Publicado: junio 1, 2026, 8:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/petro-agita-fantasma-fraude-movilizar-seguidores-indecisos-20260601013337-nt.html
Eran las cinco de la tarde cuando se hizo evidente que la primera vuelta de la elección presidencial colombiana estaría llena de sorpresas. Pero ninguna de las esperadas por los electores o los candidatos. El domingo, que transcurrió en calma y con buena participación ciudadana … en los 13.489 puestos de votación instalados, en horas de la noche se transformó en otro animal electoral, con una vida propia cargada de reacciones inesperadas que impactaron a todos los colombianos, independientemente de sus afiliaciones políticas.
La primera gran sorpresa, al caer la tarde, la tendencia ganadora de Abelardo de la Espriella, del movimiento radical Defensores de la Patria, quien cerró esta primera vuelta presidencial con una votación de 10.3 millones de votos (43.7%), superando al candidato del gobernante Pacto Histórico. El ‘outsider’, que para los analistas supo aprovechar las redes sociales con narraciones efectistas de inteligencia artificial y así despertar un sentimiento patriótico que recoge el desencanto con los políticos tradicionales y radicaliza a una derecha que parecía débil y avejentada, se convierte en el candidato más votado en la historia de las primeras vueltas presidenciales en Colombia, posicionándolo como líder para la definitiva del próximo 21 de junio.
Y aquí está la segunda sorpresa, la misma que desató el lado incendiario del presidente Petro: Iván Cepeda no solo no fue el gran ganador de la jornada ni logró quedarse con la Presidencia en esta primera vuelta, como lo soñaba, sino que obtuvo el 40.9% de la votación (9.6 millones de votos), perdiendo el halo triunfal que lo había acompañado en estas últimas semanas y encuestas.
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Milton Merlo
Si bien el Pacto Histórico aumentó la votación en el orden de un millón de votos, frente a los 8.5 millones logrados por Petro en 2022, perdió algunos departamentos que se daba por descontado apoyarían a la izquierda, entre ellos Arauca, fronterizo con Venezuela y con gran influencia sindicalista y acosado por la violencia guerrillera; el área del Catatumbo y Norte de Santander, donde está el principal foco de violencia de grupos armados y disputas de rentas del narcotráfico, por citar dos casos. Cerrado el conteo, el Pacto Histórico ganó en 16 departamentos y Bogotá, mientras que Defensores de la Patria obtuvo 15.
La tercera gran sorpresa: la derrota del uribismo, que el propio expresidente Álvaro Uribe Vélez aceptó desde muy temprano, cuando se supo que su candidata, Paloma Valencia, no solo estaba de tercera, sino que retrocedió significativamente en la votación con 1.6 millones de votos, cifra reducida en más de un 50% frente a la que obtuvo individualmente al ganarse la Gran Consulta entre los partidos de centro derecha y derecha del país. El trago amargo se toma rápido y ella esperó mucho para salir a reconocer la derrota y a unirse a De la Espriella, bajo el principio de hacer lo que sea electoralmente posible para derrotar a la izquierda y la llegada de Cepeda al poder.
Paloma se sube al tigre
«Anuncio mi apoyo al doctor Abelardo de la Espriella e invito a que derrotemos a Cepeda, a que el neocomunismo que impera en este país no continúe, a que estemos firmes al lado de las ideas, de la libertad, del progreso, de la iniciativa privada y, por supuesto, del cuidado de los más pobres», dijo Valencia. Y con un tono agresivo que contrastó con el de su líder político, afirmó que seguirá «en esta batalla para derrotar a Iván Cepeda y a su proyecto destructivo aliado con la criminalidad, con la corrupción y con lo peor para Colombia», con lo cual se espera que buena parte de ese caudal electoral se deslice hacia ‘El tigre’, como se conoce a De la Espriella.
Pero nada de lo sucedido hasta ese momento anunciaba la sorpresa de las ocho de la noche cuando Gustavo Petro publicó un tuit afirmando que «como presidente no acepto los resultados del preconteo», argumentando manipulación del software y un aumento en el censo electoral del orden de ochocientos mil votos, por lo cual solo aceptará los resultados de «las comisiones escrutadoras dirigidas por los jueces de la República».
