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China quiere sumar más países latinoamericanos a su bloque político

El nuevo documento estratégico de China relativo a América Latina y el Caribe, publicado el 10 de diciembre (es el tercero que se ocupa de la región, tras los elaborados en 2008 y 2016), pone el acento en el deseo de una mayor articulación política … con los países americanos al sur de Estados Unidos. Sin dejar de estar interesada en el acceso a materias primas y el rédito económico, algo que ha sido prioritario para Pekín en las dos últimas décadas, China pone ahora su primer objetivo en atraer a Latinoamérica hacia un Sur Global liderado por ella, justo cuando EE.UU. ha oficializado su recobrado interés por su «patio trasero».
La publicación del documento chino a pocos días de que la Administración Trump difundiera su nueva Estrategia de Seguridad Nacional, que por primera vez en décadas prioriza su atención sobre América Latina y el Caribe, apunta al deseo de Pekín de mantener un pulso con Washington por la influencia en una parte del globo que ambas potencias perciben como esencial en la nueva configuración del orden mundial.
El texto chino comienza advirtiendo que «en el mundo se están acelerando cambios nunca vistos en un siglo, y se está produciendo un giro significativo en el equilibrio de poder internacional». Considera que el Sur Global, del que se dice parte, está gozando de un «momento fuerte» y presenta a Latinoamérica como parte importante de ese bloque. Esta región, afirma, «es una fuerza esencial en el proceso hacia un mundo multipolar y la globalización económica».

China parece pisar el acelerador en querer atraer apoyo para su causa más imperativa: la incorporación de Taiwán. Si bien la política de una única China ya estaba en los dos documentos previos, esta vez la referencia a la isla díscola aparece prácticamente al principio y con referencias expresas antes no tan especificadas. Así, viene a exigir a sus socios latinoamericanos que se opongan sin fisuras a «cualquier forma de independencia» de Taiwán, en un momento en que EE.UU. ha reforzado su alianza con Taipéi y podría reclamar lo mismo a países latinoamericanos bajo su influencia.
La victoria en Honduras del candidato promovido por Trump, por ejemplo, podría suponer la revisión de la ruptura de relaciones con Taiwán llevada a cabo en 2023 por el gobierno hondureño saliente, con el riesgo de contagiar esa misma reversión en otros países vecinos (Centroamérica era en las últimas décadas la región mundial con más relaciones diplomáticas con Taipéi).

Reforzar su presencia

China se propone reforzar las relaciones bilaterales mediante contactos de alto nivel («diplomacia de jefes de Estado»), la reunión de comités gubernamentales y los encuentros de parlamentarios y de cuadros de partidos políticos, así como los vínculos multilaterales a través de la CELAC. Además, promete mayor apoyo a la región en las organizaciones internacionales, así como promover la integración en Asia-Pacífico, ámbito del que forman parte muchos de los países latinoamericanos. Sin mencionar a Washington, alerta de los «intentos de desacoplamiento» que EE.UU. está llevando a cabo para reducir la vinculación económica internacional con China.
En el apartado económico, China manifiesta su intención de incrementar los intercambios comerciales, estableciendo acuerdos de libre comercio, lo que consolidaría su condición de primer socio comercial de diversos países, especialmente en Suramérica. Con ello, Pekín espera avanzar en restar peso del dólar como divisa internacional en la región, pues propone promover el uso del renmimbi en un mayor número de transacciones y, en el ámbito financiero, proceder a «swaps» de las respectivas monedas nacionales.
El documento contiene ciertos elementos que algunos países pueden estimar irónicos, como la referencia a la cooperación en materia de pesca y de lucha antinarcóticos, cuando la flota pesquera fantasma de China ha esquilmado diversos caladeros suramericanos y los percusores del fentanilo han venido ingresando en México por insuficiente control en los envíos desde suelo chino; también suena cómico, dada la conocida actuación de Pekín, la mención a un sistema de gobierno «democrático y transparente» para el ciberespacio e internet.
En su propósito de atraer más a Latinoamérica hacia su órbita, China invita a los países americanos a usar su sistema de navegación satelital (BeiDou), acoger más centros culturales Confucio, intercambiar programas de radio y televisión y combinar la investigación universitaria. En un ámbito especialmente susceptible de «doble uso», el documento plantea que algunos países cooperen en la construcción de bases de suministro logístico para el apoyo de las expediciones chinas a la Antártida (Pekín ha intentado tener una base en Tierra de Fuego, pero el gobierno de Milei canceló el proyecto).
En cuanto a lo estrictamente militar, China plantea ejercicios militares conjuntos y acoger soldados y mandos latinoamericanos en sus escuelas. En este contexto, el texto aplaude la declaración de «zona de paz» que han hecho algunos gobiernos de izquierda para hacer frente al despliegue naval realizado por EE.UU. en el Caribe.
Con todo esto, China «deja claro que intenta continuar expandiendo su implicación en el hemisferio occidental. En otras palabras, la competencia entre grandes potencias en la región apenas comienza», valora el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), uno de los principales ‘think-tanks’ de Washington. Según este centro, «estratégicamente, el enfoque de China en América Latina parece mantener el rumbo, apuntando a posicionar a China como el socio preferido en una serie de áreas prioritarias».

