Cilia Flores pide salir de prisión por sus problemas cardíacos y ofrece vigilancia armada las 24 horas - Colombia
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Cilia Flores pide salir de prisión por sus problemas cardíacos y ofrece vigilancia armada las 24 horas

Los abogados de Cilia Flores han pedido a la Justicia federal de Nueva York que permita a la esposa de Nicolás Maduro esperar el juicio fuera de prisión por sus problemas de corazón. A cambio, ofrecen un régimen de arresto domiciliario con guardias armados … las 24 horas, una pulsera de localización, visitas restringidas y llamadas telefónicas intervenidas. La Fiscalía se opone, según recoge la solicitud presentada el 9 de septiembre.
La defensa sostiene que Flores, de 69 años, necesita un cateterismo cardíaco y que la cárcel de Brooklyn donde permanece recluida no reúne las condiciones para recuperarse de una eventual intervención. Sus abogados describen episodios de dolor en el pecho, arritmias, dificultades para respirar y una pérdida de más de once kilos desde su detención.

Flores fue detenida junto a Maduro el 3 de enero de 2026, durante la operación militar estadounidense en Venezuela. Sus letrados califican aquella intervención de «invasión» y aseguran que ambos fueron «secuestrados» en su domicilio. Afirman que ella fue arrojada contra una pared o un mueble y sufrió una herida en la frente que requirió unos veinte puntos de sutura. Todavía se recuperaba, añaden, de una histerectomía practicada en noviembre de 2025.

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David Alandete

El escrito, firmado por los abogados Mark E. Donnelly y Andres Sánchez, dedica buena parte de sus argumentos a la evolución de su salud. Según la defensa, una prueba de esfuerzo realizada el 23 de abril tuvo que suspenderse porque Flores sintió presión en el pecho y falta de aire. Una monitorización posterior registró un episodio de taquicardia ventricular.
El 29 de julio sufrió, siempre según este relato, unos treinta minutos de intensa presión torácica y sensación de falta de oxígeno. Tras consultar con especialistas externos, los abogados «creen que puede haber sufrido un infarto leve». No lo presentan como un diagnóstico confirmado: reconocen que no se realizaron ni documentaron análisis en ese momento y que se desconoce si hubo daño cardíaco y cuál sería su alcance.
La defensa describe también problemas digestivos, la pérdida de dos muelas y dificultades para dormir. Asegura que Flores descansa apenas entre tres y cuatro horas al día en una unidad compartida con más de cuarenta internas. Como ejemplo de las condiciones de reclusión, relata una pelea ocurrida el 14 de agosto en la que el personal utilizó aerosol de pimienta. Después, Flores se quejó de opresión en el pecho y tuvo que usar su inhalador.

Un entorno inadecuado

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«Las condiciones no permiten una recuperación adecuada de una cirugía cardíaca», argumentan los letrados. El cateterismo recomendado serviría para determinar qué tratamiento necesita; la solicitud no permite concluir que esa operación de corazón ya se haya realizado.
Los abogados introducen, además, un reconocimiento expreso al personal de la cárcel. En una nota al pie afirman que ha sido «extremadamente respetuoso» con Flores y Maduro y que ella ha recibido «una atención excelente de los profesionales médicos», tanto en el centro como en el hospital. Su objeción se refiere al entorno en el que tendría que recuperarse.
La alternativa que proponen es una vivienda dentro del distrito judicial federal del sur de Nueva York. No revelan la dirección, el barrio, el propietario ni si se trata de un inmueble alquilado. «Por razones de seguridad, la ubicación de la residencia se comunicará por separado al tribunal, al Gobierno y a los servicios de supervisión previa al juicio», señala una declaración adjunta de Louis J. Milione, exalto cargo de la DEA y directivo de Guidepost Solutions.

