Publicado: enero 6, 2026, 1:45 am
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/pedro-rodriguez-explica-asombrosa-resiliencia-delcy-rodriguez-20260105042622-nt.html
En la Venezuela de Trump, todo apesta a azufre. Y mientras el Gatopardo resucita en el Caribe –«si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie»–, resulta imposible no fijarse en la asombrosa resiliencia de Delcy Rodríguez y preguntarse por … sus méritos para garantizar de una forma tan obscena el continuismo del abyecto régimen chavista. ¿Qué pasará? ¿Qué misterio habrá? Para que todas las noches sean la gran noche de Delcy.
Para entender a la lideresa de la banda caraqueña del corcho que siempre flota, hay que reparar en la estructura de poder de las dictaduras. Cuando los autócratas triunfan suelen venir rodeados de idealistas, secuaces sanguinarios, ideólogos sectarios, pelotas oportunistas y toda clase de corruptos. Pero llega un momento en que ante tanta incompetencia y mangancia, los hombres fuertes necesitan de personal que no solamente dominen técnicas de torturas y desfalco sino también manejar un Excel para que sus gobiernos no acaben como una caja de ahorros.
Delcy ha llegado a la categoría de indispensable para que a partir de ahora las maletas lleguen puntualmente no a Barajas sino a Mar-a-Lago
En esta permanente búsqueda de esbirros competentes se entiende por qué Stalin se fijó en Kruschev precisamente por sus logros como capataz de las obras del metro de Moscú. O porqué Martin Bormann se convirtió en la persona de máxima confianza de Hitler al construirle el «nido de las águilas» en un tiempo récord de trece meses. O cómo los llamados tecnócratas jugaron un papel decisivo en la transformación de la economía española y la supervivencia del régimen franquista.
En esta cohorte de lugartenientes con resultados es donde puede encajar Delcy Rodríguez, ministra del Petróleo y apoderada del maleteo venezolano. Su especialidad, un desempeño nada fácil de realizar con eficiencia, ha sido alimentar de la forma más clandestina posible las redes clientelares del chavismo. Es decir, repartir el botín con todos los muchos cómplices del régimen, dentro y fuera de Venezuela. Y por eso Delcy ha llegado a la categoría de indispensable. Sobre todo, para que a partir de ahora, las maletas lleguen puntualmente no a Barajas sino a Mar-a-Lago.