Publicado: diciembre 29, 2025, 9:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/china-quiere-sumar-paises-latinoamericanos-bloque-politico-20251229154052-nt.html

El nuevo documento estratégico de China relativo a América Latina y el Caribe, publicado el 10 de diciembre (es el tercero que se ocupa de la región, tras los elaborados en 2008 y 2016), pone el acento en el deseo de una mayor articulación política con los países americanos al sur de Estados Unidos. Sin dejar de estar interesada en el acceso a materias primas y el rédito económico, algo que ha sido prioritario para Pekín en las dos últimas décadas, China pone ahora su primer objetivo en atraer a Latinoamérica hacia un Sur Global liderado por ella, justo cuando EE.UU. ha oficializado su recobrado interés por su «patio trasero».

La publicación del documento chino a pocos días de que la Administración Trump difundiera su nueva Estrategia de Seguridad Nacional, que por primera vez en décadas prioriza su atención sobre América Latina y el Caribe, apunta al deseo de Pekín de mantener un pulso con Washington por la influencia en una parte del globo que ambas potencias perciben como esencial en la nueva configuración del orden mundial.

El texto chino comienza advirtiendo que «en el mundo se están acelerando cambios nunca vistos en un siglo, y se está produciendo un giro significativo en el equilibrio de poder internacional». Considera que el Sur Global, del que se dice parte, está gozando de un «momento fuerte» y presenta a Latinoamérica como parte importante de ese bloque. Esta región, afirma, «es una fuerza esencial en el proceso hacia un mundo multipolar y la globalización económica».

China parece pisar el acelerador en querer atraer apoyo para su causa más imperativa: la incorporación de Taiwán. Si bien la política de una única China ya estaba en los dos documentos previos, esta vez la referencia a la isla díscola aparece prácticamente al principio y con referencias expresas antes no tan especificadas. Así, viene a exigir a sus socios latinoamericanos que se opongan sin fisuras a «cualquier forma de independencia» de Taiwán, en un momento en que EE.UU. ha reforzado su alianza con Taipéi y podría reclamar lo mismo a países latinoamericanos bajo su influencia.

La victoria en Honduras del candidato promovido por Trump, por ejemplo, podría suponer la revisión de la ruptura de relaciones con Taiwán llevada a cabo en 2023 por el gobierno hondureño saliente, con el riesgo de contagiar esa misma reversión en otros países vecinos (Centroamérica era en las últimas décadas la región mundial con más relaciones diplomáticas con Taipéi).

Reforzar su presencia

China se propone reforzar las relaciones bilaterales mediante contactos de alto nivel («diplomacia de jefes de Estado»), la reunión de comités gubernamentales y los encuentros de parlamentarios y de cuadros de partidos políticos, así como los vínculos multilaterales a través de la CELAC. Además, promete mayor apoyo a la región en las organizaciones internacionales, así como promover la integración en Asia-Pacífico, ámbito del que forman parte muchos de los países latinoamericanos. Sin mencionar a Washington, alerta de los «intentos de desacoplamiento» que EE.UU. está llevando a cabo para reducir la vinculación económica internacional con China.

En el apartado económico, China manifiesta su intención de incrementar los intercambios comerciales, estableciendo acuerdos de libre comercio, lo que consolidaría su condición de primer socio comercial de diversos países, especialmente en Suramérica. Con ello, Pekín espera avanzar en restar peso del dólar como divisa internacional en la región, pues propone promover el uso del renmimbi en un mayor número de transacciones y, en el ámbito financiero, proceder a «swaps» de las respectivas monedas nacionales.

El documento contiene ciertos elementos que algunos países pueden estimar irónicos, como la referencia a la cooperación en materia de pesca y de lucha antinarcóticos, cuando la flota pesquera fantasma de China ha esquilmado diversos caladeros suramericanos y los percusores del fentanilo han venido ingresando en México por insuficiente control en los envíos desde suelo chino; también suena cómico, dada la conocida actuación de Pekín, la mención a un sistema de gobierno «democrático y transparente» para el ciberespacio e internet.

En su propósito de atraer más a Latinoamérica hacia su órbita, China invita a los países americanos a usar su sistema de navegación satelital (BeiDou), acoger más centros culturales Confucio, intercambiar programas de radio y televisión y combinar la investigación universitaria. En un ámbito especialmente susceptible de «doble uso», el documento plantea que algunos países cooperen en la construcción de bases de suministro logístico para el apoyo de las expediciones chinas a la Antártida (Pekín ha intentado tener una base en Tierra de Fuego, pero el gobierno de Milei canceló el proyecto).

En cuanto a lo estrictamente militar, China plantea ejercicios militares conjuntos y acoger soldados y mandos latinoamericanos en sus escuelas. En este contexto, el texto aplaude la declaración de «zona de paz» que han hecho algunos gobiernos de izquierda para hacer frente al despliegue naval realizado por EE.UU. en el Caribe.

Con todo esto, China «deja claro que intenta continuar expandiendo su implicación en el hemisferio occidental. En otras palabras, la competencia entre grandes potencias en la región apenas comienza», valora el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), uno de los principales ‘think-tanks’ de Washington. Según este centro, «estratégicamente, el enfoque de China en América Latina parece mantener el rumbo, apuntando a posicionar a China como el socio preferido en una serie de áreas prioritarias».

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