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El problema de EE.UU. con las ejecuciones: el caso de Christa Pike reabre el debate de las inyecciones letales

Christa Pike debería llevar muerta desde la tarde de este 30 de septiembre. Así lo había determinado el juzgado de Tennessee que la condenó a muerte por el cruel y sádico asesinato de su amiga Colleen Slemmer en 1995. Pese a las apelaciones e … intentos de clemencia al gobernador Bill Lee, la Justicia estadounidense determinó que esta mujer debía convertirse en la primera en 200 años en ser ejecutada en ese estado. A la hora de edición de esta noticia, Pike sigue viva pese a que le administraron no una sino dos dosis de pentobarbital, una sustancia que desde hace años está en el foco de la polémica.
Los servicios penitenciarios de Estados Unidos están estudiando qué ha ocurrido en este caso. La defensa de Pike ya había argumentado desde hace tiempo que la inyección letal a su cliente tenía un riesgo sustancial de «dolor, sufrimiento, terror y deshonra innecesarios y adicionales» ya que la mujer sufría una extraña dolencia en las venas que disminuía notablemente la efectividad de las sustancias químicas que se le administraran por vía intravenosa.

Tras los dos intentos fallidos de ejecución, en un comunicado, los abogados han insistido en la idea.

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David Sánchez de Castro

«No nos complace tener razón, pero las preocupaciones planteadas por la Sra. Pike resultaron ser ciertas: dificultad para acceder a las venas, venas reventadas, pentobarbital degradado, falta de atención médica de emergencia disponible cuando las cosas inevitablemente salen mal, todo bajo un protocolo que permanece envuelto en el secretismo», han afirmado en un comunicado.
Varios testigos presentes afirman que Pike «roncaba» minutos después de recibir las dosis, lo que casa con uno de los posibles efectos secundarios detectados del pentobarbital: encharcamiento de pulmones. El sufrimiento que tiene la persona afectada, pese a estar sedada, se considera alto, ya que la acumulación de líquido impide respirar con normalidad —lo que suele generar como síntoma un ruido similar al de los ronquidos— y provoca una sensación constante de asfixia que no le hace perder, en la mayoría de los casos, el conocimiento.
Pero desde la defensa de Pike apuntan también a otra posibilidad. No solo apuntan a las afecciones previas que tuviera su cliente, sino también que pudiera tener venas reventadas o muy pequeñas, una falta de atención médica de emergencia o, en general, un protocolo fallido que es incapaz de actuar cuando una ejecución no sale según está previsto.

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Sí existe una norma que, normalmente, ha funcionado y que permite echarse atrás justo antes de que se administre el pentobarbital. Si los médicos y responsables de la ejecución no son capaces de encontrar una vía venosa viable para su administración, se aborta el procedimiento de manera inmediata y se buscan alternativas. Así, es extremadamente raro que una ejecución por inyección letal no salga bien siempre que la sustancia llegue a introducirse de manera correcta, pero aún así no es imposible.
En los últimos años hay cuatro casos notables de supervivientes a intentos fallidos de ejecución por una vía intravenosa, todos ellos por problemas de acceso a la vena.

Romell Broom (Ohio, 2009)
: Su ejecución se canceló después de que los técnicos intentaran encontrarle una vena durante más de dos horas. Falleció por causas naturales en prisión en 2020.

Doyle Lee Hamm (Alabama, 2018)
: El procedimiento se detuvo tras horas de intentos infructuosos de insertar agujas en sus piernas e ingle, lo que le provocó fuertes hemorragias. Murió de cáncer años después.

Kenneth Eugene Smith (Alabama, 2022)
: Sobrevivió a un intento fallido después de estar atado a la camilla durante horas sin que encontraran una vena. El estado finalmente lo ejecutó en 2024 utilizando la asfixia con gas nitrógeno, un método inédito hasta el momento.

Thomas Creech (Idaho, 2024)
: El equipo médico intentó establecer una vía intravenosa ocho veces en diferentes extremidades antes de que el director de la prisión suspendiera definitivamente la ejecución. Sigue vivo a día de hoy, ya que se le conmutó la pena por una cadena perpetua.

Publicado: octubre 1, 2026, 8:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/problema-eeuu-ejecuciones-christa-pike-reabre-debate-20261001141121-nt.html

Christa Pike debería llevar muerta desde la tarde de este 30 de septiembre. Así lo había determinado el juzgado de Tennessee que la condenó a muerte por el cruel y sádico asesinato de su amiga Colleen Slemmer en 1995. Pese a las apelaciones e … intentos de clemencia al gobernador Bill Lee, la Justicia estadounidense determinó que esta mujer debía convertirse en la primera en 200 años en ser ejecutada en ese estado. A la hora de edición de esta noticia, Pike sigue viva pese a que le administraron no una sino dos dosis de pentobarbital, una sustancia que desde hace años está en el foco de la polémica.

Los servicios penitenciarios de Estados Unidos están estudiando qué ha ocurrido en este caso. La defensa de Pike ya había argumentado desde hace tiempo que la inyección letal a su cliente tenía un riesgo sustancial de «dolor, sufrimiento, terror y deshonra innecesarios y adicionales» ya que la mujer sufría una extraña dolencia en las venas que disminuía notablemente la efectividad de las sustancias químicas que se le administraran por vía intravenosa.

