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China baja la voz ante el ataque a Irán y teme por su petróleo

Son días nefastos para los regímenes autoritarios próximos a China. La pregunta natural, por tanto, lleva a cuestionar hasta qué punto lo son también para el gigante asiático, y qué está dispuesto a hacer al respecto. Como ya sucediera en Venezuela, un intervencionismo militar sin … precedentes desde hace décadas ha llevado a Estados Unido a atacar Irán, realizando además un llamamiento explícito a un levantamiento popular.
Así, con Nicolás Maduro preso y el ayatolá Jomeini finado, China se declara «seriamente preocupada». Así lo expresó este domingo su representante ante Naciones Unidas, Fu Cong, durante una sesión de emergencia de la institución. «China subraya que deben respetarse la soberanía, la seguridad y la integridad territorial de Irán y de otros países de la región», aseguró; palabras nunca empleadas, por ejemplo, en referencia a la invasión rusa de Ucrania.

Estas frases, por ser solo eso, frases, evidencian los límites del alcance de China en tanto que socio y, en consecuencia, minan su credibilidad como apoyo ante una geopolítica de hostilidad creciente. «Este patrón de China de expresar conmoción y preocupación, pero no tomar ninguna medida y ofrecer poca o ninguna ayuda a Irán, no cambiarán«, apuntaba en redes sociales Bonnnie Glaser, directora del programa Indo-Pacífico del German Marshall Fund. »Si hay un nuevo régimen, Pekín tratará de desarrollar de manera pragmática buenas relaciones independientemente de quién esté al mando«.

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Javier Ansorena

Se trata, en resumen, de un juego de intereses que en el caso de China tienen que ver, por encima de todo, con el petróleo. El régimen chino importaba el 90% de la producción de crudo iraní, lo que supone un 13% de su suministro nacional según cifras oficiales. Esta cuota, sumada al aproximadamente 4% que procedía de Venezuela y complicado por el dirigismo estadounidense, pone en cuestión casi un quinto de sus necesidades.

Quebrantos autoritarios

Subyace también un juego de espejos autoritarios. «Como han demostrado la Primavera Árabe y otros acontecimientos, los dirigentes chinos son profundamente sensibles a las imágenes de protestas populares que conducen al colapso del régimen, más aún cuando se percibe que Estados Unidos desempeña algún papel«, escribían Ryan Hass y Allie Matthies en un informe del centro de estudios Brookings publicado a finales de enero.
«La asociación estratégica integral entre Pekín y Teherán sitúa la relación de China con Irán al mismo nivel que sus relaciones con la Unión Europea, Arabia Saudí y los Emiratos Árabe Unidos. Sin embargo, la relación de China con Irán queda por debajo de sus ‘asociaciones estratégicas bajo cualquier circunstancia’ con Rusia, Pakistán y otros países«, proseguían los expertos.
«China valora su relación con Irán por tres razones principales. En primer lugar, las exportaciones iraníes de petróleo y gas respaldan la seguridad energética de China. En segundo lugar, la enemistad de Irán con Estados Unidos desvía la atención y los recursos estadounidenses que, de otro modo, podrían centrarse en contrarrestar a China. Y, en tercer lugar, Irán sirve como punto de entrada para que China afiance una mayor influencia en Asia suroccidental».

«Las exportaciones iraníes de petróleo y gas respaldan la seguridad energética de China»

Ryan Hass y Allie Matthies
Centro de estudios Brookings

Ahora bien: todo ello aboca, más que a la defensa, al pragmatismo. «Si la actual estructura de Gobierno de Irán colapsa, Pekín actuará de manera pragmática para proteger a sus ciudadanos, empresas e inversiones. Tratará de asegurar flujos ininterrumpidos de petróleo, fomentar esfuerzos rápidos para reforzar la estabilidad interna y limitar las repercusiones externas, y cultivar influencia con el Gobierno sucesor, especialmente para evitar un realineamiento hacia Estados Unidos», preveía el informe.
«China insta a todas las partes a cumplir sus obligaciones en virtud del derecho internacional, incluido el derecho internacional humanitario, a garantizar de manera efectiva la seguridad de los civiles y a evitar ataques contra instalaciones civiles», incidía este domingo Fu. En ese sentido, las autoridades chinas han urgido a sus ciudadanos a abandonar Irán, y ya ha completado el primer operativo de evacuación, conformado por una decena de personas, a través de la frontera terrestre con Azerbaiyán.

