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El Reino Unido, en crisis desde hace diez años: Brexit, inmigración e inestabilidad política

Cuando los británicos votaron abandonar la Unión Europea el 23 de junio de 2016, David Cameron ocupaba el número 10 de Downing Street. Diez años después, el Reino Unido se prepara para recibir a su séptimo primer ministro desde aquel referéndum, un dato … que resume la turbulencia política que ha acompañado al país desde que decidió romper con Bruselas.
Cameron cayó tras perder la consulta que él mismo convocó. Theresa May fue consumida por las divisiones que el Brexit abrió en su propio partido y por unas negociaciones imposibles con Bruselas. Boris Johnson alcanzó un acuerdo, y cayó por otros escándalos. Liz Truss protagonizó el mandato más breve de la historia moderna británica. Rishi Sunak heredó una economía debilitada y un Partido Conservador agotado. Y ahora la salida de Keir Starmer, menos de dos años después de su victoria electoral, ha situado a Andy Burnham como el nombre que suena con más fuerza para liderar esta nueva etapa y frenar el avance de Nigel Farage.

La imagen de un país que busca a su séptimo jefe de Gobierno en una década refleja que el Brexit no ha desaparecido de la política británica. Al contrario, continúa condicionando el debate sobre la economía, la inmigración, la identidad nacional y el papel internacional del Reino Unido.

Noticia relacionada

Ivannia Salazar

La campaña del «Leave» prometió recuperar el control de las fronteras, liberarse de la burocracia europea y abrir una nueva era de prosperidad para una «Global Britain» capaz de actuar con autonomía en el mundo. Sin embargo, muchas de aquellas promesas siguen siendo objeto de discusión.
Pero el Brexit no puede explicar por sí solo todos los problemas que ha atravesado el Reino Unido desde 2016. El país ha vivido algunos de los mayores ‘shocks’ internacionales de las últimas generaciones, como la pandemia del Covid-19, la crisis energética derivada de la invasión rusa de Ucrania, la inflación, las disrupciones de las cadenas de suministro y una ola de populismo que ha sacudido a buena parte de las democracias occidentales.
Muchos economistas recuerdan que Francia, Alemania o Estados Unidos también han sufrido un crecimiento débil y tensiones sociales, así que reducir la última década británica únicamente al Brexit sería una simplificación. La cuestión, por tanto, no es si todos los problemas fueron causados por el Brexit, sino si el Reino Unido estaba mejor preparado para afrontarlos dentro o fuera del paraguas de la Unión Europea.

La cuestión no es si todos los problemas fueron causados por el Brexit, sino si el Reino Unido estaba mejor preparado para afrontarlos dentro o fuera del paraguas de la Unión Europea

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Existe un amplio consenso entre los analistas en que la salida de la Unión Europea ha agravado muchos de esos desafíos. Michel Barnier, el ex negociador jefe de la UE, resumió recientemente esa percepción diciendo que «creo que todas y cada una de las dificultades del Reino Unido son más graves debido al Brexit».
Una de las paradojas más evidentes está en la inmigración, que dominó la campaña de 2016. La libre circulación de trabajadores europeos terminó, pero el objetivo de reducir sustancialmente la inmigración no llegó a cumplirse. Los trabajadores del continente fueron sustituidos por una fuerte entrada de inmigrantes de Asia, África y otras regiones bajo el nuevo sistema de visados diseñado tras el Brexit.

«Todas y cada una de las dificultades del Reino Unido son más graves debido al Brexit»

Michel Barnier
Ex negociador jefe de la UE

John Springford, del Centro para la Reforma Europea (Centre for European Reform), y Jonathan Portes, profesor de Economía y Políticas Públicas en el King’s College de Londres, concluyen que el Brexit provocó una reducción de unos 785.000 trabajadores de la UE, pero un aumento de cerca de un millón de trabajadores extracomunitarios. Así, «el Reino Unido puede haber recuperado el control, pero los resultados han sido similares a los que cabría esperar si hubiera ganado el Remain».
Madeleine Sumption, directora del Observatorio de la Inmigración de la Universidad de Oxford, formuló una pregunta que resume la frustración de muchos británicos. «¿Por qué la salida de la UE fracasó de forma tan espectacular a la hora de cumplir su promesa más clara?».
El debate migratorio continúa dominando la conversación y explica buena parte del auge de la extrema derecha, que ha logrado capitalizar el malestar de quienes consideran que la principal promesa del Brexit sigue sin haberse cumplido.

