El tirón de orejas de Trump a Delcy: «Al final tiene que haber elecciones» - Colombia
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El tirón de orejas de Trump a Delcy: «Al final tiene que haber elecciones»

La alianza entre Donald Trump y Delcy Rodríguez, escenificada esta semana en su encuentro en Nueva York, coloca un interrogante en la transición política que ansían muchos venezolanos y que pareció por un instante más cerca cuando se conoció la captura de Nicolás Maduro el … pasado mes de enero.
El presidente de EE.UU. y la presidenta encargada de Venezuela se vieron cara a cara en la tradicional recepción que el líder de la primera potencia mundial organiza con motivo del arranque de la Asamblea General de la ONU.

En la conversación, la convocatoria de elecciones en Venezuela fue un elemento que Trump puso encima de la mesa. Pero, sin embargo, no es la prioridad inmediata para ninguna de las partes: Delcy no lo nombró en su reacción al encuentro y el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, dejó claro después que falta mucho para que eso se concrete. Al contrario que con el acceso de EE.UU. a las reservas de petróleo de Venezuela, Trump no tiene prisa en la transición política.

Noticia relacionada

Jorge Benezra

«Al final tiene que haber elecciones», se limitó a decir Trump a Delcy, según ‘Axios’, en un encuentro de gran sintonía, con muchas sonrisas y gestos amables. Solo fue un tirón de orejas: el presidente de EE.UU. no presionó a la presidenta interina de Venezuela para que fije una fecha electoral ni para acelerar los preparativos de una convocatoria.
Ni rastro de cualquier intención de transición política en la reacción de Delcy al encuentro. «Sostuvimos una histórica reunión con el presidente de EE.UU., Donald Trump», relató la mandataria chavista en un mensaje en redes sociales, en el que dijo que conversaron «sobre el fortalecimiento de la relación bilateral entre nuestros países y el avance de una agenda de cooperación en áreas estratégicas como energía, minería, seguridad y otros asuntos de interés común».

Vuelta a los grandes escenarios

El encuentro supuso el espaldarazo definitivo de Trump a Delcy y el aterrizaje de la mandataria venezolana en los grandes escenarios de la comunidad internacional, después de haber sido una paria, como el resto del régimen chavista, durante años. El viaje de Delcy a Nueva York fue posibilitado por la retirada de sanciones concedida por Trump la pasada primavera. Antes de ver al presidente de EE.UU., Delcy saludó y se fotografió con António Guterres, secretario general de la ONU; fue a buscar y compartió carantoñas con Pedro Sánchez; y por la tarde del miércoles, ya en la madrugada del jueves en España, se dirigió al pleno de la Asamblea General de la ONU. Ningún jefe de Estado lo había hecho desde 2018. Aquel año lo hizo Maduro. Ahora, mientras Delcy se pasea por las alfombras de la ONU, el que fuera su jefe espera juicio muy cerca de allí, al otro lado del East River, en una celda de aislamiento de una cárcel federal de Brooklyn.

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Todo esto ha sido posible gracias a su cooperación con Trump, con la que se mantiene en el poder a cambio de abrir las reservas de petróleo venezolano a EE.UU. En su mensaje en redes sociales, Rodríguez no se olvidó de agradecer a Trump «su respaldo al proceso de reinserción de nuestro país en los espacios multilaterales».
«Venezuela y EE.UU. comparten una relación histórica que, en esta nueva etapa, estamos llamados a encauzar a través del diálogo. Seguiremos impulsando una diplomacia al servicio del interés nacional, orientada a alcanzar resultados concretos y beneficios colectivos para el pueblo venezolano», añadió.
El contraste era evidente con lo que ocurría miles de kilómetros de allí, en Panamá. María Corina Machado, la líder de la oposición democrática venezolana, veía sus intentos de regresar a su país frustrados, como fue testigo este periódico.

Rubio quita importancia al regreso de Machado

En una nueva muestra de la incomodidad que supone Machado para la Administración Trump, Rubio, que ha supervisado la nueva relación con Venezuela y está en comunicación constante con Delcy, quitó importancia a ese regreso frustrado, sin ninguna colaboración -más bien lo contrario- por parte de EE.UU.
«Estuve aquí todo el día, así que no sé muy bien de qué me hablas», reaccionó Rubio en rueda de prensa el miércoles sobre Machado, horas después de que este periódico desvelara la situación de la opositora. «No quiero restarle importancia a ella, pero hay cerca de ocho millones de venezolanos que han salido del país», dijo.
Rubio evitaba así la pregunta sobre si a Machado se le debería permitir el regreso a su país. «Queremos estar en un punto en el que ellos tengan la confianza de que pueden regresar y reconstruir lo que se les quitó, en el frente político, pero también en el económico».
Rubio dejó claro que el segundo frente, el económico, es ahora el prioritario. «Queremos que haya una república duradera, no que se elija a alguien que herede una catástrofe total», se justificó sobre la ausencia de claridad sobre la transición política. «Queremos hacer dos cosas a la vez; ayudar a reconstruir la economía y reconstruir todos los elementos necesarios para tener elecciones libres y justas».
Rubio aseguró que la «libertad política y la libertad económica» son el «objetivo último», pero reconoció que «eso tardará un tiempo».

