Publicado: mayo 2, 2026, 2:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/ejercito-israeli-arrasa-convento-escuela-catolica-libano-20260502195147-nt.html
Cada día que pasa es más mortífero que el anterior, lo que arroja un sombrío balance: el número de muertos y heridos no deja de crecer. En las últimas 24 horas, los ataques israelíes han matado a 41 personas en el Líbano y herido a … 89. En total, al menos 2.659 personas han perdido la vida y otras 8.183 han resultado heridas desde la reanudación de la guerra.
El ritual diario está tan arraigado que uno podría olvidar que detrás de las cifras no hay números, sino seres humanos de carne y hueso. También se podría elaborar la interminable lista de pueblos evacuados cada día y edificios destruidos. Pero no hay que olvidar que detrás de cada edificio derrumbado hay una familia que, si sobrevivió, vio cómo el trabajo y los recuerdos de toda una vida se convertían en cenizas.
Este viernes, junto a las muertes y la destrucción, tuvo lugar un acto de demolición de gran simbolismo: la destrucción de la escuela y el convento de las Hermanas Basilianas Salvatorianas (católicas de rito bizantino) en Yaroun, un pequeño pueblo en la frontera con Israel. Las fotos del antes y del después circulan en las redes sociales, provocando indignación. Esta aldea, en el distrito de Bint Jbeil, ha sufrido graves daños desde la última guerra entre Hizbolá e Israel en el otoño de 2024. Las fuerzas israelíes continúan con las demoliciones utilizando excavadoras y dinamita, ya que se encuentra dentro de la denominada zona de amortiguación.
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Mikel Ayestaran
La madre Gladys Sabbagh, superiora general de las Hermanas Salvatorianas, declara: «No estábamos allí porque tuvimos que abandonar el monasterio en 2024-2025 debido a la primera guerra, y no hemos regresado desde entonces porque resultó dañado. La escuela, que era gratuita, está cerrada desde 2006. Así que las dos hermanas que estaban en el convento de Yaroun trabajaban en el dispensario que estaba ubicado al lado, en la residencia de verano del obispo y que también tuvo que cerrar en 2024-2025 y ser trasladado a Rmeich».
Aunque las monjas ya no viven allí, la madre Gladys está profundamente afectada por esta destrucción. Con voz suave, comenta: «Al enterarme de que el edificio de la escuela y el convento perteneciente a la archidiócesis de Tiro se ha derrumbado, siento una profunda conmoción y una inmensa tristeza. Es como si una parte preciosa de nuestra herencia y misión hubiera desaparecido de repente. Siento una profunda preocupación y una gran responsabilidad de actuar, reconstruir y apoyar a la comunidad afectada».
Llamamiento a la comunidad internacional
En un comunicado, el arzobispo greco-católico melquita de Zahle y el valle de Becá, monseñor Ibrahim Michael Ibrahim, condenó este «crimen de destrucción», afirmando que «lo ocurrido no es un mero acto pasajero de agresión, sino una violación flagrante e inaceptable de todos los valores humanos y del derecho internacional, así como un ataque directo a la misión educativa y espiritual de la Iglesia». Añadió que atacar un monasterio y una escuela equivale a atentar contra «la infancia, el conocimiento y la esperanza de un futuro mejor». Concluyó haciendo un llamamiento a la comunidad internacional «para que asuma sus responsabilidades y no se conforme con posturas tímidas que no están a la altura de la magnitud de esta tragedia».
