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El Gobierno de Rumanía se lanza a la 'caza del diputado' para no caer tras romperse su coalición

Tras la dimisión de los siete ministros pertenecientes al Partido Socialdemócrata de Rumanía (PSD), que dejan así solo al primer ministro Ilie Bolojan, del Partido Nacional Liberal (PNL) de centro derecha, con el que gobernaban en coalición, el Ejecutivo de Bucarest ha entrado en … una peligrosa inestabilidad. Bolojan ha insistido en que seguirá gobernando sin mayoría parlamentaria y tendrá para ello que lanzarse «a la caza de diputados», según explica Sergiu Miscoiu, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Babes Bolyai, en Rumanía. «Ha comenzado una búsqueda de apoyos de poder en el Parlamento: todo el mundo busca votos nuevos, tanto PNL como PSD», describe la situación política, que resume como la apertura de «la veda de la caza al diputado».
Miscoiu añade que los objetivos de la búsqueda son principalmente los miembros de los pequeños grupos parlamentarios (PACE, SOS Rumanía, POT), los más de 20 parlamentarios independientes en la legislatura actual y posibles desertores de los principales partidos. En las últimas horas, un parlamentario del PSD ha cedido su voto al PLN y el alcalde del sector 3 de Bucarest, Robert Negoita, en la lista de los 300 millonarios de Rumanía y miembro del PSD, también ha expresado su apoyo al primer ministro. La negociación de cada voto es complicada y se alimenta de la necesidad de alcanzar el umbral crítico para el control del Gobierno. Las contraprestaciones son inconfesables.

La cuenta atrás hace todavía más tensa la situación. El primer ministro Bolojan tiene 45 días para obtener una moción de confianza, buscando «52 votos faltantes», explica Miscoiu, que llama la atención sobre el dilema en el que se encuentra el PSD. Aunque podría apoyar una moción de censura iniciada por la ultraderecha populista de la Alianza para la Unión de Rumanos (AUR), el segundo partido más grande del Parlamento y que actualmente lidera todas las encuestas, corre el riesgo de ser percibido como una fuerza política sin iniciativa propia y convertirse en un «anexo de AUR». Y, en su búsqueda de votos, Bolojan no juegan con gran margen de maniobra, no al menos en la negociación de medidas de gobierno. «La caza es mucho más difícil ahora porque ¿qué más puedes prometer? Quizá algunas soluciones personales y otras de forma informal y con un grado bastante bajo de seguridad», desarrolla su afirmación.

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El PSD intenta, por su parte, asegurarse igualmente votos entre las minorías parlamentarias, pero sin estar en el Gobierno sólo puede ofrecer favores personales o promesas a futuro. Puede terminar siendo el principal perjudicado de la decisión de retirar el apoyo político al primer ministro y romper la coalición que reunía a PSD, PNL, USR y UDMR, que nació con el objetivo de frenar los avances de la extrema derecha prorrusa y puede terminar causando exactamente lo contrario. El pasado lunes, el PSD escenificó hasta la dramaturgia dicha ruptura, con una votación interna a la que denominó «El momento de la verdad» y en la que unos 5.000 delegados de todo el país votaron la salida de la coalición gobernante. El 97,7 votó a favor.

Beneficio para la ultraderecha

Ahora, el PSD se muestra dispuesto a participar en la formación de un nuevo Gobierno proeuropeo y a apoyar a un primer ministro, político o tecnócrata que no sea Bolojan, quien lucha por su supervivencia política con la negociación de escaños. El PSD confía en formar alguna otra coalición que evite las medidas para recortar el gasto estatal y reducir el mayor déficit presupuestario de la Unión Europea, que había comenzado a legislar Bolojan, a pesar de haber respaldado todas esas medidas en el seno del gabinete. Las encuestas señalan que muchos de sus votantes se estaban desplazando por ello hacia la ultraderecha de AUR. El colapso de la coalición de cuatro partidos, de solo 10 meses de existencia, impedirá que la mayoría de esas medidas lleguen a término y Rumanía quedará, por ahora, en una situación de estancamiento político.
Esta perspectiva, por otra parte, amenaza la calificación crediticia de Rumanía, ya en el último peldaño de la categoría de inversión, y puede significar a corto plazo la pérdida de unos 27.000 millones de euros en fondos y préstamos de la UE. Bolojan, que se niega a dimitir, está nombrando a toda prisa ministros sustitutos, pero una moción de censura puede terminar en cualquier momento con sus planes. En las conversaciones con el presidente de Rumanía, el centrista Nicusor Dan, ha quedado claro que no hay opción de gobierno a la vista.

