Publicado: febrero 20, 2026, 7:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/dia-despues-amnistia-venezuela-20260220192738-nt.html
El país amaneció este jueves con la sensación de que las cosas pueden cambiar. Pero hasta ahora solo son palabras. La ley de amnistía fue aprobada. Delcy Rodríguez habló de perdón y reconciliación. El Parlamento votó por unanimidad. Pero una pregunta permanece: ¿hubiera sido posible … sin la represión política previa?
Es una pregunta que revela la verdadera naturaleza de lo aprobado. La amnistía no es reconciliación. Es una negociación sobre cómo olvidar lo que sucedió. Pero el olvido requiere que ambas partes reconozcan qué debe olvidarse. En Venezuela, eso no ha ocurrido.
La ley cubre 13 episodios de conflictividad política entre 2002 y 2025. Incluye el golpe de Estado, el paro petrolero, las protestas de 2013, 2017 y 2024. Pero el Artículo 9 excluye violaciones graves a derechos humanos, delitos de lesa humanidad, homicidio intencional, lesiones gravísimas, tráfico de drogas y corrupción. Los crímenes más graves permanecen sin cobertura. Los responsables siguen intactos.
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Jorge Benezra
Ciento setenta y cuatro militares acusados de rebelión permanecerán encarcelados. Seiscientos presos políticos siguen tras las rejas. Pero la pregunta real no es cuántos saldrán. Es si el andamiaje político que generó estas detenciones será desmantelado. Es si Venezuela enfrentará los mecanismos que permitieron la represión durante más de dos décadas.
¿Será derogada la Ley del Odio que permitió encarcelar a personas por escribir mensajes críticos en WhatsApp? ¿Será revisada la Ley Simón Bolívar que criminalizó la disidencia? ¿Existen otras leyes represivas que permanecen en los libros? La amnistía no responde estas preguntas. Las elude deliberadamente.
Hay una reflexión incómoda: ¿alguna vez el chavismo consideró que su andamiaje de persecución podría usarse en su contra? Ahora, con Maduro capturado por Estados Unidos y Delcy Rodríguez en el Ejecutivo, esa pregunta adquiere peso. Los mecanismos represivos que persiguieron a la oposición podrían perseguir al chavismo en otro contexto.
Autopreservación
La amnistía es un acto de autopreservación. No de reconciliación. La comunidad internacional observa esto. Ve una ley que beneficia a algunos, excluye a muchos, y deja sin resolver las causas estructurales de la represión. Ve un patrón conocido: amnistía sin justicia, perdón sin verdad, cierre sin sanación. Ha visto esto antes en América Latina. Sabe que sin desmontaje del aparato represivo, el perdón es solo un paréntesis temporal.
La verdad es muy simple. Venezuela no ha resuelto nada. Solo lo pospuso. Ha firmado un documento que permite a ambos bandos fingir cambio cuando solo cambió la narrativa. Los presos liberados celebran. Los que permanecen encarcelados esperan. Las leyes que los criminalizaron permanecen vigentes. El aparato persecutorio sigue intacto.
Las leyes que los criminalizaron permanecen vigentes. El aparato persecutorio sigue intacto
Esto no es amnistía. Es teatro político. Una pausa, no el fin. Cuando la próxima crisis llegue (y llegará), los mismos mecanismos funcionarán. Las mismas leyes se usarán. Venezuela amaneció con esperanza. Pero la esperanza sin justicia es ilusión.
Libertad total para Guanipa
Lo primero que hizo el dirigente opositor Juan Pablo Guanipa fue ir a la Basílica de La Chinita de Maracaibo este viernes para darle gracias a la virgen María por la libertad plena que le había otorgado la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática, recién aprobada por la Asamblea Nacional este jueves.
Desde su arresto domiciliario en Maracaibo, Guanipa siguió el curso del acalorado debate por las redes sociales del proyecto de ley la víspera antes de su aprobación unánime en la sesión plenaria de la Asamblea Nacional, controlada en un 95% por el chavismo (285 diputados chavistas, frente a 12 opositores).
Esa noche de discusión sobre la amnistía el líder opositor marabino, aliado de la premio Nobel María Corina Machado, no pudo conciliar el sueño después de haber sido excarcelado a medias como preso político el domingo pasado y vuelto a ser arrestado el mismo día en Caracas con «grilletes electrónicos» en los pies y enviado a Maracaibo para cumplir «casa por cárcel» sin motivo alguno.
Tras la aprobación de la amnistía un familiar lo llamó a su residencia y le notificó verbalmente que se le había otorgado libertad plena y en horas de la madrugada fue un funcionario policial a su residencia para quitarle las tobilleras eléctricas para completar la liberación plena.
Rebosante de alegría Guanipa fue al templo de La Chinita para agradecer la medida de la amnistía. «Me siento bien y tranquilo con mi conciencia clara de que hemos hecho un buen trabajo por el país». Reconoció que hay 8 millones de venezolanos que se vieron obligados a dejar el país, siendo la diáspora más grande del mundo.
«Esperamos que todos vuelvan. No hay venezolanos de primera y de segunda. Todos somos iguales. La diáspora nunca debió de pasar. Eso fue promovido por el régimen chavista de Nicolás Maduro. Ahora debemos generar las condiciones para que todos vuelvan, todos tienen el derecho de vivir y disfrutar a Venezuela», declaró Guanipa.
Los que siguen tras las rejas
Evelis Cano, de 49 años, madre del preso político Jack Tantak que fue detenido el 25 de noviembre pasado en su empresa de Charallave y llevado a la cárcel de la Zona 7, al norte de Caracas, comenta angustiada a ABC, cómo «los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez hablan de paz y perdón pero ni hijo sigue tras las rejas».
Desde hace un mes y medio Cano y otros familiares viven acampando a las puertas de la Zona 7, donde sólo fueron liberados 17 presos políticos la semana pasada. «Las autoridades todavía no me han dicho nada. Todavía hay unos 25 presos políticos en la incertidumbre»
«Una farsa», según Antonio Ledezma
Desde su exilio en Madrid el exalcalde de Caracas, Antonio Ledezma, critica la aprobada amnistía. «La dignidad no se subasta ante la farsa de la amnistía». Dice que la Asamblea Nacional pretende disfrazar de «reconciliación» lo que no es más que un intento de humillación pública. «Pedir perdón y arrodillado, por delitos que no se han cometido, es la vejación a la que jamás me someterán, porque los principios no se pactan y la dignidad no se subasta. Si es un suplicio la cárcel injusta y desgarradora la experiencia del exilio, asumir una culpa por imposición del régimen que nos ha hostigado, vendría a ser la mayor flagelación para quienes no nos hemos doblegado jamás», ha subrayado Ledezma en una carta abierta colgada en su cuenta de X.
Evelis Cano no pudo sumarse a la huelga de hambre de la Zona 7 porque está delicada de salud. Una docena de mujeres que intentaron continuar el ayuno tuvieron que abandonarlo por el deterioro de su salud. Solo una mujer ha resistido y está dispuesta a mantenerlo hasta que liberen a su familiar.
