Publicado: febrero 24, 2026, 7:45 am
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/embajador-eeuu-jerusalen-enfurece-mundo-arabe-israel-20260224125949-nt.html
«Sería moralmente correcto que Israel se apropiara de mucho más territorio de Oriente Próximo, pero eso no es ahora lo que pide». La declaración ultrasionista del embajador de Estados Unidos en Jerusalén, Mike Huckabee, durante una entrevista emitida el pasado fin de semana, ha … levantado ampollas en todo el mundo árabe. Y lleva a muchos a preguntarse si ha habido alguna indicación por parte de la Casa Blanca, que en estos momentos trata aparentemente de atraer a los vecinos de Israel a su plan de paz para la franja de Gaza.
Huckabee, nombrado representante en Jerusalén por Donald Trump en 2025, y líder destacado del ala evangelista del partido republicano (él mismo es pastor bautista), entró sin dificultad a las preguntas del conocido conservador Tucker Carlson. El combativo periodista de la televisión norteamericana señaló al embajador que la Biblia concede a Israel un derecho histórico sobre gran parte del territorio que ahora ocupan varios Estados árabes (la Tierra prometida), valoración que fue compartida de inmediato por Huckabee, aunque luego se retractara en parte.
No obstante, a la pregunta de si Israel debería aspirar a buena parte del territorio de lo que hoy es Jordania, Siria, Líbano, Irak y Arabia Saudí, el embajador norteamericano respondió que «si fuera atacado por alguno de estos países y ganara en la guerra sus territorios eso ya sería otra cuestión».
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Mikel Ayestaran
Los estados árabes de Oriente Próximo no reconocieron la independencia de Israel en 1948, y en las décadas siguientes libraron una serie de guerras en la región que acabaron siempre en victorias israelíes; y, lo que es más significativo, en la ampliación del territorio original del Estado hebreo. La victoria más contundente tuvo lugar en 1967 (la Guerra de los Seis Días), cuando Israel ocupó los territorios de Gaza, la Ribera Occidental, la península del Sinaí y los Altos del Golán. Tras la guerra de Yom Kipur en 1973, Egipto buscó establecer un diálogo con Israel para poner fin a décadas de conflicto. En 1979 se convirtió finalmente en el primer país árabe en reconocer a Israel a cambio de la península del Sinaí.
Esa experiencia de fracaso constante, en su intención original de «borrar del mapa» el Estado judío (que todavía habita en la psique de muchos árabes), ha llevado a la paz, aunque sea una paz incómoda. Pero las respuestas –emitidas por TV y las redes– del representante norteamericano han despertado la cólera en casi todas las capitales del mundo árabe, y por supuesto en primer lugar en la Autoridad Nacional Palestina, el organismo que dirige la autonomía en Cisjordania y que debería ser el interlocutor si Israel vuelve a sentarse a la mesa para hablar de un futuro Estado palestino.
La Organización para la Cooperación Islámica (OCI), que entre sus 57 estados de población mayoritaria musulmana –que incluyen a la Liga Árabe– emitió un duro comunicado de condena de «los comentarios peligrosos e irresponsables» del embajador norteamericano en Israel. La Liga, que comprende 22 países árabes, estimó por su parte que Huckabee «violó todos los principios básicos y normas de la diplomacia, además de que desafió la lógica y la razón».
El embajador de EE.UU. en Jerusalén, Mike Huckabee.
(REUTERS)
Washington, según informa ‘Político’, se puso en contacto esta semana con las diversas capitales árabes afectadas por los comentarios para reafirmar su política de paz y diálogo en la región, y señalar que las respuestas de su representante eran «posiciones personales y no las de la Administración Trump». Este lleva meses intentando sumar a Gobiernos árabes a su iniciativa de paz para la franja de Gaza, que se solapan con el esfuerzo para convencer a Arabia Saudí de que se sume a los llamados Acuerdos de Abraham, lanzados en 2020 por el propio Trump.
El patriarca bíblico Abraham es el único reconocido como tal tanto por judíos como por cristianos y musulmanes. Los seguidores de Mahoma consideran a Jesús como un profeta pero no como patriarca. Para el judaísmo, Jesús fue una figura histórica de su religión y un maestro, pero no un profeta ni el Mesías.