Publicado: abril 24, 2026, 8:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/abre-veda-caza-diputado-rumania-20260424135718-nt.html

Tras la dimisión de los siete ministros pertenecientes al Partido Socialdemócrata de Rumanía (PSD), que dejan así solo al primer ministro Ilie Bolojan, del Partido Nacional Liberal (PNL) de centro derecha, con el que gobernaban en coalición, el Ejecutivo de Bucarest ha entrado en una peligrosa inestabilidad. Bolojan ha insistido en que seguirá gobernando sin mayoría parlamentaria y tendrá para ello que lanzarse «a la caza de diputados», según explica Sergiu Miscoiu, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Babes Bolyai, en Rumanía. «Ha comenzado una búsqueda de apoyos de poder en el Parlamento: todo el mundo busca votos nuevos, tanto PNL como PSD», describe la situación política, que resume como la apertura de «la veda de la caza al diputado».

Miscoiu añade que los objetivos de la búsqueda son principalmente los miembros de los pequeños grupos parlamentarios (PACE, SOS Rumanía, POT), los más de 20 parlamentarios independientes en la legislatura actual y posibles desertores de los principales partidos. En las últimas horas, un parlamentario del PSD ha cedido su voto al PLN y el alcalde del sector 3 de Bucarest, Robert Negoita, en la lista de los 300 millonarios de Rumanía y miembro del PSD, también ha expresado su apoyo al primer ministro. La negociación de cada voto es complicada y se alimenta de la necesidad de alcanzar el umbral crítico para el control del Gobierno. Las contraprestaciones son inconfesables.

La cuenta atrás hace todavía más tensa la situación. El primer ministro Bolojan tiene 45 días para obtener una moción de confianza, buscando «52 votos faltantes», explica Miscoiu, que llama la atención sobre el dilema en el que se encuentra el PSD. Aunque podría apoyar una moción de censura iniciada por la ultraderecha populista de la Alianza para la Unión de Rumanos (AUR), el segundo partido más grande del Parlamento y que actualmente lidera todas las encuestas, corre el riesgo de ser percibido como una fuerza política sin iniciativa propia y convertirse en un «anexo de AUR». Y, en su búsqueda de votos, Bolojan no juegan con gran margen de maniobra, no al menos en la negociación de medidas de gobierno. «La caza es mucho más difícil ahora porque ¿qué más puedes prometer? Quizá algunas soluciones personales y otras de forma informal y con un grado bastante bajo de seguridad», desarrolla su afirmación.

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El PSD intenta, por su parte, asegurarse igualmente votos entre las minorías parlamentarias, pero sin estar en el Gobierno sólo puede ofrecer favores personales o promesas a futuro. Puede terminar siendo el principal perjudicado de la decisión de retirar el apoyo político al primer ministro y romper la coalición que reunía a PSD, PNL, USR y UDMR, que nació con el objetivo de frenar los avances de la extrema derecha prorrusa y puede terminar causando exactamente lo contrario. El pasado lunes, el PSD escenificó hasta la dramaturgia dicha ruptura, con una votación interna a la que denominó «El momento de la verdad» y en la que unos 5.000 delegados de todo el país votaron la salida de la coalición gobernante. El 97,7 votó a favor.

Beneficio para la ultraderecha

Ahora, el PSD se muestra dispuesto a participar en la formación de un nuevo Gobierno proeuropeo y a apoyar a un primer ministro, político o tecnócrata que no sea Bolojan, quien lucha por su supervivencia política con la negociación de escaños. El PSD confía en formar alguna otra coalición que evite las medidas para recortar el gasto estatal y reducir el mayor déficit presupuestario de la Unión Europea, que había comenzado a legislar Bolojan, a pesar de haber respaldado todas esas medidas en el seno del gabinete. Las encuestas señalan que muchos de sus votantes se estaban desplazando por ello hacia la ultraderecha de AUR. El colapso de la coalición de cuatro partidos, de solo 10 meses de existencia, impedirá que la mayoría de esas medidas lleguen a término y Rumanía quedará, por ahora, en una situación de estancamiento político.

Esta perspectiva, por otra parte, amenaza la calificación crediticia de Rumanía, ya en el último peldaño de la categoría de inversión, y puede significar a corto plazo la pérdida de unos 27.000 millones de euros en fondos y préstamos de la UE. Bolojan, que se niega a dimitir, está nombrando a toda prisa ministros sustitutos, pero una moción de censura puede terminar en cualquier momento con sus planes. En las conversaciones con el presidente de Rumanía, el centrista Nicusor Dan, ha quedado claro que no hay opción de gobierno a la vista.

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