Publicado: abril 3, 2025, 8:45 pm
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Si las cosas se tuercen en la guerra arancelaria de Donald Trump contra el resto del mundo, en Washington ya se sabe quién será el responsable. No el presidente, por supuesto. Las miradas, tanto en la capital como en Wall Street, apuntan a … Howard Lutnick, secretario de Comercio en el segundo mandato de Trump.
Lutnick es el principal arquitecto del nuevo plan arancelario, denominado por la Casa Blanca como «Día de la Liberación Económica», y su protagonismo ha provocado tensiones incluso dentro del entorno habitual del Despacho Oval. El diario ‘New York Post’, tradicional aliado mediático del presidente, lo ha calificado como «una bala suelta con ideas a medio cocer», en referencia a una serie de intervenciones públicas que han incomodado a asesores y aliados. Entre ellas, destacan su afirmación de que una recesión provocada por los aranceles «valdría la pena» y su recomendación en directo de comprar acciones de Tesla, en un momento de fuerte desplome bursátil de la compañía.
Antes de incorporarse al gobierno, Lutnick dirigió Cantor Fitzgerald, una de las firmas de inversión más influyentes de Wall Street. Su trayectoria está estrechamente ligada al mundo financiero y su defensa abierta de las criptomonedas, especialmente Tether y Bitcoin, le dio una proyección pública relevante antes de dar el salto a la política. Su vínculo con Trump se remonta a 2008, cuando apareció como invitado en el programa de telerrealidad ‘The Apprentice’. Más recientemente, copresidió el equipo de transición presidencial en 2024, afianzando su posición dentro del núcleo duro del trumpismo. Tras ser confirmado por el Senado, asumió el liderazgo de un departamento clave, con más de 50.000 empleados y competencias que van desde la recopilación de datos económicos hasta la política comercial exterior.
Desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, Lutnick es una presencia habitual en los pasillos del ala oeste: barba y cabello canoso, traje oscuro, gesto confiado y un discurso enfático en defensa de la política arancelaria. Tiene 63 años y está marcado por la tragedia del 11 de septiembre de 2001, cuando perdió a su hermano y a más de 650 empleados de Cantor Fitzgerald en los atentados contra el World Trade Center. Desde entonces, ha estado vinculado al Memorial del 11-S y a diversas iniciativas conmemorativas. Trump ha mencionado esa historia como símbolo de «resistencia ante la adversidad» al justificar su nombramiento.
En materia comercial, Lutnick ha sido uno de los principales impulsores de los aranceles recíprocos, una propuesta que ha discutido con Trump desde sus primeros encuentros. Ambos comparten una visión crítica del libre comercio y una relación basada en la lealtad personal, un rasgo que el presidente consideró ausente en varios miembros de su primer gabinete.
Nada más llegar al Despacho Oval, Trump se vio con Lutnick y le encargó un plan de aranceles recíprocos para abril. Su equipo diseñó la estrategia del 10% universal con penalizaciones añadidas calculadas en base al desequilibrio comercial, es decir, la diferencia entre lo que se compra y se vende a Estados Unidos.
En una entrevista reciente con Fox News, Lutnick justificó los aranceles a la Unión Europea con una frase que generó amplio eco mediático: «Odian nuestra carne porque nuestra carne es hermosa y la suya es débil». Acusó a Bruselas de bloquear productos agrícolas estadounidenses como el pollo, la langosta o la carne vacuna, y defendió los aranceles como una respuesta necesaria.
También ha vinculado la política comercial con la crisis de los opioides. En declaraciones a Bloomberg, explicó que las tarifas sobre productos chinos podrían reducirse si Pekín colabora activamente en detener el tráfico de precursores químicos utilizados para fabricar fentanilo. «Todo lo que hace falta es una llamada del presidente Xi al presidente Trump diciendo: ‘voy a acabar con la producción de fentanilo que mata a los estadounidenses’, y el arancel baja un 20 %», afirmó.
Lealtad absoluta
Lutnick y su equipo diseñaron la estructura completa del nuevo régimen arancelario, incluido el calendario. Si China o la Unión Europea quieren evitar nuevas penalizaciones, deberán negociar con él. El plan contempla dos fases: una tarifa base del 10 % sobre todas las importaciones a partir del 5 de abril, seguida de aumentos escalonados que alcanzarán el 50 % en función de cada país y sus prácticas comerciales. La Unión Europea afrontará un 20 %, mientras que China suma un 34 % adicional al 20 % ya vigente, elevando el total al 54 %.
El secretario también se ha convertido en defensor de causas personales de Trump. Ante los recientes ataques contra concesionarios y vehículos de Tesla, declaró: «Si quieren aprender algo: compren Tesla. Es increíble que esta acción esté tan barata. Nunca volverá a estarlo». Añadió: «¿Quién no invertiría en Elon Musk?». En ese momento, las acciones acumulaban una caída del 42 % en lo que va de año. Cantor Fitzgerald, ahora dirigida por sus hijos, había elevado su calificación sobre Tesla días antes, lo que generó cuestionamientos éticos sobre el uso del cargo para influir en los mercados. La Casa Blanca ha evitado comentar esas coincidencias, mientras Trump ha respaldado públicamente a la empresa y acusado a la oposición de «querer destruir a una compañía clave para la reindustrialización nacional».
La designación de Lutnick encaja en un patrón bien conocido en el entorno de Trump: lealtad absoluta, visibilidad mediática y voluntad de desafiar el consenso económico. Elon Musk incluso lo propuso para la Secretaría del Tesoro, asegurando que «hará cambios reales». Hoy, desde el Departamento de Comercio, Lutnick se ha consolidado como uno de los ejecutores principales de la nueva estrategia económica de Estados Unidos.