Esa empresa asumiría la vigilancia. Flores no podría elegir a los guardias ni darles instrucciones. «La acusada no supervisará ni tendrá control alguno sobre el trabajo de Guidepost», afirma Milione. La compañía respondería ante el tribunal y las autoridades encargadas de supervisar el cumplimiento de las condiciones.
De aprobarse la petición, Flores permanecería en el domicilio y solo saldría con autorización, por ejemplo para recibir tratamiento médico o reunirse con sus abogados. Varios agentes la acompañarían en esos desplazamientos, sin paradas no autorizadas, mientras otro guardia se quedaría custodiando la vivienda.
La residencia tendría cámaras, alarmas y sensores en puertas y ventanas. Flores entregaría sus pasaportes y quedaría sometida a localización por GPS y registros sin previo aviso. Los vigilantes llevarían esposas y podrían utilizar la fuerza necesaria para impedir una fuga, como último recurso. Según el escrito, la defensa asumiría los gastos de vigilancia y supervisión.

Cilia Flores afronta cargos de conspiración para importar cocaína y de posesión y conspiración para poseer ametralladoras y artefactos destructivos

Tampoco podría recibir libremente a quien quisiera. Las visitas necesitarían autorización, quedarían registradas y se comunicarían a las autoridades cada día. Los visitantes entregarían sus teléfonos, otros dispositivos de comunicación y documentos de viaje durante la estancia. La propuesta incluye una única línea fija, con las conversaciones grabadas y supervisadas, salvo las llamadas con sus abogados.
Para defender que Flores no huiría, los letrados recurren también a Maduro. Admiten que ella carece de vínculos significativos con Estados Unidos, pero sostienen que ahora tiene uno decisivo: su marido, igualmente detenido. Afirman que está comprometida con ambos procesos y que quiere apoyarlo «con su presencia constante». El escrito no pide la excarcelación de Maduro ni contempla un permiso automático para que ella lo visite.
Flores afronta cargos de conspiración para importar cocaína y de posesión y conspiración para poseer ametralladoras y artefactos destructivos. La defensa precisa que no está acusada en el cargo de conspiración narcoterrorista. Niega las acusaciones y argumenta que las restricciones propuestas bastarían para impedir una fuga y evitar cualquier peligro para la comunidad.
Como precedente, los abogados invocan el arresto domiciliario del empresario chino Ng Lap Seng, que contó con vigilancia de Guidepost. Adjuntan la orden dictada en aquel procedimiento en 2015. La dirección y las condiciones que aparecen en ese anexo corresponden a aquel acusado: no identifican la futura residencia de Flores. Su salida de prisión sigue siendo lo que los abogados solicitan, no una medida concedida en este documento.

Publicado: septiembre 9, 2026, 8:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/cilia-flores-pide-salir-prision-problemas-cardiacos-20260910023641-nt.html

Los abogados de Cilia Flores han pedido a la Justicia federal de Nueva York que permita a la esposa de Nicolás Maduro esperar el juicio fuera de prisión por sus problemas de corazón. A cambio, ofrecen un régimen de arresto domiciliario con guardias armados las 24 horas, una pulsera de localización, visitas restringidas y llamadas telefónicas intervenidas. La Fiscalía se opone, según recoge la solicitud presentada el 9 de septiembre.

La defensa sostiene que Flores, de 69 años, necesita un cateterismo cardíaco y que la cárcel de Brooklyn donde permanece recluida no reúne las condiciones para recuperarse de una eventual intervención. Sus abogados describen episodios de dolor en el pecho, arritmias, dificultades para respirar y una pérdida de más de once kilos desde su detención.

Flores fue detenida junto a Maduro el 3 de enero de 2026, durante la operación militar estadounidense en Venezuela. Sus letrados califican aquella intervención de «invasión» y aseguran que ambos fueron «secuestrados» en su domicilio. Afirman que ella fue arrojada contra una pared o un mueble y sufrió una herida en la frente que requirió unos veinte puntos de sutura. Todavía se recuperaba, añaden, de una histerectomía practicada en noviembre de 2025.

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  • David Alandete

El escrito, firmado por los abogados Mark E. Donnelly y Andres Sánchez, dedica buena parte de sus argumentos a la evolución de su salud. Según la defensa, una prueba de esfuerzo realizada el 23 de abril tuvo que suspenderse porque Flores sintió presión en el pecho y falta de aire. Una monitorización posterior registró un episodio de taquicardia ventricular.

