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Delcy bloqueó dos veces el regreso de María Corina a la devastada Venezuela

El régimen chavista, bajo el mando de Delcy Rodríguez, ha impedido al menos en dos ocasiones, en los últimos días, el retorno de María Corina Machado a Venezuela para asistir a los damnificados por los terremotos. La dirigente opositora y Nobel de la … Paz partió desde Washington con la intención, dicen en su equipo, de aproximarse a su país y entrar para acompañar a las víctimas, activar sus redes de voluntariado y supervisar sobre el terreno una emergencia que ha dejado al descubierto la descoordinación y las carencias del aparato estatal.
Según ha confirmado la propia Machado en un mensaje a los venezolanos desde Panamá, el régimen cerró el espacio aéreo de todo el país para impedirle a ella la entrada. Denuncia que la dictadura ha amenazado a quienes quieren facilitar el regreso. «El régimen cerró el espacio aéreo de nuestro país para intentar impedir mi regreso. Quiero volver a Venezuela para acompañarlos en estas horas aterradoras. Quiero que mis manos se sumen a las suyas en las labores de búsqueda, en el consuelo y en el abrazo», dice, añadiendo que está y cerca de Venezuela. «Haré lo que haya que hacer para encontrarnos allá».

El primer plan contemplaba un desplazamiento desde Estados Unidos a Curazao. Allí se preparaba la llegada de un equipo de seguridad privada y se estudiaba el dispositivo para facilitar su traslado a Venezuela. Machado conoce esa ruta: salió clandestinamente del país en diciembre, en una embarcación nocturna hacia la isla neerlandesa, antes de continuar viaje para recibir el Nobel de la Paz.
Según fuentes diplomáticas estadounidenses que apoyaron el regreso de María Corina Machado y que ahora observan con preocupación la decisión de la Casa Blanca, la operación fue suspendida después de que se le trasladara que, si seguía adelante, lo haría sin respaldo de Estados Unidos. La Administración estadounidense no ofreció todas las garantías de asistencia, pese a los años de persecución contra los opositores por parte de la dictadura.

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David Alandete

Después se exploró una segunda vía desde Panamá. Tampoco prosperó. El resultado es que Machado, ciudadana venezolana y principal referencia política de la oposición, galardonada con el más reciente Nobel por su oposición al régimen y la defensa de los derechos humanos y la libertad, permanece fuera de su propio país mientras miles de venezolanos afrontan la devastación, los rescates pendientes, la falta de información y las crecientes dudas sobre la distribución de la ayuda. Varios diplomáticos y legisladores estadounidenses que apoyan el regreso de Machado consideran este veto un error, sobre todo para con los votantes de ascendente venezolano que pueden ser decisivos en estados clave en elecciones estadounidenses próximas.
Machado no dispone de un pasaporte venezolano válido, pero esa circunstancia no elimina su derecho a regresar a Venezuela. La exigencia de autorización por parte de las autoridades chavistas convierte, de hecho, ese derecho en una herramienta de control político. Su vuelta depende hoy de una estructura de poder que la inhabilitó, la persiguió y la obligó a salir del país, y que ahora teme el efecto de su presencia en plena catástrofe nacional.

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Según la diputada de Florida Maria Elvira Salazar, Machado debe poder entrar en Venezuela «cuando ella quiera». «Ella es venezolana, ella tiene el derecho de entrar en Venezuela, ella es líder de la oposición, ella es miembro de la oposición, entre los venezolanos se tienen que poner de acuerdo sobre qué tipo de gobierno quieren», afirmó, aumentando la presión sobre la Casa Blanca.

Machado no dispone de un pasaporte venezolano válido, pero esa circunstancia no elimina su derecho a regresar a Venezuela

El bloqueo revela además una división de fondo en Washington. Un sector de la Administración Trump consideraba razonable que Machado regresara para ayudar a los damnificados, movilizar una red ciudadana ya desplegada en Venezuela y acompañar a una población que se siente abandonada. No se trataba, según fuentes conocedoras de esas conversaciones, de organizar un desafío político inmediato a Delcy Rodríguez ni de abrir una confrontación institucional, sino de permitir que una dirigente con arraigo social estuviera junto a sus compatriotas.