El debate migratorio continúa dominando la conversación y explica buena parte del auge de la extrema derecha

La economía tampoco ha proporcionado una respuesta concluyente. Ryan Bourne, economista del Instituto Cato y partidario del Brexit, reconoce que los defensores del «Remain» se equivocaron al predecir un colapso inmediato, mientras que muchos ‘brexiters liberales’ fueron demasiado optimistas al imaginar un Reino Unido convertido rápidamente en una economía más dinámica, menos regulada y orientada al libre comercio. Como resume Bourne, «el Brexit devolvió diversos poderes económicos al Reino Unido al precio de mayores fricciones comerciales».
El Instituto Nacional de Investigaciones Económicas y Sociales (National Institute of Economic and Social Research) sostiene que existe un amplio consenso sobre el impacto negativo del Brexit en el crecimiento económico británico. Sus estimaciones sitúan esa pérdida potencial entre un 4 y un 10% del PIB respecto a la trayectoria previa al referéndum.

El Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales estima una pérdida potencial de entre un 4 y un 10% del PIB respecto a la trayectoria previa al referéndum

Otro de los pilares ideológicos del Brexit era la idea de que el Reino Unido podría sustituir su integración europea por una relación privilegiada con Estados Unidos y una red global de acuerdos comerciales. Diez años después, esa visión tampoco se ha materializado. La llamada «relación especial» con Washington sigue siendo fundamental en materia de defensa y seguridad, pero ningún presidente estadounidense ha ofrecido un acuerdo económico capaz de sustituir las ventajas derivadas del acceso al mercado europeo.
La opinión pública también refleja esa ambivalencia. Un estudio elaborado por Ipsos, el Instituto de Política del King’s College de Londres y el ‘think tank’ UK in a Changing Europe (El Reino Unido en una Europa cambiante) muestra que el 48% de los británicos consideran que el Brexit está funcionando peor de lo que esperaba. Además, el 53% estaría dispuesto a permitir la libre circulación de ciudadanos europeos a cambio de un mayor acceso al mercado único.

El 48% de los británicos consideran que el Brexit está funcionando peor de lo que esperaba

Pero, cuando la cuestión se plantea en términos de soberanía, una mayoría sigue prefiriendo mantener la independencia total aunque eso implique una relación más distante con Bruselas.
En un reciente análisis sobre el aniversario del referéndum, el portal estadounidense ‘Axios’ definía al Reino Unido como un país «atrapado en un estado de parálisis política», y añadía que «diez años de caos sistémico han demostrado que canalizar la ira antisistema es extraordinariamente fácil, pero gobernarla es prácticamente imposible».

Publicado: junio 23, 2026, 4:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/reino-unido-anclado-crisis-permanente-brexit-inmigracion-20260623200223-nt.html

Cuando los británicos votaron abandonar la Unión Europea el 23 de junio de 2016, David Cameron ocupaba el número 10 de Downing Street. Diez años después, el Reino Unido se prepara para recibir a su séptimo primer ministro desde aquel referéndum, un dato que resume la turbulencia política que ha acompañado al país desde que decidió romper con Bruselas.

Cameron cayó tras perder la consulta que él mismo convocó. Theresa May fue consumida por las divisiones que el Brexit abrió en su propio partido y por unas negociaciones imposibles con Bruselas. Boris Johnson alcanzó un acuerdo, y cayó por otros escándalos. Liz Truss protagonizó el mandato más breve de la historia moderna británica. Rishi Sunak heredó una economía debilitada y un Partido Conservador agotado. Y ahora la salida de Keir Starmer, menos de dos años después de su victoria electoral, ha situado a Andy Burnham como el nombre que suena con más fuerza para liderar esta nueva etapa y frenar el avance de Nigel Farage.

La imagen de un país que busca a su séptimo jefe de Gobierno en una década refleja que el Brexit no ha desaparecido de la política británica. Al contrario, continúa condicionando el debate sobre la economía, la inmigración, la identidad nacional y el papel internacional del Reino Unido.

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  • Ivannia Salazar

La campaña del «Leave» prometió recuperar el control de las fronteras, liberarse de la burocracia europea y abrir una nueva era de prosperidad para una «Global Britain» capaz de actuar con autonomía en el mundo. Sin embargo, muchas de aquellas promesas siguen siendo objeto de discusión.

Pero el Brexit no puede explicar por sí solo todos los problemas que ha atravesado el Reino Unido desde 2016. El país ha vivido algunos de los mayores ‘shocks’ internacionales de las últimas generaciones, como la pandemia del Covid-19, la crisis energética derivada de la invasión rusa de Ucrania, la inflación, las disrupciones de las cadenas de suministro y una ola de populismo que ha sacudido a buena parte de las democracias occidentales.

Muchos economistas recuerdan que Francia, Alemania o Estados Unidos también han sufrido un crecimiento débil y tensiones sociales, así que reducir la última década británica únicamente al Brexit sería una simplificación. La cuestión, por tanto, no es si todos los problemas fueron causados por el Brexit, sino si el Reino Unido estaba mejor preparado para afrontarlos dentro o fuera del paraguas de la Unión Europea.