Desde ese momento y durante toda la mañana del lunes, el Registrador Hernán Penagos tuvo las horas más ocupadas repitiendo una y otra vez que las afirmaciones del presidente son infundadas, que el relato del proceso electoral que presenta no existe, y que efectivamente el resultado oficial es el de las actas de los jueces. En esta oportunidad, dijo, más de 2.6 millones de colombianos participaron, y en declaraciones a Caracol Radio, afirmó que «el censo electoral en Colombia se cerró desde el pasado 30 de abril, ¿cómo puede haber inclusión de cédulas en un censo electoral que inclusive se entrega a las campañas?». Y frente a los señalamientos de manipulación del software, añadió: «Se habla de software de escrutinio y software de conteo que no maneja cédulas de ciudadanía. En esos software no hay números ni cédulas de ciudadanía. Solo se utilizan para consolidar la información que llega de las mesas de votación».
El responsable de la Registraduría ha insistido en que el relato del proceso electoral que presenta Petro no existe, y que efectivamente el resultado oficial es el de las actas de los jueces
Además del desconcierto general por las acusaciones de Petro, que contrastan con los datos de la mayor participación ciudadana en 24 años y fueran rechazadas tanto por políticos, como senadores de centro izquierda y de derecha, gremios y autoridades departamentales, la seguidilla de declaraciones por parte de los dos candidatos ganadores terminó de asustar a una Colombia que confía en el sistema electoral que ha probado repetidamente su eficiencia y manejo, el mismo que avaló la elección de Petro en 2022 y que el lunes fue celebrado por los delegados de la Unión Europea y de diversas misiones de observación.
Tres semanas peligrosas
Pero el manto de duda arrojado desde la Casa de Nariño no fue rechazado inicialmente por el candidato del Pacto Histórico, quien recibía así una herida de fuego amigo. Mientras el país esperaba las palabras sosegadas del candidato, lo que apareció fue un Cepeda beligerante, alineado con el presidente: «Existe información e indicios sobre un número indeterminado de mesas que estamos verificando con nuestro mecanismo de seguridad y observación electoral de cuántas se trata exactamente, en la cual se ha presentado, según los primeros informes, votaciones atípicas». Horas más tarde, el candidato oficialista reculó y aceptó los resultados: «No hay irregularidades de dimensiones suficientes para hablar de fraude», señaló.
Ya vestido de segunda vuelta, Cepeda hizo un listado de las agresiones históricas recibidas por esa colectividad y empezó a mover con miedo a las bases del electorado: «El señor De la Espriella representa el fascismo mafioso», dijo, y vaticinó que «los alcances, avances y logros en materia social de nuestro Gobierno bajo un eventual mandato del señor De la Espriella serán pulverizados: no salario vital, no reforma agraria, no apoyo a la educación pública y a la matrícula 0, no más apoyo a la juventud; apoyo simple y llanamente a los círculos más descompuestos y más poderosos desde el punto de vista económico de la sociedad colombiana». Este es un nuevo escenario para la izquierda sorprendida, pues ya no hay confrontación con una figura conocida, como Uribe Vélez, sino con un contrincante tan volátil y vocal como Petro, que además está empoderado.
Canibalismo extremo
Desde Barranquilla, sin dejar el show que lo ha caracterizado y arribando al malecón a bordo de un planchón con pantalla gigante y vidrio blindado, De la Espriella recogió el guante. «Vamos a defender la democracia por la razón o por la fuerza», dijo en un discurso triunfante muy agresivo también, en el que no ahorró adjetivos contra Cepeda. Refiriéndose al presidente señaló: «Como lo ha advertido desde hace años, quiere perpetuarse en el poder, desconociendo la libertad del pueblo colombiano. Por eso, invita a romper las normas electorales y él lo hace todo el tiempo. Quiere hacerle campaña a su marioneta, el impedido de Cepeda». Y en un giro, no sin drama, afirmó: «Yo estaré al frente de esta batalla, para defender nuestra democracia y hacerme matar por Colombia, si es necesario».
«Petro y todo su Gobierno harán cualquier cosa, incluso comprometer la institucionalidad, para ganar»
Gabriel Silva
Analista
¿Qué cabe esperar en estas tres semanas, además del debate que ya casaron los dos candidatos? Para el analista Gabriel Silva, «las próximas tres semanas en la política colombiana serán de un canibalismo extremo que no se veía desde las guerras entre liberales y conservadores en los años cincuenta. Petro y todo su Gobierno harán cualquier cosa, incluso comprometer la institucionalidad, para ganar. La izquierda colombiana ha demostrado una deslealtad sin límite con esa misma democracia que los llevó al poder. Por su parte la derecha tratará de camuflar su propuesta de populismo autoritario con el ropaje de redentores y héroes de la institucionalidad. El dilema del diablo para la democracia colombiana».