El 29 de julio sufrió, siempre según este relato, unos treinta minutos de intensa presión torácica y sensación de falta de oxígeno. Tras consultar con especialistas externos, los abogados «creen que puede haber sufrido un infarto leve». No lo presentan como un diagnóstico confirmado: reconocen que no se realizaron ni documentaron análisis en ese momento y que se desconoce si hubo daño cardíaco y cuál sería su alcance.

La defensa describe también problemas digestivos, la pérdida de dos muelas y dificultades para dormir. Asegura que Flores descansa apenas entre tres y cuatro horas al día en una unidad compartida con más de cuarenta internas. Como ejemplo de las condiciones de reclusión, relata una pelea ocurrida el 14 de agosto en la que el personal utilizó aerosol de pimienta. Después, Flores se quejó de opresión en el pecho y tuvo que usar su inhalador.

Un entorno inadecuado

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«Las condiciones no permiten una recuperación adecuada de una cirugía cardíaca», argumentan los letrados. El cateterismo recomendado serviría para determinar qué tratamiento necesita; la solicitud no permite concluir que esa operación de corazón ya se haya realizado.

Los abogados introducen, además, un reconocimiento expreso al personal de la cárcel. En una nota al pie afirman que ha sido «extremadamente respetuoso» con Flores y Maduro y que ella ha recibido «una atención excelente de los profesionales médicos», tanto en el centro como en el hospital. Su objeción se refiere al entorno en el que tendría que recuperarse.

La alternativa que proponen es una vivienda dentro del distrito judicial federal del sur de Nueva York. No revelan la dirección, el barrio, el propietario ni si se trata de un inmueble alquilado. «Por razones de seguridad, la ubicación de la residencia se comunicará por separado al tribunal, al Gobierno y a los servicios de supervisión previa al juicio», señala una declaración adjunta de Louis J. Milione, exalto cargo de la DEA y directivo de Guidepost Solutions.

Esa empresa asumiría la vigilancia. Flores no podría elegir a los guardias ni darles instrucciones. «La acusada no supervisará ni tendrá control alguno sobre el trabajo de Guidepost», afirma Milione. La compañía respondería ante el tribunal y las autoridades encargadas de supervisar el cumplimiento de las condiciones.

De aprobarse la petición, Flores permanecería en el domicilio y solo saldría con autorización, por ejemplo para recibir tratamiento médico o reunirse con sus abogados. Varios agentes la acompañarían en esos desplazamientos, sin paradas no autorizadas, mientras otro guardia se quedaría custodiando la vivienda.

La residencia tendría cámaras, alarmas y sensores en puertas y ventanas. Flores entregaría sus pasaportes y quedaría sometida a localización por GPS y registros sin previo aviso. Los vigilantes llevarían esposas y podrían utilizar la fuerza necesaria para impedir una fuga, como último recurso. Según el escrito, la defensa asumiría los gastos de vigilancia y supervisión.

Cilia Flores afronta cargos de conspiración para importar cocaína y de posesión y conspiración para poseer ametralladoras y artefactos destructivos

Tampoco podría recibir libremente a quien quisiera. Las visitas necesitarían autorización, quedarían registradas y se comunicarían a las autoridades cada día. Los visitantes entregarían sus teléfonos, otros dispositivos de comunicación y documentos de viaje durante la estancia. La propuesta incluye una única línea fija, con las conversaciones grabadas y supervisadas, salvo las llamadas con sus abogados.

Para defender que Flores no huiría, los letrados recurren también a Maduro. Admiten que ella carece de vínculos significativos con Estados Unidos, pero sostienen que ahora tiene uno decisivo: su marido, igualmente detenido. Afirman que está comprometida con ambos procesos y que quiere apoyarlo «con su presencia constante». El escrito no pide la excarcelación de Maduro ni contempla un permiso automático para que ella lo visite.

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Como precedente, los abogados invocan el arresto domiciliario del empresario chino Ng Lap Seng, que contó con vigilancia de Guidepost. Adjuntan la orden dictada en aquel procedimiento en 2015. La dirección y las condiciones que aparecen en ese anexo corresponden a aquel acusado: no identifican la futura residencia de Flores. Su salida de prisión sigue siendo lo que los abogados solicitan, no una medida concedida en este documento.

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