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China llama a concluir la guerra de Irán «lo antes posible» en la despedida de Xi y Trump

Donald Trump ha iniciado su segunda mañana en Pekín dando la razón a Xi Jinping, nada menos que en lo tocante al declive de Estados Unidos. «Cuando el presidente Xi se refirió con gran elegancia a Estados Unidos como una nación quizá en declive, aludía … al tremendo daño que sufrimos durante los cuatro años del Somnoliento Joe Biden y la Administración Biden, y en ese punto tenía toda la razón», ha escrito recién amanecido el día, poco después de las cinco de la mañana (hora local), en su plataforma Truth Social.
No consta que el líder chino realizara semejante comentario en los intercambios públicos, y cuesta imaginar que lo hiciera en los privados, por más que esta noción suponga un elemento central de su visión global. «El presidente Xi no se refería al increíble ascenso que Estados Unidos ha mostrado al mundo durante los 16 espectaculares meses de la Administración Trump», ha sentenciado el estadounidense.

Unas declaraciones que prolongan la cercanía personal entre ambos mandatarios exhibida ayer y, a través de ella, la estabilización de las relaciones entre las dos superpotencias. En la primera visita de un presidente estadounidense a China en nueve años, Trump ha abandonado todo rastro de beligerancia para entregarse a su diplomacia transaccional en pos de mayores intercambios económicos.

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David Alandete

De ahí que el régimen ensalzara, a través de un comunicado de su ministerio de Exteriores, «el acuerdo de una nueva visión para construir una relación constructiva entre China y Estados Unidos, caracterizada por la estabilidad estratégica […] para los próximos tres años y más allá», plazo de tiempo que hace referencia a lo que resta del segundo mandato presidencial.
Uno y otro se han encontrado de nuevo al filo del mediodía, cuando Xi ha recibido a Trump en Zhongnanhai. «Este es el lugar donde trabajan y viven los dirigente del Partido [Comunista] y del Gobierno central de China, incluido yo mismo», ha explicado el chino. Ambos han dado un paseo a solas por los jardines del complejo antes de sentarse a compartir un té en compañía de sus respectivas delegaciones.

Acuerdos pendientes

A falta de confirmaciones oficiales sobre los resultados prácticos de la visita, las declaraciones de altos cargos a los medios estadounidenses que acompañan a la delegación conforman un mosaico de contenidos e intenciones. El comunicado inicial emitido ayer por la Casa Blanca anunciaba un «acuerdo para que Irán nunca pueda tener armas nucleares», «la oposición de China a la militarización del Estrecho y a cualquier intento de cobrar un peaje por su uso», así como «su interés en comprar más petróleo estadounidense».
En una entrevista con Fox News, además, Trump aseguró que Xi le había prometido no proporcionar equipamiento militar a Irán. El aparato chino se ha manifestado al respecto esta mañana con su propio texto. «Este conflicto, que nunca debió haber ocurrido, no tiene razones para continuar», sentencia. «Encontrar una solución lo antes posible beneficia tanto a Estados Unidos como a Irán, a los países de la región y al mundo en su conjunto».

«Este conflicto, que nunca debió haber ocurrido, no tiene razones para continuar»

China centró su lectura de las conversaciones en otro estrecho, el de Taiwán, con una advertencia en boca de Xi. «Si se gestiona adecuadamente, la relación bilateral gozará de estabilidad general. De lo contrario, ambos países tendrán roces e incluso conflictos, lo que pondría toda la relación en grave peligro». Trump, sin embargo, no se ha pronunciado al respecto. En ese sentido, el secretario de Estado Marco Rubio se ha limitado a asegurar, durante una entrevista con NBC News, que «la política de Estados Unidos sobre la cuestión de Taiwán permanece sin cambios a día de hoy y tras la reunión que hemos mantenido hoy aquí».
Con respecto a la doble dependencia tecnológica que incentiva esta tregua, tierras raras chinas frente a semiconductores estadounidenses, el representante de Comercio Jamieson Greer ha apuntado a Bloomberg que, pese a la incorporación a la comitiva en el último momento de Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, las restricciones no han sido objeto de discusión.
El pasado mes de diciembre Trump autorizó la venta de los H200, uno de los chips más avanzados de la firma, pero China todavía no ha autorizado ninguna compra. En cuanto las tierras raras, hay «voluntad» por ambas partes de prorrogar el acuerdo actual, que garantiza un suministro estable por parte del gigante asiático.
Greer ha apuntado asimismo que China se ha comprometido a importar productos agrícolas estadounidenses por valor de 10.000 millones de dólares (8.580 millones de euros). El secretario del Tesoro Scott Bessent, por su parte, adelantó en su comparecencia en la CNBC que ambos países podrían firmar un protocolo en materia de inteligencia artificial (IA) para evitar que «los modelos más potentes caigan en manos de actores no estatales».
Trump y Xi mantendrán hoy un último almuerzo de trabajo antes de que el presidente inicie el trayecto de vuelta a Estados Unidos esta misma tarde.

