menos que antes, Hizbolá mantiene una base de fieles seguidores. «Vengo de cerca de la frontera y quiero denunciar que el país ha colapsado, ¿dónde está el gobierno? ¿cómo pueden pedir a Hizbolá que entregue las armas? Estaremos con la resistencia haga lo que haga. Hasta la muerte», son las palabras de una emocionada Hawraa, de 20 años. A su lado pasa un anciano con una bombona de gas en la mano y grita: «¡Muerte a Israel, muerte a Estados Unidos, guerra y guerra hasta la victoria, si Dios quiere venceremos!» Sus gritos se mezclan con las bocinas de las motos y el zumbido constante de los drones israelíes que sobrevuelan Beirut sin descanso para recordar a los libaneses que están controlados.
La oficina del presidente libanés, Joseph Aoun, informó en un comunicado que habló con el presidente de Francia, Emmanuel Macron, tras la orden de evacuación, y le pidió que «intervenga» para evitar que el sur de Beirut sea atacado. No está claro qué capacidad diplomática puede tener Francia para influir en los planes militares de Israel, que ha demostrado que no hay líneas rojas en la guerra total que mantiene contra Irán y sus aliados, como Hizbolá.

Sin ayudas

En los últimos días se han reducido los lanzamientos de misiles desde Irán y en Israel creen que el protagonismo puede pasar ahora a Hizbolá, en una estrategia para mantener la guerra abierta en dos frentes, aunque es toda una incógnita saber si la milicia mantiene la capacidad de resistir de manera prolongada tras los golpes sufridos en la pasada guerra. A esto hay que sumar los problemas internos que sufre en Líbano, donde el gobierno ha declarado «ilegal» su lucha armada y lanzado una campaña de detenciones.
Hizbolá ha tirado hasta el momento unos 100 cohetes y asegura que sus hombres combaten en la zona próxima a la frontera. Los israelíes, que ocupaban desde 2024 cinco posiciones dentro del Líbano, han avanzado por tierra en las últimas jornadas para ampliar lo que denominan «zona de seguridad». Desde el lunes, ya son más de 100 los muertos y 500 los heridos en territorio libanés.
En los colegios de Beirut que acogen a los desplazados escasea la ayuda y entre la población se mezclan nervios, cansancio y miedo ante un conflicto que no deja de crecer. Zeinab, voluntaria que ayuda a los recién llegados al colegio Bin Hassan, asegura que «el año pasado teníamos más ayuda, hoy solo nos apoya una organización iraquí vinculada con Muqtada Al Sader. Luego tenemos las donaciones privadas, pero poco más para tanta gente. El ánimo es bajo porque hemos sufrido mucho y no queda dinero, hemos gastado los ahorros y Hizbolá ya no apoya económicamente como antes». Asegura que lleva 48 horas sin dormir y denuncia el abandono por parte de las autoridades libanesas. «En Líbano ya no hay lugar seguro», lamenta la voluntaria con los ojos llorosos.

Publicado: marzo 5, 2026, 1:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/libano-queda-lugar-seguro-20260305200329-nt.html

«¡No puede ser! ¡Hay que salir de aquí lo antes posible!», Hossam Younis, de 41 años, no puede creerse el mensaje que lee en su teléfono. Después de un viaje eterno desde Nabatieh, en el sur del país, la guerra le ha seguido hasta Beirut y la huida continua. El ejército de Israel ordena la evacuación los barrios de sur de la capital y la escuela de formación profesional Bir Hassan, donde han encontrado cobijo 1.000 familias, está tan próxima a la zona roja marcada en los mapas del ejército que la gente se desespera. Personas como Hossam saben muy bien que Israel cumple sus amenazas porque lo han sufrido en primera persona.