Tras los dos intentos fallidos de ejecución, en un comunicado, los abogados han insistido en la idea.

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  • David Sánchez de Castro

«No nos complace tener razón, pero las preocupaciones planteadas por la Sra. Pike resultaron ser ciertas: dificultad para acceder a las venas, venas reventadas, pentobarbital degradado, falta de atención médica de emergencia disponible cuando las cosas inevitablemente salen mal, todo bajo un protocolo que permanece envuelto en el secretismo», han afirmado en un comunicado.

Varios testigos presentes afirman que Pike «roncaba» minutos después de recibir las dosis, lo que casa con uno de los posibles efectos secundarios detectados del pentobarbital: encharcamiento de pulmones. El sufrimiento que tiene la persona afectada, pese a estar sedada, se considera alto, ya que la acumulación de líquido impide respirar con normalidad —lo que suele generar como síntoma un ruido similar al de los ronquidos— y provoca una sensación constante de asfixia que no le hace perder, en la mayoría de los casos, el conocimiento.

Pero desde la defensa de Pike apuntan también a otra posibilidad. No solo apuntan a las afecciones previas que tuviera su cliente, sino también que pudiera tener venas reventadas o muy pequeñas, una falta de atención médica de emergencia o, en general, un protocolo fallido que es incapaz de actuar cuando una ejecución no sale según está previsto.

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En los últimos años hay cuatro casos notables de supervivientes a intentos fallidos de ejecución por una vía intravenosa, todos ellos por problemas de acceso a la vena.

  • Romell Broom (Ohio, 2009)
    : Su ejecución se canceló después de que los técnicos intentaran encontrarle una vena durante más de dos horas. Falleció por causas naturales en prisión en 2020.

  • Doyle Lee Hamm (Alabama, 2018)
    : El procedimiento se detuvo tras horas de intentos infructuosos de insertar agujas en sus piernas e ingle, lo que le provocó fuertes hemorragias. Murió de cáncer años después.

  • Kenneth Eugene Smith (Alabama, 2022)
    : Sobrevivió a un intento fallido después de estar atado a la camilla durante horas sin que encontraran una vena. El estado finalmente lo ejecutó en 2024 utilizando la asfixia con gas nitrógeno, un método inédito hasta el momento.

  • Thomas Creech (Idaho, 2024)
    : El equipo médico intentó establecer una vía intravenosa ocho veces en diferentes extremidades antes de que el director de la prisión suspendiera definitivamente la ejecución. Sigue vivo a día de hoy, ya que se le conmutó la pena por una cadena perpetua.

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Esta es la última polémica que hay en torno al uso de las inyecciones letales como método para ejecutar una sentencia de pena de muerte y que incluso ha hecho que se recuperen algunos que llevaban años sin usarse.

El regreso del pelotón de fusilamiento

En marzo de 2025, a Brad Sigmon se le ejecutó con un método que llevaba años desterrado: el pelotón de fusilamiento. Este hombre, que mató a golpes con un bate de béisbol a los padres de su expareja, eligió este método porque no quiso ni la silla eléctrica que le «quemaría y cocinaría vivo» ni la inyección letal que había provocado una muerte agónica prolongada a tres hombres con los que había compartido corredor de la muerte. Carolina del Sur es uno de los cinco estados que recuperó este método, junto a Oklahoma, Misisipi, Utah y Idaho, que lo aprobó a principios de 2025. Sigmon murió tras recibir varios disparos y después de un buen rato retorciéndose entre estertores en el suelo.

Más allá de los estados donde se está planteando su abolición completa —la mayoría de los estadounidenses siguen a favor—, las evidentes dudas sobre el uso del pentobarbital como la sustancia óptima en las inyecciones letales ha abierto el debate sobre otros métodos.


Christa Pike, en el juzgado en marzo de 1996 cuando fue condenada a muerte.


(Agencias)

El sufrimiento extremo y prolongado de los presos es el principal argumento para no usarlo, lo que incluso ha llevado a algunas farmacéuticas a bloquear la venta de los químicos para la fabricación del pentobarbital. Varios estados han encargado diferentes estudios para encontrar sustancias alternativas, pero de momento sin éxito.

¿Y si Pike no muere?

¿Qué va a pasar ahora, si la asesina condenada Christa Pike finalmente sobrevive? La sentencia de ejecución marcaba las 23:59 (hora local de Tennessee) del 30 de septiembre como hora límite. La inyección se le administró cerca de las 19:50 del miércoles, y unos cuarenta minutos después fue cuando se detectaron esos ronquidos. No solo sobrevivió a ese inyección, aunque con dificultad, sino que además fue trasladada al hospital.

Si sale viva del hospital, no se le podrá repetir el intento de ejecución: una vez cumplido el proceso de la pena de muerte, no se le puede imponer mediante otro sistema. Su ejecución se ha producido, aunque la consecuencia no haya sido su muerte.

De los casos citados, tanto Hamm, como Broom y Creech llegaron a salir de la sala de ejecución para pasar un tiempo más fuera. Dos de ellos murieron por diferentes dolencias y otro aún sigue en la cárcel. Este es el destino que, probablemente, le caerá a Pike si no muere antes.

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