Publicado: septiembre 26, 2026, 6:45 am
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El presidente chino, Xi Jinping, anunció este jueves ante su homólogo estadounidense, Donald Trump, que dos nuevos osos panda gigantes procedentes de China llegarán en los próximos días al zoo de Atlanta. Se trata del último ejemplo de una curiosa práctica geopolítica de Pekín, la llamada «diplomacia del panda». Desde hace décadas, China envía pandas gigantes a otros países como símbolo de amistad y afianzamiento de relaciones bilaterales.
Estos animales, considerados como un tesoro nacional chino, llevan décadas funcionando como embajadores y formas de poder blando en momentos claves de la política extranjera de la República Popular China. «En apenas unos días, los pandas gigantes Ping Ping y Fu Shuang llegarán al Zoo de Atlanta para conocer al público estadounidense», declaraba el jueves Xi ante Trump, las primeras damas y las delegaciones de Estados Unidos y China.
Este gesto se suma a los acuerdos recientes entre Pekín y Washington —como el alcanzado tras la reunión de Xi con Joe Biden para enviar ejemplares a Washington— y se produce tras la devolución previa de animales al concluir sus contratos tras 25 años en suelo americano. Con ello, China sigue empleando a estos carismáticos animales para escenificar voluntad de entendimiento y aligerar su compleja relación con Estados Unidos.
La historia detrás de la «diplomacia del panda», desde 1941
El funcionamiento de este mecanismo ha ido mutando a lo largo de las décadas. La primera instancia de esta práctica se remonta a 1941, por iniciativa de ‘Madame Chiang’, Soong Mei-ling, la esposa de Chiang Kai-shek, entonces presidente del Kuomintang, quien organizó el envío de dos ejemplares al Zoológico del Bronx como una forma dramática de agradecer la ayuda militar y económica que Estados Unidos brindaba a China mientras el país sufría el asedio de Japón.
Tras una compleja travesía que incluyó un intento fallido de retransmisión radiofónica internacional desde Chungking y un viaje en barco desde Filipinas, los animales llegaron finalmente a San Francisco. Sin embargo, el destino quiso que justo durante su trayecto se produjera el ataque a Pearl Harbor, por lo que la cobertura de la entrada de EEUU en la Segunda Guerra Mundial acaparó las portadas de todo el país y opacó la gran acogida mediática que se había planificado para su llegada.
Entre 1941 y 1984, coincidiendo con la era de Mao Zedong desde 1949, China regalaba formalmente los ejemplares a las naciones aliadas. Durante la Guerra Fría, China comenzó a emplear estos regalos con bastante frecuencia. Entre 1957 y 1983, el Gobierno del Partido Comunista Chino envió 24 pandas a 9 países como la URSS, los EEUU, el Reino Unido o la República de Corea como símbolos de amistad. Buen ejemplo de ello ocurrió tras la histórica visita del presidente estadounidense Richard Nixon a Pekín en 1972, que marcó el comienzo de la nueva «diplomacia del panda».
No obstante, desde 1984, ya bajo el liderazgo de Deng Xiaoping, Pekín cambió la norma para sustituir los obsequios por acuerdos de arrendamiento o préstamo a largo plazo. Bajo las condiciones actuales, los zoológicos receptores abonan tarifas anuales de varios cientos de miles de dólares (fondos que deben destinarse en parte a la conservación de la especie en estado salvaje), los préstamos suelen pactarse por unos diez años, cifra ampliable, y cualquier cría que nazca durante el periodo sigue siendo propiedad de la República Popular China.
El caso de España, el «país europeo más exitoso» para criar pandas
En el caso de España, la relación con la diplomacia del panda es histórica y especialmente estrecha, siendo uno de los primeros países occidentales en establecer este tipo de cooperación. El vínculo se inició formalmente en 1978, tras el viaje oficial de los reyes Juan Carlos y Sofía a China, que culminó con la llegada de la primera pareja al país como regalo de Xiaoping. Pocos años después, en 1982, nació en el Zoo de Madrid el célebre Chulín, quien se convirtió en un icono al ser el primer panda gigante nacido en cautividad en Europa.
Chu Lin nació por inseminación artificial, después de que la hembra fuera inseminada con el semen de otro macho que residía en el zoológico de Londres. Aquel pequeño panda gigante se convirtió en un vecino e icono de Madrid. Su nombre hace referencia a un término mandarín, que significa «Tesoro entre los bambúes«, además de resonar en un curioso juego de palabras con referencias castizas a los chulapos habitantes capitalinos. Chu Lin falleció de forma súbita el 30 de abril de 1996 en el zoo de Madrid como consecuencia de una prostatitis no diagnosticada.
Las leyes de propiedad de China sobre los pandas y sus crías cambiaron de forma radical en la década de 1990 (pasando a ser arrendamientos de investigación a largo plazo). En 2024, Pekín calificó a España como el «país europeo más exitoso» en los programas internacionales de cría y conservación de esta especie. En total, en territorio español han nacido y sobrevivido seis pandas, logro fundamentado en los importantes avances científicos y veterinarios compartidos entre ambos países en materia de salud, prevención de enfermedades y reproducción en cautividad.
El capítulo más reciente de esta alianza tuvo lugar con la firma de un nuevo convenio de cooperación entre la Asociación para la Conservación de la Vida Silvestre de China y el Zoo de Madrid. Tras la devolución a China de los veteranos Bing Xing y Hua Zui Ba junto a sus crías nacidas en la capital española, España dio la bienvenida en abril de 2024 a una nueva pareja, Jin Xi y Zhu Yu. Ambos ejemplares vivirán en Madrid durante la próxima década, con opción a prórroga, remarcando el papel de la diplomacia del panda como un pilar duradero de amistad e intercambio cultural sino-hispánico.
