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'Cortisol face': el estrés y sus efectos en el rostro

Tener cierto estrés no es malo, según los expertos, el problema se agrava cuando es crónico. Además de todos los efectos que tiene en la salud física y mental, el estrés cronificado deja huella en la piel del rostro en forma de diferentes patologías, … como el acné o la inflamación, y también la acentuación de las arrugas. Se ha popularizado, a través de las redes sociales, la expresión ‘cara de cortisol’ o ‘cortisol face’, para hacer referencia a rostros apagados, sin luz, cansados, tristes e hinchados.
Pedro Catalá, cosmetólogo, doctor en farmacia y fundador de Twelve Beauty, explica que «la ‘cortisol face’ es una forma rápida de describir esos cambios visibles en la piel que aparecen cuando la vida resulta abrumadora. Estos efectos del estrés se pueden, además, intensificar si se ha entrado en perimenopausia o ya se ha alcanzado la etapa de la menopausia».
El cortisol, conocido como la hormona del estrés, es según el experto «vital para la supervivencia. Nos ayuda a despertar, mantenernos alerta y responder al peligro. El problema surge cuando los niveles de cortisol permanecen elevados durante demasiado tiempo, como ocurre en el estrés crónico». Aunque cada piel reacciona de forma diferente, Pedro Catalá enumera los síntomas más habituales de la cara de cortisol: «hinchazón y retención de líquidos, bajo los ojos o en las mejillas, brotes de acné persistentes, porque la hormona del estrés aumenta la producción de sebo, que puede provocar granos, rojeces y sensibilidad, e incluso se puede intensificar la rosácea, pérdida de luminosidad porque la renovación celular se ralentiza y envejecimiento prematuro, por la pérdida del colágeno y la elastina».
Mireia Fernández, directora dermocosmética de Perricone MD, añade que «el cortisol elevado afecta directamente a la función barrera, que hace que la piel pierda agua y se vuelva más vulnerable. Esa sensación de tirantez y sequedad extrema es una señal clara de que necesitamos calmarla y nutrirla».

El estrés envejece
La doctora Beatriz Beltrán, especialista en medicina estética, interna y nutrición y fundadora de la cínica homónima, también respalda la idea de que el estrés se refleja en la piel de diferentes maneras, y una de ellas es a través del envejecimiento prematuro. «El estrés contribuye a la formación de arrugas en la piel porque aumenta los niveles basales de cortisol y desencadena la degradación del colágeno. Como consecuencia, la piel adelgaza, aparecen arrugas de expresión (en frente y entrecejo) y se instala de forma permanente un rostro cansado y enfadado. El aumento de cortisol también empeora afecciones cutáneas inflamatorias preexistentes (como el eccema, la psoriasis y el acné), aumenta la pérdida de agua transepidérmica y provoca deshidratación. Por último, puede causar una respuesta inflamatoria en el cuerpo, conocida como hinchazón por cortisol: las personas sienten que acumulan peso en el abdomen o el rostro (cara de luna) debido a los altos niveles de estrés. Y eso mismo ocurre en la piel, ya que la inflamación aumenta el estrés oxidativo e inhibe la capacidad natural de la piel de reparación y regeneración».

Cuidados para mejorar la cara de cortisol

No hay ninguna crema ni tratamiento que puedan hacer desaparecer los síntomas del estrés en la piel, si no se trata de forma integral el problema, como explica la doctora Beltrán. «De poco sirve tratar la piel por fuera si por dentro no nos sentimos bien. Muchos pacientes acuden a mi clínica con un alto nivel de estrés que se traduce en hábitos poco saludables (comida, tabaco), dificultad para dormir, ansiedad, irritabilidad y tristeza. Así, por mucho que intenten tener una piel radiante, el estado de ánimo afecta al resultado».
Por eso lo primero que hay que hacer es atajar la raíz del problema, es decir, el estrés crónico. Para ello, es importante llevar un estilo de vida saludable, con una alimentación equilibrada, y priorizar tanto el sueño como el descanso. Los médicos aconsejan dormir entre 7 y 9 horas en la edad adulta. Es fundamental, además, realizar algún tipo de actividad física, porque el deporte ayuda a reducir los niveles de cortisol. Estar en contacto con la naturaleza, practicar yoga o meditación, mantener una vida social activa y disfrutar de los hobbies son otros de los consejos de los expertos para mantener a raya el estrés. También ayuda a controlar el cortisol darse masajes relajantes, disfrutar de una tarde de spa o una sesión de belleza.
Para mejorar la sequedad o las rojeces puntuales, Mireia Fernández, aconseja «incorporar a la rutina ingredientes calmantes y regenerativos, como la niacinamida». Si el estrés ha derivado en acné u otra patología de la piel, hay que acudir al dermatólogo para que pueda recomendar un tratamiento personalizado.
En el caso de arrugas y envejecimiento prematuro, hay diversos tratamientos que pueden ayudar (radiofrecuencia, botox, etc), pero siempre en combinación con un estilo de vida saludable. «Nosotros complementamos los tratamientos estéticos con el bienestar interior a través de la terapia de estimulación cerebral Exomind, que utiliza impulsos magnéticos que activan las neuronas y las ayudan a comunicarse mejor entre sí. Gracias a este proceso el cerebro reconecta zonas que habían perdido actividad, fortalece conexiones debilitadas y libera neurotransmisores, sustancias que mejoran el sueño, el estado de ánimo y la concentración», explica la doctora Beltrán.

