Publicado: febrero 26, 2025, 5:16 am
Fuente de la noticia : https://www.abc.es/salud/enfermedades/cirujano-5000-corazones-llevado-baleares-referente-restauracion-20250226042841-nt.html
José Ignacio Sáez de Ibarra lleva casi 25 años reparando con éxito ‘puertas’… en el quirófano. Por sus manos han pasado 5.000 corazones con (‘puertas’) válvulas insuficientes que no cerraban bien y que podían arreglarse. «Cuando no cierra bien, lo más fácil … es cambiarla por una nueva», explica a ABC el jefe de Cirugía Cardíaca del Hospital Son Espases de Palma, comparando el sencillo mecanismo de una puerta con una cirugía cardíaca.
Pero él y su equipo se han especializado en lo contrario: conservar la puerta, tallarla y dejarla funcionando. «Es la válvula nativa en su corazón, está integrada en ese corazón y es la mejor puerta para estar ahí», argumenta el reputado cirujano cardíaco, que acaba de recibir, junto con su equipo, un ‘óscar’ por dos complejas cirugías de corazón.
El Ministerio de Sanidad ha reconocido al Servicio de Cirugía Cardíaca de este hospital mallorquín como centro de referencia nacional (CSUR) en la cirugía cardíaca reparadora compleja de la válvula mitral y la cirugía conservadora de la válvula aórtica. Ambas permiten restablecer el funcionamiento correcto de las válvulas y conservarlas en vez de sustituirlas. «Si no cierra bien, se ajustan las bisagras, la cerradura y, generalmente, el marco, que a fuerza de dar golpes se rompe o se desajusta», prosigue el cirujano cardiovascular usando el mismo símil para hacer comprensible la compleja intervención que realizan cuatro hospitales de España. «Actualmente sólo tienen la acreditación CSUR el Gregorio Marañón de Madrid, el Clínico San Carlos de Madrid, el Clínico de Barcelona y -ahora- Son Espases».
La mayoría de los servicios de cirugía cardíaca españoles dominan las técnicas de reparación, pero cuando hay afectación de la válvula anterior, o de ambas válvulas -como en el síndrome de Barlow o en la valvulopatía reumática- la reparación mitral o la conservación de la válvula aórtica requieren más experiencia y se realizan únicamente en centros con un entrenamiento adecuado. Son Espases es uno de ellos y podrá operar a pacientes de toda España en estas dos intervenciones.
«La supervivencia de los pacientes es buena si el paciente se opera en una fase precoz y si el ventrículo no se ha afectado. En ese caso, tiene una esperanza de vida cercana a una persona sana», destaca Sáez de Ibarra, que ya empieza a reopeorar a pacientes de hace más de 20 años. «Que sigan vivos y los reoperes es algo bonito», reconoce.
Para realizar estas intervenciones de una forma correcta, previamente se realiza un estudio completo y multidisciplinario para valorar la etiología, el mecanismo y las posibilidades de reparación. Participan cardiólogos clínicos, ecocardiografistas y cirujanos cardíacos. «Según la patología, se adapta una técnica u otra para que la válvula mantenga el máximo de tejido propio del paciente».
El perfil de paciente que llega a su consulta es de personas de 45 a 65 años, «aunque también hay muchos mayores con 75 u 80 años». El debate en este caso es hasta dónde ir: «el tema no es si técnicamente lo podemos hacer y va bien sino no hacer en exceso». No obstante, reconoce que «hoy en día tener 80 u 84 años no es una limitación para operarte, cosa que sí lo era hace 30 años».
A las consultas llegan cada vez más endocarditis, que es la inflamación de una válvula del corazón. «Esto pasa porque cada vez se realizan más pruebas y se instrumentaliza más a los pacientes. Cada vez que van a hacerle un TAC le ponen una vía periférica, son pinchazos que ponemos y los sueros son focos de entrada de bichos en la sangre y algunos se alojan en el corazón. Eso es un problema de salud importante debido al aumento de las pruebas», alerta.
Sáez de Ibarra llegó a Mallorca por casualidad hace casi un cuarto de siglo. Se había formado en París, donde trabajó con los servicios más punteros de Europa en reparación valvular. Más tarde estuvo trabajando dos años en Canadá, donde recibió un premio por su trabajo. En 2002 estaba decidido a irse a Barcelona, pero el médico al que tenía que reemplazar no se fue. Entonces, le llamó el prestigioso cirujano cardíaco Oriol Bonnín, que por entonces estaba reclutando a gente para poner en marcha el Servicio de Cirugía Cardíaca de Baleares en el antiguo hospital Son Dureta.
Trasplante cardiaco, el reto
Montaron el servicio desde cero entre cuatro. Fue «duro» pero «una historia bonita» porque permitió participar en el diseño del servicio, liderado por el doctor Bonnín, y crecer hasta convertirse hoy en uno de los servicios referentes de todo el país en cirugía cardíaca. En el 2003 organizaron el primer curso de reparación valvular con cirugía en directo en Son Dureta. Hicieron escuela formando gente y divulgando la técnica. Su jefe siempre les inculcó la calidad de resultados y el respeto al paciente.Pasaron diez o quince años hasta que se mudaron al hospital Son Espases, «lo que supuso otro salto de calidad para la sanidad balear».
Pusieron en marcha el programa de asistencia ventricular, que ha permitido por ejemplo mantener en vida con máquinas a jóvenes con un infarto cuyo corazón no resiste. «Eso ha sido muy importante mientras tomamos una decisión de hacia dónde ir», recalca, y se plantean poner una máquina definitiva, un corazón artificial, o un trasplante de corazón.
Su esperanza ahora sería poder abrir un programa de trasplante cardíaco en el hospital, ya que actualmente entre 10 y 15 pacientes al año tienen que irse fuera a la península para recibir un corazón. «Sería el último reto. Pero hay que poner a mucha gente de acuerdo», suspira.