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El Papa clama contra los «tiranos» que hacen la guerra tras su choque con Trump

Cuando aún resuenan los insultos de Donald Trump al Papa León XIV, el Pontífice se ha plantado en el epicentro de una de las guerras olvidadas del planeta, la guerra de la Ambazonia. Se trata de un conflicto secesionista en Camerún que en diez años … ha provocado al menos 6.000 muertos y 500.000 desplazados, según la ONU. En Bamenda, capital de esta región, el Papa se ha reunido con cientos de víctimas y ha condenado las guerras y lamentado que «el mundo está siendo devastado por un puñado de tiranos».
A pesar de la crisis con Washington, León XIV no rebaja el tono de su condena a la guerra. En Bamenda ha elogiado a quienes trabajan por la paz en Camerún y ha apuntado que «ojalá esto ocurriera en muchos otros lugares del mundo». «Vuestro testimonio y vuestra labor por la paz pueden ser un ejemplo para todo el mundo. Jesús nos dijo: ¡Bienaventurados los pacificadores! Pero ¡ay de aquellos que manipulan la religión y el propio nombre de Dios para su propio beneficio militar, económico o político, arrastrando lo sagrado a la oscuridad y la inmundicia», ha añadido a continuación. Para que quedara claro, ha publicado ese mismo mensaje también en redes sociales.

Aunque no ha mencionado a Trump, es evidente que, desde hace semanas, al Vaticano le preocupa la progresiva instrumentalización de la fe cristiana por parte de la Casa Blanca para justificar la guerra y sus políticas. Ocurrió tras la bendición que varios pastores protestantes y un obispo católico impartieron a Donald Trump esta Semana Santa. O, más recientemente, cuando el presidente de EE.UU. publicó en su red social Truth imágenes realizadas con inteligencia artificial en las que se presenta como un ungido de Dios. En una de ellas, posteriormente borrada, aparecía él mismo vestido como Jesús o como un profeta que curaba a enfermos o ante el que rezaba la gente. En otra, de este miércoles, Jesús abrazaba a Trump con gesto consolador. «No se debe hacer un mal uso del mensaje del Evangelio, como están haciendo algunos», había avisado León XIV el lunes. Ahora ha renovado esta condena y desde África ha ido un poco más allá.

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Dounia Sbai

Dounia Sbai

La ciudad de Bamenda está a solo una hora de avión de la capital, Yaundé, en el noroeste de Camerún. El Papa ha llegado a media mañana y se ha desplazado bajo escolta militar hasta su catedral, donde le esperaban víctimas de esta guerra de todas las religiones. «Tiene ante sus ojos a un pueblo traumatizado» y un «suelo empapado de la sangre de muchos de nuestros hijos», le ha asegurado el arzobispo Andrew Nkea. Muchas de estas personas «tuvieron que cerrar hasta las tiendas y durante cuatro años, a los niños no se les permitió asistir a clase. Los utilizaron como moneda de cambio y por motivos políticos».
Un pastor protestante le ha contado cómo «este conflicto ha destruido nuestras hermosas regiones anglófonas». La guerra estalló en 2016, cuando el presidente Paul Biya ordenó reprimir con dureza manifestaciones pacíficas de la minoría anglófona, que denunciaba su marginación. Desde entonces, los civiles han sido objetivo de asesinatos y secuestros para debilitar al Estado francófono. Los líderes musulmanes y cristianos de la región visitan juntos a los cabecillas rebeldes para convencerles de que «la paz es mejor que la guerra y la guerra nunca puede resolver realmente ningún conflicto». Por hacerlo, muchos imanes y sacerdotes, religiosos y obispos «han sido perseguidos, golpeados, secuestrados, violados o incluso asesinados».
El pasado mes de noviembre, el mismo arzobispo Andrew Nkea se negó a pagar el rescate de dos sacerdotes secuestrados, y amenazó a los separatistas con cerrar todas las iglesias e instituciones católicas y acampar junto a cientos de personas en la zona en la que los mantenían secuestrados. Unos días más tarde fueron liberados.

La receta del Papa para la paz

Durante este encuentro por la paz, el Pontífice ha denunciado con contundencia que «los señores de la guerra fingen ignorar que basta un instante para destruir, mientras que a menudo no es suficiente una vida para reconstruir. Hacen la vista gorda ante el hecho de que se gastan miles de millones de dólares en matar y devastar, mientras que brillan por su ausencia los recursos necesarios para la sanidad, la educación y la restauración». Con palabras duras les ha dicho que «quienes despojan a vuestra tierra de sus recursos suelen invertir gran parte de los beneficios en armas, perpetuando así un ciclo interminable de desestabilización y muerte».
La receta del Papa es en apariencia bastante sencilla. «Mirémonos a los ojos unos a otros: ¡somos este pueblo inmenso! La paz no es algo que debamos inventar: es algo que debemos abrazar aceptando a nuestro prójimo como hermano y como hermana. No elegimos a nuestros hermanos y hermanas: ¡simplemente debemos aceptarnos unos a otros! Somos una sola familia, que habita el mismo hogar: este maravilloso planeta que las culturas antiguas han cuidado a lo largo de milenios».
La visita ha suscitado un enorme entusiasmo y a su paso el Papa era saludado con cantos, bocinas y música por hombres y mujeres vestidos con trajes tradicionales adornados con el rostro del Pontífice. Antes de regresar a Yaundé, ha lanzado simbólicamente unas palomas blancas para pedir la paz y ha celebrado una misa multitudinaria ante 20.000 personas. Por respeto a León XIV, los separatistas anglófonos han proclamado una tregua de tres días. Pero si nada lo impide, este viernes retomarán los combates. La guerra es la guerra en todas partes.