Publicado: marzo 1, 2026, 7:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/china-baja-voz-ante-ataque-iran-teme-20260301133243-nt.html

Son días nefastos para los regímenes autoritarios próximos a China. La pregunta natural, por tanto, lleva a cuestionar hasta qué punto lo son también para el gigante asiático, y qué está dispuesto a hacer al respecto. Como ya sucediera en Venezuela, un intervencionismo militar sin precedentes desde hace décadas ha llevado a Estados Unido a atacar Irán, realizando además un llamamiento explícito a un levantamiento popular.

Así, con Nicolás Maduro preso y el ayatolá Jomeini finado, China se declara «seriamente preocupada». Así lo expresó este domingo su representante ante Naciones Unidas, Fu Cong, durante una sesión de emergencia de la institución. «China subraya que deben respetarse la soberanía, la seguridad y la integridad territorial de Irán y de otros países de la región», aseguró; palabras nunca empleadas, por ejemplo, en referencia a la invasión rusa de Ucrania.

Estas frases, por ser solo eso, frases, evidencian los límites del alcance de China en tanto que socio y, en consecuencia, minan su credibilidad como apoyo ante una geopolítica de hostilidad creciente. «Este patrón de China de expresar conmoción y preocupación, pero no tomar ninguna medida y ofrecer poca o ninguna ayuda a Irán, no cambiarán«, apuntaba en redes sociales Bonnnie Glaser, directora del programa Indo-Pacífico del German Marshall Fund. »Si hay un nuevo régimen, Pekín tratará de desarrollar de manera pragmática buenas relaciones independientemente de quién esté al mando«.

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  • Javier Ansorena

Se trata, en resumen, de un juego de intereses que en el caso de China tienen que ver, por encima de todo, con el petróleo. El régimen chino importaba el 90% de la producción de crudo iraní, lo que supone un 13% de su suministro nacional según cifras oficiales. Esta cuota, sumada al aproximadamente 4% que procedía de Venezuela y complicado por el dirigismo estadounidense, pone en cuestión casi un quinto de sus necesidades.

Quebrantos autoritarios

Subyace también un juego de espejos autoritarios. «Como han demostrado la Primavera Árabe y otros acontecimientos, los dirigentes chinos son profundamente sensibles a las imágenes de protestas populares que conducen al colapso del régimen, más aún cuando se percibe que Estados Unidos desempeña algún papel«, escribían Ryan Hass y Allie Matthies en un informe del centro de estudios Brookings publicado a finales de enero.

«La asociación estratégica integral entre Pekín y Teherán sitúa la relación de China con Irán al mismo nivel que sus relaciones con la Unión Europea, Arabia Saudí y los Emiratos Árabe Unidos. Sin embargo, la relación de China con Irán queda por debajo de sus ‘asociaciones estratégicas bajo cualquier circunstancia’ con Rusia, Pakistán y otros países«, proseguían los expertos.

«China valora su relación con Irán por tres razones principales. En primer lugar, las exportaciones iraníes de petróleo y gas respaldan la seguridad energética de China. En segundo lugar, la enemistad de Irán con Estados Unidos desvía la atención y los recursos estadounidenses que, de otro modo, podrían centrarse en contrarrestar a China. Y, en tercer lugar, Irán sirve como punto de entrada para que China afiance una mayor influencia en Asia suroccidental».

«Las exportaciones iraníes de petróleo y gas respaldan la seguridad energética de China»

Ryan Hass y Allie Matthies

Centro de estudios Brookings

Ahora bien: todo ello aboca, más que a la defensa, al pragmatismo. «Si la actual estructura de Gobierno de Irán colapsa, Pekín actuará de manera pragmática para proteger a sus ciudadanos, empresas e inversiones. Tratará de asegurar flujos ininterrumpidos de petróleo, fomentar esfuerzos rápidos para reforzar la estabilidad interna y limitar las repercusiones externas, y cultivar influencia con el Gobierno sucesor, especialmente para evitar un realineamiento hacia Estados Unidos», preveía el informe.

«China insta a todas las partes a cumplir sus obligaciones en virtud del derecho internacional, incluido el derecho internacional humanitario, a garantizar de manera efectiva la seguridad de los civiles y a evitar ataques contra instalaciones civiles», incidía este domingo Fu. En ese sentido, las autoridades chinas han urgido a sus ciudadanos a abandonar Irán, y ya ha completado el primer operativo de evacuación, conformado por una decena de personas, a través de la frontera terrestre con Azerbaiyán.

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