Publicado: septiembre 23, 2026, 8:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/tiron-orejas-trump-delcy-final-haber-elecciones-20260924030933-nt.html

La alianza entre Donald Trump y Delcy Rodríguez, escenificada esta semana en su encuentro en Nueva York, coloca un interrogante en la transición política que ansían muchos venezolanos y que pareció por un instante más cerca cuando se conoció la captura de Nicolás Maduro el pasado mes de enero.

El presidente de EE.UU. y la presidenta encargada de Venezuela se vieron cara a cara en la tradicional recepción que el líder de la primera potencia mundial organiza con motivo del arranque de la Asamblea General de la ONU.

En la conversación, la convocatoria de elecciones en Venezuela fue un elemento que Trump puso encima de la mesa. Pero, sin embargo, no es la prioridad inmediata para ninguna de las partes: Delcy no lo nombró en su reacción al encuentro y el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, dejó claro después que falta mucho para que eso se concrete. Al contrario que con el acceso de EE.UU. a las reservas de petróleo de Venezuela, Trump no tiene prisa en la transición política.

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  • Jorge Benezra

«Al final tiene que haber elecciones», se limitó a decir Trump a Delcy, según ‘Axios’, en un encuentro de gran sintonía, con muchas sonrisas y gestos amables. Solo fue un tirón de orejas: el presidente de EE.UU. no presionó a la presidenta interina de Venezuela para que fije una fecha electoral ni para acelerar los preparativos de una convocatoria.

Ni rastro de cualquier intención de transición política en la reacción de Delcy al encuentro. «Sostuvimos una histórica reunión con el presidente de EE.UU., Donald Trump», relató la mandataria chavista en un mensaje en redes sociales, en el que dijo que conversaron «sobre el fortalecimiento de la relación bilateral entre nuestros países y el avance de una agenda de cooperación en áreas estratégicas como energía, minería, seguridad y otros asuntos de interés común».

Vuelta a los grandes escenarios

El encuentro supuso el espaldarazo definitivo de Trump a Delcy y el aterrizaje de la mandataria venezolana en los grandes escenarios de la comunidad internacional, después de haber sido una paria, como el resto del régimen chavista, durante años. El viaje de Delcy a Nueva York fue posibilitado por la retirada de sanciones concedida por Trump la pasada primavera. Antes de ver al presidente de EE.UU., Delcy saludó y se fotografió con António Guterres, secretario general de la ONU; fue a buscar y compartió carantoñas con Pedro Sánchez; y por la tarde del miércoles, ya en la madrugada del jueves en España, se dirigió al pleno de la Asamblea General de la ONU. Ningún jefe de Estado lo había hecho desde 2018. Aquel año lo hizo Maduro. Ahora, mientras Delcy se pasea por las alfombras de la ONU, el que fuera su jefe espera juicio muy cerca de allí, al otro lado del East River, en una celda de aislamiento de una cárcel federal de Brooklyn.

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Todo esto ha sido posible gracias a su cooperación con Trump, con la que se mantiene en el poder a cambio de abrir las reservas de petróleo venezolano a EE.UU. En su mensaje en redes sociales, Rodríguez no se olvidó de agradecer a Trump «su respaldo al proceso de reinserción de nuestro país en los espacios multilaterales».

«Venezuela y EE.UU. comparten una relación histórica que, en esta nueva etapa, estamos llamados a encauzar a través del diálogo. Seguiremos impulsando una diplomacia al servicio del interés nacional, orientada a alcanzar resultados concretos y beneficios colectivos para el pueblo venezolano», añadió.

El contraste era evidente con lo que ocurría miles de kilómetros de allí, en Panamá. María Corina Machado, la líder de la oposición democrática venezolana, veía sus intentos de regresar a su país frustrados, como fue testigo este periódico.

Rubio quita importancia al regreso de Machado

En una nueva muestra de la incomodidad que supone Machado para la Administración Trump, Rubio, que ha supervisado la nueva relación con Venezuela y está en comunicación constante con Delcy, quitó importancia a ese regreso frustrado, sin ninguna colaboración -más bien lo contrario- por parte de EE.UU.

«Estuve aquí todo el día, así que no sé muy bien de qué me hablas», reaccionó Rubio en rueda de prensa el miércoles sobre Machado, horas después de que este periódico desvelara la situación de la opositora. «No quiero restarle importancia a ella, pero hay cerca de ocho millones de venezolanos que han salido del país», dijo.

Rubio evitaba así la pregunta sobre si a Machado se le debería permitir el regreso a su país. «Queremos estar en un punto en el que ellos tengan la confianza de que pueden regresar y reconstruir lo que se les quitó, en el frente político, pero también en el económico».

Rubio dejó claro que el segundo frente, el económico, es ahora el prioritario. «Queremos que haya una república duradera, no que se elija a alguien que herede una catástrofe total», se justificó sobre la ausencia de claridad sobre la transición política. «Queremos hacer dos cosas a la vez; ayudar a reconstruir la economía y reconstruir todos los elementos necesarios para tener elecciones libres y justas».

Rubio aseguró que la «libertad política y la libertad económica» son el «objetivo último», pero reconoció que «eso tardará un tiempo».

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