«¿A dónde podemos ir? Pregunta una madre con un bebé en brazos a todas las personas que le rodean. Nadie responde. Cogen las pocas pertenencias que tienen y salen de allí con destino al mar, con la playa como supuesta zona segura a la que no llegarán las bombas del vecino. Las carreteras están colapsadas con coches, motos y camionetas, así que muchos hacen el camino a pie, con un ojo siempre en el móvil a donde llegan la amenaza del ministro de Economía israelí, el ultranacionalista Bezalel Smotrich, que dice que Dahiyeh, el sur de Beirut, «quedará como Khan Younis», ciudad del sur de Gaza arrasada por Israel.

En apenas 48 horas Israel ordenó las evacuaciones del sur del río Litani y de los barrios del sur de la capital. La orden afecta a cientos de miles de personas que viven en dos zonas con fuerte implantación de Hizbolá y vuelven a pagar un alto precio por la decisión de la milicia chií de entrar en la guerra pata apoyar a Irán. Es la segunda vez que salen de sus casas con lo puesto en poco más de un año y crece la incertidumbre de saber si podrán regresar.

Noticia relacionada


  • Javier Ansorena

Aunque son menos que antes, Hizbolá mantiene una base de fieles seguidores. «Vengo de cerca de la frontera y quiero denunciar que el país ha colapsado, ¿dónde está el gobierno? ¿cómo pueden pedir a Hizbolá que entregue las armas? Estaremos con la resistencia haga lo que haga. Hasta la muerte», son las palabras de una emocionada Hawraa, de 20 años. A su lado pasa un anciano con una bombona de gas en la mano y grita: «¡Muerte a Israel, muerte a Estados Unidos, guerra y guerra hasta la victoria, si Dios quiere venceremos!» Sus gritos se mezclan con las bocinas de las motos y el zumbido constante de los drones israelíes que sobrevuelan Beirut sin descanso para recordar a los libaneses que están controlados.

La oficina del presidente libanés, Joseph Aoun, informó en un comunicado que habló con el presidente de Francia, Emmanuel Macron, tras la orden de evacuación, y le pidió que «intervenga» para evitar que el sur de Beirut sea atacado. No está claro qué capacidad diplomática puede tener Francia para influir en los planes militares de Israel, que ha demostrado que no hay líneas rojas en la guerra total que mantiene contra Irán y sus aliados, como Hizbolá.

Sin ayudas

En los últimos días se han reducido los lanzamientos de misiles desde Irán y en Israel creen que el protagonismo puede pasar ahora a Hizbolá, en una estrategia para mantener la guerra abierta en dos frentes, aunque es toda una incógnita saber si la milicia mantiene la capacidad de resistir de manera prolongada tras los golpes sufridos en la pasada guerra. A esto hay que sumar los problemas internos que sufre en Líbano, donde el gobierno ha declarado «ilegal» su lucha armada y lanzado una campaña de detenciones.

Hizbolá ha tirado hasta el momento unos 100 cohetes y asegura que sus hombres combaten en la zona próxima a la frontera. Los israelíes, que ocupaban desde 2024 cinco posiciones dentro del Líbano, han avanzado por tierra en las últimas jornadas para ampliar lo que denominan «zona de seguridad». Desde el lunes, ya son más de 100 los muertos y 500 los heridos en territorio libanés.

En los colegios de Beirut que acogen a los desplazados escasea la ayuda y entre la población se mezclan nervios, cansancio y miedo ante un conflicto que no deja de crecer. Zeinab, voluntaria que ayuda a los recién llegados al colegio Bin Hassan, asegura que «el año pasado teníamos más ayuda, hoy solo nos apoya una organización iraquí vinculada con Muqtada Al Sader. Luego tenemos las donaciones privadas, pero poco más para tanta gente. El ánimo es bajo porque hemos sufrido mucho y no queda dinero, hemos gastado los ahorros y Hizbolá ya no apoya económicamente como antes». Asegura que lleva 48 horas sin dormir y denuncia el abandono por parte de las autoridades libanesas. «En Líbano ya no hay lugar seguro», lamenta la voluntaria con los ojos llorosos.

Artículos Relacionados