Publicado: agosto 28, 2025, 10:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/medico-ramiro-garcia-testigo-bombardeos-franja-gaza-20250828191506-nt.html
Cada día llegan noticias desde la Franja de Gaza de ataques sobre hospitales, escuelas, filas de gente que buscan algo que llevarse a la boca… Ataques constantes que según datos del Ministerio de Salud de la Franja, coordinado por Hamás, han dejado más de 63.000 víctimas mortales … y más de 159.000 heridos desde el inicio de la guerra en octubre de 2023. Las imágenes son aterradoras y los testimonios, durísimos. Este es el testimonio de Ramiro García Cantugal, coordinador médico de Médicos Sin Fronteras en el hospital Nasser, quien vivió en primera persona el ataque del Ejército israelí sobre el centro hospitalario al sur de la Franja que mató a 20 personas, entre ellos seis periodistas.
«El lunes estaba trabajando con el resto del equipo. Somos en total como 20 personas de Médicos Sin Fronteras en el edificio Tahir del Hospital Al Nasser, que es el edificio en el que están los servicios de pediatría y de maternidad, que son los que apoyamos dentro de lo que es el complejo del Hospital Al Nasser. Del equipo, yo soy el único trabajador internacional y el resto son personal nacional (gazatí) y hacemos un trabajo de apoyo al personal del Ministerio de Salud de estos dos servicios.
Estaba en la planta de hospitalización de pediatría y de repente escuché una explosión súperfuerte. En un principio pensé que sería un misil que habría impactado cerca del hospital, pero no pensé que fuese dentro del hospital. Normalmente, mientras trabajamos en el Nasser, todos los días se escucha alguna explosión, aunque es cierto que normalmente se escuchan más lejanas. Lo que me llamó la atención fue que muchos (miembros) del personal de la planta de pediatría se acercaron corriendo a la ventana. Conseguí echar un vistazo por una de las ventanas y vi una humareda viniendo del edificio principal.
Parecía en ese momento que podía haber sido dentro del hospital, pero a mí no me entraba en la cabeza y seguía pensando que probablemente fuese fuera, pero ya me entraba cierta duda. Pregunté a un trabajador del hospital si había sido dentro o fuera. Me dijo que dentro. Yo todavía no lo asimilaba, no pensaba que fuese de verdad dentro. Tuve que preguntar a una segunda persona y ya me confirmó que había sido dentro del hospital, que había sido en el edificio principal, que es justo el que está al lado donde yo estaba. Y ya por fin me dije «¡hostia, han bombardeado el hospital!»
Normalmente, en este tipo de casos, nuestro equipo se tiene que juntar en una zona de seguridad, que es una parte del hospital que está más protegida con respecto al exterior, así que fui corriendo a encontrarme con (la persona que es) la punto focal de seguridad, que es una compañera del equipo, y comenzamos a asegurarnos de que todo el equipo acudía hasta allí.
Cuando ya estaba en el punto de seguridad y estaba viendo que todo el mundo estaba allí, justo al final de ese punto de seguridad había una ventana y me asomé. Y vi todavía un poco de los restos de ese humo, de ese polvo, de ese primer impacto. Y vi muchísima gente que se empezaba a acumular delante del hospital. Imagino que atraídas un poco por la curiosidad de ver cómo había sido el impacto. Porque claramente fue una explosión de un misil o algo similar.
Masacre del Ejército israelí
Masacre del Ejército israelí
No llegaba a ver la fachada desde donde estaba, pero vi cómo había otro impacto y vi el humo. Y el humo, el polvo del segundo impacto, lo vi en la parte baja del edificio. Y pensé que en un principio había caído lo que es la entrada del edificio principal, que estaba llena de gente. En ese momento, me digo «menuda masacre que acaba de hacer el Ejército israelí». Y nada, me volví enseguida a la zona de seguridad e intenté calmar un poco a la gente. Porque claro, en ese segundo impacto otra vez (había) mucha gente corriendo, se veía la gente muy nerviosa, algunas personas hablando en alto, gritando. Fueron momentos de bastante caos y de bastante tensión.
Para mí fue muy impactante, con el primer impacto, darme cuenta de que habían bombardeado el hospital, que habían bombardeado el edificio principal. Y con el segundo impacto, el pensar la cantidad de gente que habría muerto, la cantidad de heridos de este segundo impacto. En ese momento (la prioridad) era asegurarme de que el equipo estuviese en la zona de seguridad y esperar que no hubiese más impactos. Llamamos a nuestro coordinador, que normalmente está en la oficina o visitando algún otro punto, para informarle de lo que había pasado. Nosotros lo máximo que podemos hacer es quedarnos ahí en esa zona de seguridad y esperar. Esperar, porque no podemos hacer nada. Uno podría pensar que podría ir allí al edificio a ayudar, ¿no? A atender a heridos y demás, pero claro, cuando se produce un segundo impacto lo primero es la seguridad del equipo y no puedes ir a ayudar porque, bueno… es que ya lo vimos, ¿no?
Habían lanzado un segundo misil y probablemente habría también muchísimas víctimas del personal sanitario del hospital. Atacaron directamente a quienes fueron a ayudar a las víctimas.
No hay nadie seguro, no hay nadie a salvo. Ya seas paciente, seas trabajador médico, pues al final lo que ves es que (Israel) tiene esa impunidad como para bombardear un hospital. La verdad que para mí fue bastante duro. Sobre todo, verlo. Porque sí sabía que en el pasado el hospital había sido bombardeado un par de veces, pero claro, te lo cuentan, lo ves en los informes, en los reportes. Pero verlo ahí en directo, buf, fue duro. Y pensar en la cantidad de víctimas y la cantidad de heridos que tendría que haber después de estos dos bombardeos… te planteas el sinsentido de lo que está pasando aquí en Gaza. Fui testigo de cómo el ejército israelí es capaz de bombardear un hospital con total impunidad y que no pase nada. De hecho, lo han hecho anteriormente y no pasa nada«.