La cuestión no es si todos los problemas fueron causados por el Brexit, sino si el Reino Unido estaba mejor preparado para afrontarlos dentro o fuera del paraguas de la Unión Europea

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Existe un amplio consenso entre los analistas en que la salida de la Unión Europea ha agravado muchos de esos desafíos. Michel Barnier, el ex negociador jefe de la UE, resumió recientemente esa percepción diciendo que «creo que todas y cada una de las dificultades del Reino Unido son más graves debido al Brexit».

Una de las paradojas más evidentes está en la inmigración, que dominó la campaña de 2016. La libre circulación de trabajadores europeos terminó, pero el objetivo de reducir sustancialmente la inmigración no llegó a cumplirse. Los trabajadores del continente fueron sustituidos por una fuerte entrada de inmigrantes de Asia, África y otras regiones bajo el nuevo sistema de visados diseñado tras el Brexit.

«Todas y cada una de las dificultades del Reino Unido son más graves debido al Brexit»

Michel Barnier

Ex negociador jefe de la UE

John Springford, del Centro para la Reforma Europea (Centre for European Reform), y Jonathan Portes, profesor de Economía y Políticas Públicas en el King’s College de Londres, concluyen que el Brexit provocó una reducción de unos 785.000 trabajadores de la UE, pero un aumento de cerca de un millón de trabajadores extracomunitarios. Así, «el Reino Unido puede haber recuperado el control, pero los resultados han sido similares a los que cabría esperar si hubiera ganado el Remain».

Madeleine Sumption, directora del Observatorio de la Inmigración de la Universidad de Oxford, formuló una pregunta que resume la frustración de muchos británicos. «¿Por qué la salida de la UE fracasó de forma tan espectacular a la hora de cumplir su promesa más clara?».

El debate migratorio continúa dominando la conversación y explica buena parte del auge de la extrema derecha, que ha logrado capitalizar el malestar de quienes consideran que la principal promesa del Brexit sigue sin haberse cumplido.

El debate migratorio continúa dominando la conversación y explica buena parte del auge de la extrema derecha

La economía tampoco ha proporcionado una respuesta concluyente. Ryan Bourne, economista del Instituto Cato y partidario del Brexit, reconoce que los defensores del «Remain» se equivocaron al predecir un colapso inmediato, mientras que muchos ‘brexiters liberales’ fueron demasiado optimistas al imaginar un Reino Unido convertido rápidamente en una economía más dinámica, menos regulada y orientada al libre comercio. Como resume Bourne, «el Brexit devolvió diversos poderes económicos al Reino Unido al precio de mayores fricciones comerciales».

El Instituto Nacional de Investigaciones Económicas y Sociales (National Institute of Economic and Social Research) sostiene que existe un amplio consenso sobre el impacto negativo del Brexit en el crecimiento económico británico. Sus estimaciones sitúan esa pérdida potencial entre un 4 y un 10% del PIB respecto a la trayectoria previa al referéndum.

El Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales estima una pérdida potencial de entre un 4 y un 10% del PIB respecto a la trayectoria previa al referéndum

Otro de los pilares ideológicos del Brexit era la idea de que el Reino Unido podría sustituir su integración europea por una relación privilegiada con Estados Unidos y una red global de acuerdos comerciales. Diez años después, esa visión tampoco se ha materializado. La llamada «relación especial» con Washington sigue siendo fundamental en materia de defensa y seguridad, pero ningún presidente estadounidense ha ofrecido un acuerdo económico capaz de sustituir las ventajas derivadas del acceso al mercado europeo.

La opinión pública también refleja esa ambivalencia. Un estudio elaborado por Ipsos, el Instituto de Política del King’s College de Londres y el ‘think tank’ UK in a Changing Europe (El Reino Unido en una Europa cambiante) muestra que el 48% de los británicos consideran que el Brexit está funcionando peor de lo que esperaba. Además, el 53% estaría dispuesto a permitir la libre circulación de ciudadanos europeos a cambio de un mayor acceso al mercado único.

El 48% de los británicos consideran que el Brexit está funcionando peor de lo que esperaba

Pero, cuando la cuestión se plantea en términos de soberanía, una mayoría sigue prefiriendo mantener la independencia total aunque eso implique una relación más distante con Bruselas.

En un reciente análisis sobre el aniversario del referéndum, el portal estadounidense ‘Axios’ definía al Reino Unido como un país «atrapado en un estado de parálisis política», y añadía que «diez años de caos sistémico han demostrado que canalizar la ira antisistema es extraordinariamente fácil, pero gobernarla es prácticamente imposible».

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