Publicado: noviembre 6, 2026, 7:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/poder-voto-hispano-elecciones-eeuu-20261106011842-nt.html
Los aprendices de brujo y los ‘spin doctors’ (estrategas) de la política de EE.UU. han acabado por aprender esta semana una lección que debían saber hace mucho: hay que tomarse en serio el voto hispano. Los comicios de medio mandato de esta semana han … confirmado a este electorado como el factor más decisivo en la batalla política de Estados Unidos. No solo por su tamaño, por su proyección demográfica y porque ha acudido en masa a las urnas. La razón del poder hispano es que ha demostrado que su voto no se casa con nadie.
Hace dos años, para sorpresa de muchos, los hispanos fueron decisivos en la histórica victoria de Donald Trump, la que le devolvió las llaves de la Casa Blanca. El pasado martes, este electorado miró al presidente tras dos años de mandato e inclinó el pulgar hacia abajo. El bandazo fue clave en la reconquista demócrata de las dos Cámaras del Congreso y en victorias soñadas, como teñir Texas de azul demócrata.
Las encuestas a pie de urna muestran que un 30% de los hispanos de EE.UU. dieron su voto a candidatos republicanos en las ‘midterms’. No es una cifra desastrosa, si se tiene en cuenta el historial de apoyo a los conservadores. Pero está muy por debajo del 48% que, según Pew Research, logró Trump en 2024.
Noticia relacionada
-
Javier Ansorena
Aquellas presidenciales fueron el aviso más importante hasta el momento de que el voto hispano no es propiedad de los demócratas. «Los latinos están pasando de ser demócratas sólidos a moverse hacia el centro, a ser votantes independientes», advertía entonces a ABC Craig Allen, analista de la Universidad Estatal de Arizona. «El voto latino decidió esta elección», reafirmaba sobre la última cita presidencial Lydia Guzmán, de Chicanos por la Causa, una organización de Arizona, sin filiación política y que tiene como objetivo movilizar a estos votantes. «Su cortejo no puede ser traer a los Tigres del Norte a un mitin», decía sobre el célebre grupo de música norteña que actuó en uno de los actos de la entonces candidata demócrata, Kamala Harris.
Noticia relacionada
-
Carlos Muñoz Díaz
Trasvase de votos
Aquella elección de 2024 fue la culminación de un trasvase de votos inesperado durante el trumpismo. En su primera elección, en 2016, Trump solo consiguió el 28% del voto hispano. En 2020, creció hasta el 32%. Y en 2024 logró el mayor resultado en este electorado para un candidato republicano, pese a la polémica del muro con México y su promesa de la mayor deportación de inmigrantes de la historia del país. Los hispanos demostraron que ellos también quieren una inmigración ordenada y que lo que les importa de verdad, como a cualquier votante, es la economía (fue una elección dominada por la inflación de la presidencia de Joe Biden).
Con aquel seísmo de 2024, los republicanos se las prometían muy felices: deshacer el voto hispano como coto demócrata podía cambiar la dinámica electoral de EE.UU. para siempre.
El giro
Pero los hispanos han vuelto para demostrar que su voto no tiene dueño. El giro ha ocurrido en todo el país, pero se ha notado con especial fuerza en algunas zonas, como el valle del río Grande, el territorio de Texas fronterizo con México. El ejemplo paradigmático es el condado de Starr, una zona rural, de ranchos y campos de cultivo, donde la población es hispana al 97%. Allí, Trump se impuso a Kamala Harris por 16 puntos en 2024 y se convirtió en un símbolo de la conmoción de los demócratas. Este martes, el candidato demócrata al Senado, James Talarico, sacó una diferencia de 56 puntos a su rival republicano, Ken Paxton.
Cambios como este, que se repitieron por todo el estado, fueron la razón por la que los demócratas cumplieron su sueño inalcanzable en Texas. Talarico ganó el escaño al Senado, algo que el partido no conseguía allí desde 1988. Y Gina Hinojosa logró algo todavía más inesperado: vencer en la elección a gobernador.
