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De madrugada y con los Delta Force: así fue la operación de captura de Maduro

A las 5.21 de la mañana en Venezuela, 10.21 en España, Trump anunciaba que EE.UU. había «llevado a cabo un ataque exitoso de gran escala contra Venezuela y su líder, el presidente Nicolás Maduro». El dictador venezolano y su mujer, Cilia Flores, «han sido capturados y sacados por aire fuera del país».
Los protagonistas de la captura fueron los hombres de la Delta Force, un grupo de élite y discreto de las fuerzas especiales de EE.UU. Según varios medios de EE.UU., ellos fueron los encargados de capturar a Maduro y a su mujer y sacarlos por el aire de su país.
Eso ocurrió mientras objetivos militares cercanos a Caracas y también en otros estados del país sufrían explosiones. Los aviones y helicópteros estadounidenses sobrevolaron la capital venezolana, como reflejaron algunos de sus vecinos en vídeos en redes sociales.

Los ‘Night Stalkers’

La operación se prolongó durante unos veinte minutos y tuvo entre sus principales objetivos a dos complejos militares clave de Venezuela: Fuerte Tiuna, la principal base militar del país sudamericano, situada al oeste de Caracas; y la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda, conocida como La Carlota, en el estado de Miranda y principal aeropuerto militar, al noreste de la capital.
Entre las naves que sobrevolaron Caracas en el ataque estaban los helicópteros del 160º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales, conocidos como los ‘Night Stalkers’, los ‘acechadores de la noche’.
Antes que llegaran los helicópteros y los integrantes de Delta Force, la operación militar de EE.UU. lanzó ataques contra instalaciones defensivas de Venezuela para posibilitar la captura y la extracción de Maduro y su mujer, como radares, antenas de comunicación o lanzaderas de armamento. Además de los ataques a Fuerte Tiuna y La Carlota, los estadounidenses fueron a por otras instalaciones militares contra objetivos de este tipo en al menos tres estados: Miranda, Aragua y La Guaira. Por ejemplo, contra el Hatillo o el aeropuerto de Higuerote. También contra el principal puerto de La Guaira, uno de los mayores del país, que también incluye instalaciones militares.
Todos estos ataques fueron reconocidos por el régimen de Maduro, aunque no dieron detalles de las posibles víctimas mortales o heridos en los bombardeos que facilitaron la extracción de Maduro.

La operación se prolongó durante unos veinte minutos y tuvo entre sus principales objetivos dos complejos militares clave de Venezuela: Fuerte Tiuna y La Carlota

Las explosiones dejaron zonas residenciales cercanas a los objetivos militares sin luz y provocó una cadena de reacciones de los altos cargos de la dictadura chavista.
Pese a la gravedad de una operación militar contra otro país y de la captura de su líder, pronto quedó claro que el objetivo de EE.UU. no era tanto atacar a Venezuela como sacar del poder a su dictador y llevarlo ante la Justicia.

Una «genialidad» de operación

El propio Trump dio detalles el sábado sobre la operación, que calificó como «una genialidad» de las fuerzas armadas y de seguridad de EE.UU. No quiso confirmar que los protagonistas fueran comandos de la Delta Force, pero alardeó de que «ningún otro país del mundo podría haber logrado algo así».
Explicó que la operación debería haberse ejecutado «hace cuatro días», pero no lo permitieron las condiciones climáticas. El presidente de EE.UU. aseguró que no hubo fallecidos del lado estadounidense en la operación, aunque sí «algunos heridos». Dijo que Maduro estaba en una localización «muy custodiada, como una fortaleza. Pero no perdimos ni un solo hombre».
Para conseguir atrapar al líder chavista, los militares estadounidenses practicaron la operación al detalle y llegaron a construir una instalación que simulaba la guarida de Maduro para entrenar su captura. «Con sus zonas seguras, paredes de acero, todo», dijo.

Por el lado venezolano, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, aseguró que los bombardeos habían afectado a zonas civiles y que el Gobierno estaba elaborando informes sobre víctimas. Al mismo tiempo, animaba a los venezolanos a «resistir» frente a la operación militar estadounidense, en un momento en el que la captura de Maduro podría provocar lo que EE.UU. busca desde hace años: un cambio de régimen en Venezuela, frente a un presidente como Maduro al que no reconoce por los fraudes electorales que ha orquestado para mantenerse en el poder.