Publicado: enero 16, 2026, 1:46 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/estilo/belleza/cortisol-face-estres-efectos-rostro-20260116162438-nt.html

Tener cierto estrés no es malo, según los expertos, el problema se agrava cuando es crónico. Además de todos los efectos que tiene en la salud física y mental, el estrés cronificado deja huella en la piel del rostro en forma de diferentes patologías, como el acné o la inflamación, y también la acentuación de las arrugas. Se ha popularizado, a través de las redes sociales, la expresión ‘cara de cortisol’ o ‘cortisol face’, para hacer referencia a rostros apagados, sin luz, cansados, tristes e hinchados.

Pedro Catalá, cosmetólogo, doctor en farmacia y fundador de Twelve Beauty, explica que «la ‘cortisol face’ es una forma rápida de describir esos cambios visibles en la piel que aparecen cuando la vida resulta abrumadora. Estos efectos del estrés se pueden, además, intensificar si se ha entrado en perimenopausia o ya se ha alcanzado la etapa de la menopausia».

El cortisol, conocido como la hormona del estrés, es según el experto «vital para la supervivencia. Nos ayuda a despertar, mantenernos alerta y responder al peligro. El problema surge cuando los niveles de cortisol permanecen elevados durante demasiado tiempo, como ocurre en el estrés crónico». Aunque cada piel reacciona de forma diferente, Pedro Catalá enumera los síntomas más habituales de la cara de cortisol: «hinchazón y retención de líquidos, bajo los ojos o en las mejillas, brotes de acné persistentes, porque la hormona del estrés aumenta la producción de sebo, que puede provocar granos, rojeces y sensibilidad, e incluso se puede intensificar la rosácea, pérdida de luminosidad porque la renovación celular se ralentiza y envejecimiento prematuro, por la pérdida del colágeno y la elastina».

Mireia Fernández, directora dermocosmética de Perricone MD, añade que «el cortisol elevado afecta directamente a la función barrera, que hace que la piel pierda agua y se vuelva más vulnerable. Esa sensación de tirantez y sequedad extrema es una señal clara de que necesitamos calmarla y nutrirla».

Cuidados para mejorar la cara de cortisol

No hay ninguna crema ni tratamiento que puedan hacer desaparecer los síntomas del estrés en la piel, si no se trata de forma integral el problema, como explica la doctora Beltrán. «De poco sirve tratar la piel por fuera si por dentro no nos sentimos bien. Muchos pacientes acuden a mi clínica con un alto nivel de estrés que se traduce en hábitos poco saludables (comida, tabaco), dificultad para dormir, ansiedad, irritabilidad y tristeza. Así, por mucho que intenten tener una piel radiante, el estado de ánimo afecta al resultado».

Por eso lo primero que hay que hacer es atajar la raíz del problema, es decir, el estrés crónico. Para ello, es importante llevar un estilo de vida saludable, con una alimentación equilibrada, y priorizar tanto el sueño como el descanso. Los médicos aconsejan dormir entre 7 y 9 horas en la edad adulta. Es fundamental, además, realizar algún tipo de actividad física, porque el deporte ayuda a reducir los niveles de cortisol. Estar en contacto con la naturaleza, practicar yoga o meditación, mantener una vida social activa y disfrutar de los hobbies son otros de los consejos de los expertos para mantener a raya el estrés. También ayuda a controlar el cortisol darse masajes relajantes, disfrutar de una tarde de spa o una sesión de belleza.

Para mejorar la sequedad o las rojeces puntuales, Mireia Fernández, aconseja «incorporar a la rutina ingredientes calmantes y regenerativos, como la niacinamida». Si el estrés ha derivado en acné u otra patología de la piel, hay que acudir al dermatólogo para que pueda recomendar un tratamiento personalizado.

En el caso de arrugas y envejecimiento prematuro, hay diversos tratamientos que pueden ayudar (radiofrecuencia, botox, etc), pero siempre en combinación con un estilo de vida saludable. «Nosotros complementamos los tratamientos estéticos con el bienestar interior a través de la terapia de estimulación cerebral Exomind, que utiliza impulsos magnéticos que activan las neuronas y las ayudan a comunicarse mejor entre sí. Gracias a este proceso el cerebro reconecta zonas que habían perdido actividad, fortalece conexiones debilitadas y libera neurotransmisores, sustancias que mejoran el sueño, el estado de ánimo y la concentración», explica la doctora Beltrán.

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