Publicado: mayo 12, 2026, 6:30 am
La fuente de la noticia es https://www.20minutos.es/gente/carlos-iii-se-enfrenta-su-familia-que-hacer-con-las-hijas-exprincipe-andres_6969232_0.html
Fueron dos detalles que, como provenían ambos de la misma noticia, hace pensar que no pudieron ser del todo casuales, máxime porque estamos hablando de una familia como la familia real británica que prefiere tener cada detalle que aparece en los medios bajo control. Y, además, dando una imagen de unidad. De ahí que no se pasase por alto que, en su primer post de Instagram desde noviembre de 2025, la princesa Eugenia de York, al anunciar que está embarazada de su tercer hijo junto a su marido, el financiero Jack Brooksbank, no hiciese ni una sola referencia al carácter royal del pequeño. «Bebé Brooksbank en 2026», se leían en el pie de foto de la publicación.
De ahí pasamos al anuncio con el que Buckingham Palace dio a conocer el nuevo embarazo de la hija del expríncipe Andrés y de Sarah Ferguson, y del que varios medios sacan en conclusión que ha sido una fórmula tremendamente estudiada y cuidadosa en términos comunicativos. Porque, aunque cuando nazca entrará a formar parte del organigrama y del árbol genealógico de los Windsor, no hay en el comunicado ni una sola referencia a quiénes son sus abuelos, sin referencias al que fuera duque de York ni a Fergie, como la llama la prensa anglosajona.
Un gesto contundente que constata el distanciamiento que existe, desde la caída en desgracia de Andrés Mountbatten-Windsor y su exesposa por su relación con el magnate y pedófilo Jeffrey Epstein, entre la familia York y la corona inglesa. Pero, a su vez, esto puede ser interpretado como un intento por parte de Carlos III de allanar el camino para sacar del ostracismo a sus sobrinas —no solo a Eugenia, sino también a la princesa Beatriz—, siendo él quien domina el relato de lo que sucede en la monarquía y con la vista puesta en lo que ocurrirá en la institución cuando se siente en el trono su primogénito, el príncipe Guillermo de Inglaterra.
No hay que olvidar que tanto Beatriz como Eugenia siguen formando, al menos en términos de las sucesión dinástica, parte activa de la familia real británica, si bien su papel institucional ha caído a sus cotas más bajas desde que también apareciesen sus nombres en los conocidos papeles del banquero y traficante de mujeres —aunque solo mencionados, sin que haya pruebas de una relación real, más bien como una referencia circunstancial por la amistad con sus padres—. Y es ahí donde se llega a la gran división que hay ahora mismo en Buckingham Palace.
Tal y como recogen desde Vanitatis, la forma en que el monarca de 77 años está intentando solventar el asunto ya ha provocado tensiones dentro de la propia familia real. En concreto, dentro incluso de su propio dormitorio, dado que sería la reina consorte Camila el principal bastión de una rama a la que se ha empezado a llamar como los «Anti-York», sobre todo porque consideran un precedente el último movimiento con el anuncio del embarazo, posicionándose el soberano del lado de su sobrina y, por tanto, acercándose también a Andrés y Sarah.
Según las informaciones que ha conseguido el periódico Daily Mail, la reina consorte no ve con buenos ojos esa extraña sintonía de su esposo con la princesa Eugenia. «La reina ha acabado llegando a la certeza de que todos los York, incluidas las princesas Beatriz, Eugenia y sus hijos, deben ser excluidos de la línea de sucesión», ha declarado el experto en la realeza y biógrafo Phil Dampier, quien además puntualiza que «si ya se están tomando medidas para excluir a Andrés de la línea de sucesión», es lógico pensar que exista sobre la mesa «también la posibilidad» de que ellas desaparezcan junto a su padre, «erradicando así el problema de una vez por todas».
Otra fuente cercana a palacio, además, insiste en cómo son la reina Camila y el príncipe Guillermo quienes están presionando más y más a Carlos III para que adopte «las medidas más claras posibles para distanciar a la monarquía de toda la rama York de la familia». Una forma de poner un punto y aparte en todo el asunto y que deje de afectar a la institución cada nueva polémica que pueda surgir en el futuro, amén de una forma de dar ejemplo tanto en este reinado como para el siguiente.
Porque ahí entra la figura del heredero al trono. En un principio, y ante la ausencia de su hermano, el príncipe Harry, el marido de Kate Middleton sabe que si es coronado en poco tiempo estará corto de efectivos para todos los actos en los que interviene la familia real. Y de hecho ya recurrió a sus primas en el pasado para que en alguna ocasión asistiesen a eventos a los que ni él ni su esposa podían acudir. Sin embargo, también es consciente de que, en la actualidad, las figuras públicas de sus primas juegan más en su contra que a favor.
Un ejemplo: la organización de una de las tradicionales fiestas en los jardines de Buckingham Palace, en el cual colaboraron Beatriz y Eugenia hace unos años pero que a día hoy no cuenta con ninguna de ellas. «De todos sus primos y primas, solo Zara [Tindall] asistió. En estos momentos, su presencia [la de las hijas de Andrés y Sarah] en cualquier evento real eclipsaría por completo todo lo demás», han señalado las citadas fuentes como explicación a las razones de su ostracismo. Algo a lo que abren la posibilidad de un cambio con el paso del tiempo, pero que actualmente tiene a Guillermo y a Camila presionando a Carlos III para que corte de raíz.