División en Washington

Sin embargo, terminó imponiéndose la posición de quienes defienden preservar el entendimiento con el régimen provisional de Delcy Rodríguez. Para ese sector, el regreso de Machado podía desestabilizar un equilibrio que consideran necesario para mantener la cooperación en seguridad, petróleo, ayuda internacional y gestión de la transición tras la captura de Nicolás Maduro.
Ese cálculo tiene también una dimensión electoral. En Washington existe preocupación por el efecto que la percepción de una alianza de hecho con Delcy Rodríguez puede tener entre los votantes hispanos, especialmente en Florida, de cara a las elecciones legislativas parciales de noviembre. El asunto trasciende además esos comicios: la Casa Blanca mide sus decisiones con la vista puesta en 2028 y en el coste político de aparecer como el poder que sostiene a una estructura chavista sin legitimidad electoral mientras bloquea el regreso de la dirigente opositora con mayor respaldo popular.

En Washington existe preocupación por el efecto que la percepción de una alianza de hecho con Delcy Rodríguez puede tener entre los votantes hispanos

Trump ha defendido en varias ocasiones su cooperación con Delcy Rodríguez y ha presentado esa relación como útil para los intereses estadounidenses y para la estabilización de Venezuela. También ha insistido en que Estados Unidos está facilitando ayuda humanitaria y que su Administración busca evitar un vacío de poder. Pero esa estrategia entra ahora en tensión con una realidad difícil de disimular: mientras Washington reclama reconstrucción, asistencia y estabilidad, María Corina Machado no puede entrar en Venezuela para ayudar a las víctimas.

Impopularidad de Delcy

La propia Delcy Rodríguez ha dejado entrever que no quiere verse debilitada por una contestación interna en este momento, a pesar de su profunda impopularidad. Su régimen afronta una creciente contestación por la opacidad en torno al alcance de la tragedia, la lentitud de los rescates, los obstáculos denunciados por voluntarios y organizaciones de ayuda, y la falta de una respuesta coordinada en las zonas más devastadas.
Una encuesta de la firma caraqueña Meganálisis, difundida en abril por la emisora pública WLRN, reflejaba un rechazo masivo a la gestión de la dirigente chavista y al respaldo que le ha dispensado Trump desde la captura de Nicolás Maduro.
Según ese sondeo, más de tres cuartas partes de los venezolanos consideraban que las cosas marchaban mal bajo el Gobierno interino de Rodríguez, frente a solo un 6% que veía una evolución positiva. El 94% estimaba que su Ejecutivo hacía demasiado poco para devolver al país a la democracia y cerca del 90% desaprobaba el apoyo de Trump a la dirigente chavista.

La llegada de Machado habría hecho inevitable el contraste entre una oposición organizada para asistir a los damnificados y un poder provisional sometido a un desgaste acelerado.
Para quienes defienden su regreso, impedirle volver no reduce la tensión política: la agrava. Cada día fuera del país alimenta la sensación de que el chavismo sigue conservando la capacidad de decidir quién puede entrar en Venezuela, quién puede ayudar y quién puede acompañar a los ciudadanos en una tragedia nacional. Y coloca a la Administración Trump ante una contradicción creciente, la de sostener que impulsa una transición democrática mientras acepta que la principal dirigente de la oposición permanezca vetada de su propia nación.
En su mensaje, Machado afirma, además: «El régimen quiere bloquear mi ingreso a Venezuela, junto al de miles de compatriotas que queremos ir a ayudar. Como ha intentado bloquear la generosa tarea de miles y miles de ciudadanos que quieren repartir alimentos y medicinas en el país. Como ha intentado impedir la llegada de equipos de rescatistas varados en aeropuertos. Como ha querido bloquear la labor de periodistas que buscan la verdad. Quieren enterrar la verdad cuando los venezolanos queremos enterrar a nuestros muertos.

