Publicado: agosto 10, 2026, 6:45 pm
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La ajustada mayoría republicana en la Cámara de Representantes se enfrenta a un grave problema a menos de tres meses de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, en las que Donad Trump se juega el control del Capitolio. El partido ha perdido la … oportunidad de sustituir en la papeleta a uno de sus diputados más polémicos, Max Miller, pese a la acumulación de escándalos personales y a una investigación abierta por la comisión de Ética de la Cámara.
La decisión convierte un distrito que hasta hace poco parecía seguro para los conservadores en un objetivo al alance de los demócratas, en un momento en el que cada escaño puede ser determinante para el futuro de la agenda del presidente. Se necesita la mitad simple de un hemiciclo de 435 escaños para poder tener el control e esa cámara Baja.
La legislación electoral de Ohio establecía este fin de semana el último plazo práctico para retirar a Miller y permitir al partido designar un sustituto antes del cierre oficial de las candidaturas. Ese plazo expiró sin que el legislador Miller, amigo personal de Trump, presentara su renuncia. Salvo un giro inesperado, será él quien represente a los republicanos en noviembre.
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David Alandete
El episodio ilustra la fragilidad política con la que ambos partidos se enfrentan a las elecciones de mitad de mandato. Los republicanos defienden una mayoría muy estrecha en la Cámara y son conscientes de que la pérdida de unos pocos distritos bastaría para devolver el control del Capitolio a los demócratas, con el consiguiente bloqueo de buena parte de la agenda legislativa de Trump durante los dos últimos años de su segundo y en principio último mandato.
Miller no es un representante cualquiera dentro del universo político del presidente. Fue uno de los lugartenientes de Trump durante su primera etapa en la Casa Blanca y ha permanecido desde entonces entre los diputados más fieles al movimiento republicano surgido alrededor del mandatario. Su carrera política, sin embargo, ha quedado eclipsada por una larga sucesión de controversias personales.
Su exesposa, Emily Moreno, lo acusa de haber abusado de ella durante su matrimonio, llegado a echarle agua hirviendo y agredir a su hija. Miller rechaza rotundamente esas acusaciones y sostiene que forman parte de una campaña para destruir su reputación. La disputa ha terminado en los tribunales, donde el congresista ha presentado una demanda por difamación.
Su ex es además hija del senador republicano Bernie Moreno, otro de los políticos más cercanos a Trump y una de las figuras con mayor influencia dentro del Partido Republicano de Ohio. Lejos de cerrar filas con su antiguo yerno, el senador ha pedido públicamente que abandone el Congreso al considerar que su comportamiento lo incapacita para ejercer un cargo público y pone en riesgo a su familia.
Investigación abierta
A la batalla judicial se suma ahora la investigación abierta por la comisión de Ética de la Cámara de Representantes, que examina si Miller incurrió en violencia doméstica y consumo ilegal de drogas, que denuncia también la mujer. Aunque el diputado asegura haber solicitado él mismo que se investiguen los hechos para limpiar su nombre, la existencia de un expediente oficial añade una presión considerable en plena campaña electoral.
No es la primera vez que Miller se enfrenta a acusaciones similares. Durante la anterior Administración Trump ya protagonizó otro enfrentamiento judicial con Stephanie Grisham, que fue secretaria de prensa de la Casa Blanca, después de que ella también lo acusara de abusos. Aquel litigio terminó con un acuerdo extrajudicial, aunque recientemente Grisham volvió a acudir a los tribunales alegando que Miller incumplió las condiciones pactadas.
Pese al creciente coste político del caso, el congresista ha descartado abandonar la contienda electoral. La pasada semana anunció además que prestará un millón de dólares a su propia campaña para reforzar sus opciones de reelección y difundió un amplio paquete de documentos y grabaciones con los que pretendía desmontar las acusaciones. La publicación fue muy criticada después de que incluyera datos personales de su exesposa y referencias a su hija menor, un error por el que posteriormente tuvo que disculparse su abogado.
Los demócratas observan la situación como una oportunidad poco frecuente. Su candidato, Brian Poindexter, un trabajador siderúrgico respaldado por los sindicatos, competirá en un distrito que durante años ha votado con claridad por los republicanos. Trump ganó esa circunscripción por alrededor de 11 puntos en las elecciones presidenciales de 2024, después de haberlo hecho también con amplias ventajas en 2020 y 2016. Sin embargo, la combinación de investigaciones, enfrentamientos familiares y desgaste político ha convertido una carrera aparentemente decidida en una de las más observadas del país.