Publicado: mayo 15, 2026, 2:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/china-llama-concluir-guerra-iran-posible-despedida-20260515075412-nt.html

Donald Trump ha iniciado su segunda mañana en Pekín dando la razón a Xi Jinping, nada menos que en lo tocante al declive de Estados Unidos. «Cuando el presidente Xi se refirió con gran elegancia a Estados Unidos como una nación quizá en declive, aludía al tremendo daño que sufrimos durante los cuatro años del Somnoliento Joe Biden y la Administración Biden, y en ese punto tenía toda la razón», ha escrito recién amanecido el día, poco después de las cinco de la mañana (hora local), en su plataforma Truth Social.

No consta que el líder chino realizara semejante comentario en los intercambios públicos, y cuesta imaginar que lo hiciera en los privados, por más que esta noción suponga un elemento central de su visión global. «El presidente Xi no se refería al increíble ascenso que Estados Unidos ha mostrado al mundo durante los 16 espectaculares meses de la Administración Trump», ha sentenciado el estadounidense.

Unas declaraciones que prolongan la cercanía personal entre ambos mandatarios exhibida ayer y, a través de ella, la estabilización de las relaciones entre las dos superpotencias. En la primera visita de un presidente estadounidense a China en nueve años, Trump ha abandonado todo rastro de beligerancia para entregarse a su diplomacia transaccional en pos de mayores intercambios económicos.

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  • David Alandete

De ahí que el régimen ensalzara, a través de un comunicado de su ministerio de Exteriores, «el acuerdo de una nueva visión para construir una relación constructiva entre China y Estados Unidos, caracterizada por la estabilidad estratégica […] para los próximos tres años y más allá», plazo de tiempo que hace referencia a lo que resta del segundo mandato presidencial.

Uno y otro se han encontrado de nuevo al filo del mediodía, cuando Xi ha recibido a Trump en Zhongnanhai. «Este es el lugar donde trabajan y viven los dirigente del Partido [Comunista] y del Gobierno central de China, incluido yo mismo», ha explicado el chino. Ambos han dado un paseo a solas por los jardines del complejo antes de sentarse a compartir un té en compañía de sus respectivas delegaciones.

Acuerdos pendientes

A falta de confirmaciones oficiales sobre los resultados prácticos de la visita, las declaraciones de altos cargos a los medios estadounidenses que acompañan a la delegación conforman un mosaico de contenidos e intenciones. El comunicado inicial emitido ayer por la Casa Blanca anunciaba un «acuerdo para que Irán nunca pueda tener armas nucleares», «la oposición de China a la militarización del Estrecho y a cualquier intento de cobrar un peaje por su uso», así como «su interés en comprar más petróleo estadounidense».

En una entrevista con Fox News, además, Trump aseguró que Xi le había prometido no proporcionar equipamiento militar a Irán. El aparato chino se ha manifestado al respecto esta mañana con su propio texto. «Este conflicto, que nunca debió haber ocurrido, no tiene razones para continuar», sentencia. «Encontrar una solución lo antes posible beneficia tanto a Estados Unidos como a Irán, a los países de la región y al mundo en su conjunto».

«Este conflicto, que nunca debió haber ocurrido, no tiene razones para continuar»

China centró su lectura de las conversaciones en otro estrecho, el de Taiwán, con una advertencia en boca de Xi. «Si se gestiona adecuadamente, la relación bilateral gozará de estabilidad general. De lo contrario, ambos países tendrán roces e incluso conflictos, lo que pondría toda la relación en grave peligro». Trump, sin embargo, no se ha pronunciado al respecto. En ese sentido, el secretario de Estado Marco Rubio se ha limitado a asegurar, durante una entrevista con NBC News, que «la política de Estados Unidos sobre la cuestión de Taiwán permanece sin cambios a día de hoy y tras la reunión que hemos mantenido hoy aquí».

Con respecto a la doble dependencia tecnológica que incentiva esta tregua, tierras raras chinas frente a semiconductores estadounidenses, el representante de Comercio Jamieson Greer ha apuntado a Bloomberg que, pese a la incorporación a la comitiva en el último momento de Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, las restricciones no han sido objeto de discusión.

El pasado mes de diciembre Trump autorizó la venta de los H200, uno de los chips más avanzados de la firma, pero China todavía no ha autorizado ninguna compra. En cuanto las tierras raras, hay «voluntad» por ambas partes de prorrogar el acuerdo actual, que garantiza un suministro estable por parte del gigante asiático.

Greer ha apuntado asimismo que China se ha comprometido a importar productos agrícolas estadounidenses por valor de 10.000 millones de dólares (8.580 millones de euros). El secretario del Tesoro Scott Bessent, por su parte, adelantó en su comparecencia en la CNBC que ambos países podrían firmar un protocolo en materia de inteligencia artificial (IA) para evitar que «los modelos más potentes caigan en manos de actores no estatales».

Trump y Xi mantendrán hoy un último almuerzo de trabajo antes de que el presidente inicie el trayecto de vuelta a Estados Unidos esta misma tarde.

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