Publicado: junio 29, 2026, 4:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/maria-corina-machado-intenta-regresar-venezuela-casa-20260629201248-nt.html

El régimen chavista, bajo el mando de Delcy Rodríguez, ha impedido al menos en dos ocasiones, en los últimos días, el retorno de María Corina Machado a Venezuela para asistir a los damnificados por los terremotos. La dirigente opositora y Nobel de la Paz partió desde Washington con la intención, dicen en su equipo, de aproximarse a su país y entrar para acompañar a las víctimas, activar sus redes de voluntariado y supervisar sobre el terreno una emergencia que ha dejado al descubierto la descoordinación y las carencias del aparato estatal.

Según ha confirmado la propia Machado en un mensaje a los venezolanos desde Panamá, el régimen cerró el espacio aéreo de todo el país para impedirle a ella la entrada. Denuncia que la dictadura ha amenazado a quienes quieren facilitar el regreso. «El régimen cerró el espacio aéreo de nuestro país para intentar impedir mi regreso. Quiero volver a Venezuela para acompañarlos en estas horas aterradoras. Quiero que mis manos se sumen a las suyas en las labores de búsqueda, en el consuelo y en el abrazo», dice, añadiendo que está y cerca de Venezuela. «Haré lo que haya que hacer para encontrarnos allá».

El primer plan contemplaba un desplazamiento desde Estados Unidos a Curazao. Allí se preparaba la llegada de un equipo de seguridad privada y se estudiaba el dispositivo para facilitar su traslado a Venezuela. Machado conoce esa ruta: salió clandestinamente del país en diciembre, en una embarcación nocturna hacia la isla neerlandesa, antes de continuar viaje para recibir el Nobel de la Paz.

Según fuentes diplomáticas estadounidenses que apoyaron el regreso de María Corina Machado y que ahora observan con preocupación la decisión de la Casa Blanca, la operación fue suspendida después de que se le trasladara que, si seguía adelante, lo haría sin respaldo de Estados Unidos. La Administración estadounidense no ofreció todas las garantías de asistencia, pese a los años de persecución contra los opositores por parte de la dictadura.

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  • David Alandete

Después se exploró una segunda vía desde Panamá. Tampoco prosperó. El resultado es que Machado, ciudadana venezolana y principal referencia política de la oposición, galardonada con el más reciente Nobel por su oposición al régimen y la defensa de los derechos humanos y la libertad, permanece fuera de su propio país mientras miles de venezolanos afrontan la devastación, los rescates pendientes, la falta de información y las crecientes dudas sobre la distribución de la ayuda. Varios diplomáticos y legisladores estadounidenses que apoyan el regreso de Machado consideran este veto un error, sobre todo para con los votantes de ascendente venezolano que pueden ser decisivos en estados clave en elecciones estadounidenses próximas.

Machado no dispone de un pasaporte venezolano válido, pero esa circunstancia no elimina su derecho a regresar a Venezuela. La exigencia de autorización por parte de las autoridades chavistas convierte, de hecho, ese derecho en una herramienta de control político. Su vuelta depende hoy de una estructura de poder que la inhabilitó, la persiguió y la obligó a salir del país, y que ahora teme el efecto de su presencia en plena catástrofe nacional.

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Según la diputada de Florida Maria Elvira Salazar, Machado debe poder entrar en Venezuela «cuando ella quiera». «Ella es venezolana, ella tiene el derecho de entrar en Venezuela, ella es líder de la oposición, ella es miembro de la oposición, entre los venezolanos se tienen que poner de acuerdo sobre qué tipo de gobierno quieren», afirmó, aumentando la presión sobre la Casa Blanca.

Machado no dispone de un pasaporte venezolano válido, pero esa circunstancia no elimina su derecho a regresar a Venezuela

El bloqueo revela además una división de fondo en Washington. Un sector de la Administración Trump consideraba razonable que Machado regresara para ayudar a los damnificados, movilizar una red ciudadana ya desplegada en Venezuela y acompañar a una población que se siente abandonada. No se trataba, según fuentes conocedoras de esas conversaciones, de organizar un desafío político inmediato a Delcy Rodríguez ni de abrir una confrontación institucional, sino de permitir que una dirigente con arraigo social estuviera junto a sus compatriotas.