La indomabilidad del voto hispano se notó también en las elecciones a la Cámara de Representantes. Aprovechando su fuerza en el poder legislativo estatal, los republicanos diseñaron distritos abusivos –el famoso ‘gerrymandering’– para quitar escaños a los demócratas, contando con que ya no tenían tanto apoyo hispano. Pero, de los cinco distritos que se diseñaron con ese objetivo, cuatro cayeron del lado demócrata.
«Puedes dibujar las líneas del distrito como quieras, pero no puedes predecir el voto de los hispanos», reaccionó Erica Bernal-Martínez, responsable de NALEO Educational Fund, la mayor organización nacional para la participación hispana en las elecciones.
«El martes, los hispanos enviaron un mensaje que todos los partidos, campañas y diseñadores de distritos deben escuchar: nuestro voto no se puede asumir y nunca se podrá dar por hecho»
Erica Bernal-Martínez
Responsable de NALEO Educational Fund
«Durante años, los opinadores políticos han tratado de escribir nuestra historia. Primero éramos un bloque garantizado. Después, nos estábamos realineando. Después empezamos a movilizarnos. Esta elección demuestra que siempre estaban equivocados: los latinos son el gran electorado ‘swing’ (péndulo) de EE.UU.», añadió, en una referencia a los votantes que tienen mayor capacidad de cambiar de voto y, por tanto, de decidir elecciones.
«El martes, los hispanos enviaron un mensaje que todos los partidos, campañas y diseñadores de distritos deben escuchar: nuestro voto no se puede asumir y nunca se podrá dar por hecho», advirtió.
Rechazo a Trump
El abrazo de los hispanos a los demócratas, como en la gran mayoría de los votantes, es ante todo un rechazo a Trump y al impacto económico de sus políticas: los problemas por el coste de vida se han visto exacerbados por la guerra de Irán y su impacto en los mercados energético y por la guerra arancelaria. En los hispanos ha tenido también efecto la mano dura migratoria del presidente. Muchos apoyaban que había que poner fin a la entrada masiva de inmigrantes indocumentados. Pero las detenciones indiscriminadas, el trato vejatorio, la persecución de inmigrantes sin ningún historial criminal no era algo deseado. Y esto ha tenido impacto en territorios muy diferentes. En Kansas, por ejemplo, ha contribuido a la victoria histórica del demócrata Adam Hamilton, un pastor metodista, al Senado. En distritos rurales, en mataderos, en fincas, se ha notado con fuerza: muchos inmigrantes no iban a trabajar por miedo a las redadas.
La mano dura de Trump contra la inmigración ha contribuido en Kansas a la victoria histórica del demócrata Adam Hamilton, un pastor metodista, al Senado
El impacto de la inmigración lo advirtió la diputada María Elvira Salazar en campaña: se vio forzada a distanciarse de Trump y alertó de que los hispanos se alejaban por esos abusos. En el sur de Florida, uno de los lugares más hispanos del país, Trump logró un resultado histórico en 2024. Ahora, Salazar ha salvado su escaño por los pelos.
El músculo hispano se ha sentido sobremanera porque, además, se han movilizado más que nunca. Su participación este martes batió récords en las elecciones de medio mandato, con especial incidencia del voto joven. Y con un empuje demográfico que le convierte en un electorado todavía más relevante de cara al futuro: cada media hora, un hispano cumple 18 años y está en edad de votar.
Los partidos habrán tomado nota. Hasta esta campaña, los demócratas le faltaban al respeto al electorado hispano con anuncios en un español torpe o cayendo en clichés culturales, sin tomarse en serio a estos votantes, acordándose de ellos solo cuando llegan las elecciones. Trump eliminó la versión en español en la web de la Casa Blanca nada más llegar al poder y durante su esprint final de campaña no dio importancia a los votantes hispanos. En un mitin en Florida, llegó a alardear de haber firmado una orden ejecutiva para hacer del inglés el único idioma oficial en el país, sin protesta de los republicanos. Tras los resultados en las urnas, unos y otros lo tienen claro: ganarse a los hispanos será una de las grandes batallas de cara a 2028.