Publicado: abril 16, 2026, 4:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/papa-clama-tiranos-guerra-tras-choque-trump-20260416194449-nt.html

Cuando aún resuenan los insultos de Donald Trump al Papa León XIV, el Pontífice se ha plantado en el epicentro de una de las guerras olvidadas del planeta, la guerra de la Ambazonia. Se trata de un conflicto secesionista en Camerún que en diez años ha provocado al menos 6.000 muertos y 500.000 desplazados, según la ONU. En Bamenda, capital de esta región, el Papa se ha reunido con cientos de víctimas y ha condenado las guerras y lamentado que «el mundo está siendo devastado por un puñado de tiranos».

A pesar de la crisis con Washington, León XIV no rebaja el tono de su condena a la guerra. En Bamenda ha elogiado a quienes trabajan por la paz en Camerún y ha apuntado que «ojalá esto ocurriera en muchos otros lugares del mundo». «Vuestro testimonio y vuestra labor por la paz pueden ser un ejemplo para todo el mundo. Jesús nos dijo: ¡Bienaventurados los pacificadores! Pero ¡ay de aquellos que manipulan la religión y el propio nombre de Dios para su propio beneficio militar, económico o político, arrastrando lo sagrado a la oscuridad y la inmundicia», ha añadido a continuación. Para que quedara claro, ha publicado ese mismo mensaje también en redes sociales.

Aunque no ha mencionado a Trump, es evidente que, desde hace semanas, al Vaticano le preocupa la progresiva instrumentalización de la fe cristiana por parte de la Casa Blanca para justificar la guerra y sus políticas. Ocurrió tras la bendición que varios pastores protestantes y un obispo católico impartieron a Donald Trump esta Semana Santa. O, más recientemente, cuando el presidente de EE.UU. publicó en su red social Truth imágenes realizadas con inteligencia artificial en las que se presenta como un ungido de Dios. En una de ellas, posteriormente borrada, aparecía él mismo vestido como Jesús o como un profeta que curaba a enfermos o ante el que rezaba la gente. En otra, de este miércoles, Jesús abrazaba a Trump con gesto consolador. «No se debe hacer un mal uso del mensaje del Evangelio, como están haciendo algunos», había avisado León XIV el lunes. Ahora ha renovado esta condena y desde África ha ido un poco más allá.

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Un pastor protestante le ha contado cómo «este conflicto ha destruido nuestras hermosas regiones anglófonas». La guerra estalló en 2016, cuando el presidente Paul Biya ordenó reprimir con dureza manifestaciones pacíficas de la minoría anglófona, que denunciaba su marginación. Desde entonces, los civiles han sido objetivo de asesinatos y secuestros para debilitar al Estado francófono. Los líderes musulmanes y cristianos de la región visitan juntos a los cabecillas rebeldes para convencerles de que «la paz es mejor que la guerra y la guerra nunca puede resolver realmente ningún conflicto». Por hacerlo, muchos imanes y sacerdotes, religiosos y obispos «han sido perseguidos, golpeados, secuestrados, violados o incluso asesinados».

El pasado mes de noviembre, el mismo arzobispo Andrew Nkea se negó a pagar el rescate de dos sacerdotes secuestrados, y amenazó a los separatistas con cerrar todas las iglesias e instituciones católicas y acampar junto a cientos de personas en la zona en la que los mantenían secuestrados. Unos días más tarde fueron liberados.

La receta del Papa para la paz

Durante este encuentro por la paz, el Pontífice ha denunciado con contundencia que «los señores de la guerra fingen ignorar que basta un instante para destruir, mientras que a menudo no es suficiente una vida para reconstruir. Hacen la vista gorda ante el hecho de que se gastan miles de millones de dólares en matar y devastar, mientras que brillan por su ausencia los recursos necesarios para la sanidad, la educación y la restauración». Con palabras duras les ha dicho que «quienes despojan a vuestra tierra de sus recursos suelen invertir gran parte de los beneficios en armas, perpetuando así un ciclo interminable de desestabilización y muerte».

La receta del Papa es en apariencia bastante sencilla. «Mirémonos a los ojos unos a otros: ¡somos este pueblo inmenso! La paz no es algo que debamos inventar: es algo que debemos abrazar aceptando a nuestro prójimo como hermano y como hermana. No elegimos a nuestros hermanos y hermanas: ¡simplemente debemos aceptarnos unos a otros! Somos una sola familia, que habita el mismo hogar: este maravilloso planeta que las culturas antiguas han cuidado a lo largo de milenios».

La visita ha suscitado un enorme entusiasmo y a su paso el Papa era saludado con cantos, bocinas y música por hombres y mujeres vestidos con trajes tradicionales adornados con el rostro del Pontífice. Antes de regresar a Yaundé, ha lanzado simbólicamente unas palomas blancas para pedir la paz y ha celebrado una misa multitudinaria ante 20.000 personas. Por respeto a León XIV, los separatistas anglófonos han proclamado una tregua de tres días. Pero si nada lo impide, este viernes retomarán los combates. La guerra es la guerra en todas partes.

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