División en Washington

Sin embargo, terminó imponiéndose la posición de quienes defienden preservar el entendimiento con el régimen provisional de Delcy Rodríguez. Para ese sector, el regreso de Machado podía desestabilizar un equilibrio que consideran necesario para mantener la cooperación en seguridad, petróleo, ayuda internacional y gestión de la transición tras la captura de Nicolás Maduro.

Ese cálculo tiene también una dimensión electoral. En Washington existe preocupación por el efecto que la percepción de una alianza de hecho con Delcy Rodríguez puede tener entre los votantes hispanos, especialmente en Florida, de cara a las elecciones legislativas parciales de noviembre. El asunto trasciende además esos comicios: la Casa Blanca mide sus decisiones con la vista puesta en 2028 y en el coste político de aparecer como el poder que sostiene a una estructura chavista sin legitimidad electoral mientras bloquea el regreso de la dirigente opositora con mayor respaldo popular.

En Washington existe preocupación por el efecto que la percepción de una alianza de hecho con Delcy Rodríguez puede tener entre los votantes hispanos

Trump ha defendido en varias ocasiones su cooperación con Delcy Rodríguez y ha presentado esa relación como útil para los intereses estadounidenses y para la estabilización de Venezuela. También ha insistido en que Estados Unidos está facilitando ayuda humanitaria y que su Administración busca evitar un vacío de poder. Pero esa estrategia entra ahora en tensión con una realidad difícil de disimular: mientras Washington reclama reconstrucción, asistencia y estabilidad, María Corina Machado no puede entrar en Venezuela para ayudar a las víctimas.

Impopularidad de Delcy

La propia Delcy Rodríguez ha dejado entrever que no quiere verse debilitada por una contestación interna en este momento, a pesar de su profunda impopularidad. Su régimen afronta una creciente contestación por la opacidad en torno al alcance de la tragedia, la lentitud de los rescates, los obstáculos denunciados por voluntarios y organizaciones de ayuda, y la falta de una respuesta coordinada en las zonas más devastadas.

Una encuesta de la firma caraqueña Meganálisis, difundida en abril por la emisora pública WLRN, reflejaba un rechazo masivo a la gestión de la dirigente chavista y al respaldo que le ha dispensado Trump desde la captura de Nicolás Maduro.

Según ese sondeo, más de tres cuartas partes de los venezolanos consideraban que las cosas marchaban mal bajo el Gobierno interino de Rodríguez, frente a solo un 6% que veía una evolución positiva. El 94% estimaba que su Ejecutivo hacía demasiado poco para devolver al país a la democracia y cerca del 90% desaprobaba el apoyo de Trump a la dirigente chavista.

La llegada de Machado habría hecho inevitable el contraste entre una oposición organizada para asistir a los damnificados y un poder provisional sometido a un desgaste acelerado.

Para quienes defienden su regreso, impedirle volver no reduce la tensión política: la agrava. Cada día fuera del país alimenta la sensación de que el chavismo sigue conservando la capacidad de decidir quién puede entrar en Venezuela, quién puede ayudar y quién puede acompañar a los ciudadanos en una tragedia nacional. Y coloca a la Administración Trump ante una contradicción creciente, la de sostener que impulsa una transición democrática mientras acepta que la principal dirigente de la oposición permanezca vetada de su propia nación.

En su mensaje, Machado afirma, además: «El régimen quiere bloquear mi ingreso a Venezuela, junto al de miles de compatriotas que queremos ir a ayudar. Como ha intentado bloquear la generosa tarea de miles y miles de ciudadanos que quieren repartir alimentos y medicinas en el país. Como ha intentado impedir la llegada de equipos de rescatistas varados en aeropuertos. Como ha querido bloquear la labor de periodistas que buscan la verdad. Quieren enterrar la verdad cuando los venezolanos queremos enterrar a nuestros muertos.

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