Publicado: octubre 9, 2026, 2:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/oslo-convierte-nobel-paz-pulso-trump-20261009211639-nt.html
El Comité Nobel ha optado este año por galardonar a una candidata tan canónica como la jurista sudafricana Navanethem Pillay, que ha ejercido como alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos. Pillay cuenta con una sólida carrera como integrante de tribunales … internacionales que aún prosigue hoy en día, a sus 85 años, como juez ‘ad hoc’ en un caso de lucha contra la impunidad de un posible delito de genocidio en el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya.
La decisión ha sido recibida con hostilidad manifiesta por parte del Gobierno de Israel, que la acusa de ser una defensora de los palestinos. La Casa Blanca ha anunciado por su parte un nuevo paquete de sanciones contra el Tribunal Penal Internacional que forma parte del conjunto de instancias judiciales de la ONU, lo que se ha interpretado como una expresión de la contrariedad del presidente Donald Trump, que en los últimos días había dicho varias veces que él mismo es quien más merece este premio.
Conocedora de esta circunstancia, Pillay se permitió incluso bromear con ello diciendo que podría «compartir el premio» con el presidente estadounidense Donald Trump si sus colaboradores seguían aplaudiéndola por haber recibido el Nobel. «Si aplauden un poco más, podría compartir este premio con Trump», dijo Pillay en un vídeo publicado en X por la Secretaría General de Amnistía Internacional. La jurista confesó que su primera reacción al enterarse de la noticia fue pensar que se trataba de una broma.
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Adrián Peñacoba
Persecución contra crímenes de guerra
Pero no lo era. Jorgen Watne Frydnes, presidente del Comité Noruego del Nobel dijo en el momento de anunciar su decisión que «la galardonada de este año ha sido fundamental para garantizar que los crímenes de guerra, los crímenes de lesa humanidad y el genocidio sean perseguidos judicialmente». Un argumento que, en efecto, parece destinado a reforzar el mensaje político que ha contrariado tanto al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y al propio Trump.
El comité destaca sobre todo tres aspectos en la biografía de la galardonada: «Su compromiso con la defensa del Estado de derecho y con el derecho internacional como vía para resolver conflictos sin recurrir a la fuerza; la lucha contra la impunidad ante los crímenes de guerra, para lograr que sus responsables rindan cuentas y la defensa de las víctimas de abusos, mediante mecanismos de legalidad internacional».
Pero en el caso de Pillay se da la circunstancia de que además presidió la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU y, en septiembre de 2025, concluyó que Israel era responsable de cometer un genocidio en Gaza. Esta ha sido una de sus últimas contribuciones al sistema de instituciones judiciales de las Naciones Unidas.
Reacción de Israel
Por eso, el ministerio israelí de Asuntos Exteriores publicó inmediatamente un mensaje diciendo que «si existiera un premio a las mentiras, el odio y las calumnias sangrientas, Navi Pillay no solo sería una candidata, sino una de las favoritas. Su papel en la implacable demonización de Israel, motivada políticamente, y en la promoción de la ‘genoMENTIRA’, es muy revelador». La oficina del primer ministro dijo por su parte en redes sociales que el comité Nobel había perdido «su brújula moral» y que «ha otorgado su máximo galardón a una fanática que construyó su carrera inventando y propagando libelos de sangre contra el único Estado judío».
«El Comité Nobel ha otorgado su galardón a una fanática que construyó su carrera propagando libelos de sangre contra el único Estado judío»
Oficina de Netanyahu
La reacción de la Casa Blanca ha sido actuar directamente contra el Tribunal Penal Internacional (TPI), que, entre otras cosas, ha emitido una orden de detención contra Netanyahu.
Sanciones al TPI
En febrero del año pasado, Trump firmó una orden ejecutiva que autorizaba a imponer sanciones contra personas vinculadas a la CPI, después de que la Corte emitiera órdenes de arresto contra Netanyahu y contra el exministro de Defensa Yoav Gallant. En julio pasado anunció que no cooperaría con ninguna investigación o procedimiento del TPI y después de conocerse la identidad de la nueva premio Nobel, Washington ha anunciado nuevas sanciones de mayor alcance, con restricciones que afectan también a las relaciones comerciales y de servicios con la Corte.
La Unión Europea por su parte, ha felicitado a Pillay y ha condenado expresamente las sanciones anunciadas por Washington contra el TPI. Bruselas «lamenta profundamente que Estados Unidos haya anunciado la intención de imponer sanciones» y por el contrario se compromete a trabajar en estrecha cooperación con el TPI «para garantizar que continúe funcionando de manera eficaz».
«Lamentamos profundamente que Estados Unidos haya anunciado la intención de imponer sanciones»
Unión Europea
El TPI figura este año en la lista de los candidatos a recibir el premio Sajarov que concede el Parlamento Europeo. La decisión está previsto que se conozca a fin de mes.
Pillay, ejerció como alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos desde 2008 hasta 2014. Esta es la octava vez que las Naciones Unidas o alguna de sus instituciones son galardonadas con el Nobel de la Paz. En 2002 fue atribuido a la propia organización, con su entonces secretario general, Kofi Anan, a la cabeza. Sin embargo, en 1954 y 1981 lo había recibido el Alto Comisionado para los Refugiados (ACNUR). En 1965: se eligió a la UNICEF, por su labor en favor de la infancia. En 1988 fue otorgado a las Fuerzas de Mantenimiento de la Paz de la ONU. En 2005 lo recibió el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), junto con su responsable Mohamed ElBaradei y en 2020 fue el Programa Mundial de Alimentos (PMA), por combatir el hambre y contribuir a la paz en zonas de conflicto.
Actualmente, Navi Pillay ejerce como jueza ‘ad hoc’ en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, en el asunto relativo a la aplicación de la Convención sobre prevención y castigo del delito de Genocidio respecto a las políticas represivas que llevó a cabo la dictadura militar de Myanmar (Birmania) contra la minoría rohingya.