Publicado: enero 3, 2026, 11:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/madrugada-delta-force-operacion-captura-maduro-20260103181407-nt.html

A las 5.21 de la mañana en Venezuela, 10.21 en España, Trump anunciaba que EE.UU. había «llevado a cabo un ataque exitoso de gran escala contra Venezuela y su líder, el presidente Nicolás Maduro». El dictador venezolano y su mujer, Cilia Flores, «han sido capturados y sacados por aire fuera del país».

Los protagonistas de la captura fueron los hombres de la Delta Force, un grupo de élite y discreto de las fuerzas especiales de EE.UU. Según varios medios de EE.UU., ellos fueron los encargados de capturar a Maduro y a su mujer y sacarlos por el aire de su país.

Eso ocurrió mientras objetivos militares cercanos a Caracas y también en otros estados del país sufrían explosiones. Los aviones y helicópteros estadounidenses sobrevolaron la capital venezolana, como reflejaron algunos de sus vecinos en vídeos en redes sociales.

Los ‘Night Stalkers’

La operación se prolongó durante unos veinte minutos y tuvo entre sus principales objetivos a dos complejos militares clave de Venezuela: Fuerte Tiuna, la principal base militar del país sudamericano, situada al oeste de Caracas; y la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda, conocida como La Carlota, en el estado de Miranda y principal aeropuerto militar, al noreste de la capital.

Entre las naves que sobrevolaron Caracas en el ataque estaban los helicópteros del 160º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales, conocidos como los ‘Night Stalkers’, los ‘acechadores de la noche’.

Antes que llegaran los helicópteros y los integrantes de Delta Force, la operación militar de EE.UU. lanzó ataques contra instalaciones defensivas de Venezuela para posibilitar la captura y la extracción de Maduro y su mujer, como radares, antenas de comunicación o lanzaderas de armamento. Además de los ataques a Fuerte Tiuna y La Carlota, los estadounidenses fueron a por otras instalaciones militares contra objetivos de este tipo en al menos tres estados: Miranda, Aragua y La Guaira. Por ejemplo, contra el Hatillo o el aeropuerto de Higuerote. También contra el principal puerto de La Guaira, uno de los mayores del país, que también incluye instalaciones militares.

Todos estos ataques fueron reconocidos por el régimen de Maduro, aunque no dieron detalles de las posibles víctimas mortales o heridos en los bombardeos que facilitaron la extracción de Maduro.

La operación se prolongó durante unos veinte minutos y tuvo entre sus principales objetivos dos complejos militares clave de Venezuela: Fuerte Tiuna y La Carlota

Las explosiones dejaron zonas residenciales cercanas a los objetivos militares sin luz y provocó una cadena de reacciones de los altos cargos de la dictadura chavista.

Pese a la gravedad de una operación militar contra otro país y de la captura de su líder, pronto quedó claro que el objetivo de EE.UU. no era tanto atacar a Venezuela como sacar del poder a su dictador y llevarlo ante la Justicia.

Una «genialidad» de operación

El propio Trump dio detalles el sábado sobre la operación, que calificó como «una genialidad» de las fuerzas armadas y de seguridad de EE.UU. No quiso confirmar que los protagonistas fueran comandos de la Delta Force, pero alardeó de que «ningún otro país del mundo podría haber logrado algo así».

Explicó que la operación debería haberse ejecutado «hace cuatro días», pero no lo permitieron las condiciones climáticas. El presidente de EE.UU. aseguró que no hubo fallecidos del lado estadounidense en la operación, aunque sí «algunos heridos». Dijo que Maduro estaba en una localización «muy custodiada, como una fortaleza. Pero no perdimos ni un solo hombre».

Para conseguir atrapar al líder chavista, los militares estadounidenses practicaron la operación al detalle y llegaron a construir una instalación que simulaba la guarida de Maduro para entrenar su captura. «Con sus zonas seguras, paredes de acero, todo», dijo.

Por el lado venezolano, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, aseguró que los bombardeos habían afectado a zonas civiles y que el Gobierno estaba elaborando informes sobre víctimas. Al mismo tiempo, animaba a los venezolanos a «resistir» frente a la operación militar estadounidense, en un momento en el que la captura de Maduro podría provocar lo que EE.UU. busca desde hace años: un cambio de régimen en Venezuela, frente a un presidente como Maduro al que no reconoce por los fraudes electorales que ha orquestado para mantenerse en el poder.

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