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Berlín acoge el dolor de Ucrania a través de restos de la guerra

«Estalla la guerra y hay que tomar una decisión: ¿huyes y lo pierdes todo? ¿te quedas y arriesgas tu vida?». Hace cuatro años, cuando comenzó la invasión rusa de Ucrania, esto es lo primero que pasó por la cabeza de Anika, la refugiada … ucraniana que guía a ABC a través del nuevo museo que abre sus puertas este martes, el mismo día que se cumplen cuatro años del conflicto, en la capital alemana. «Huir significaba partir con lo puesto hacia un futuro desconocido, sin saber a dónde llegaríamos, quién nos podría ayudar», explica la opción de los refugiados.
«Quedarme significaba someter a mis hijos al terror de los bombardeos, al miedo a desaparecer, a dormir en la oscuridad del metro y preparar cócteles molotov… pero la alternativa tampoco es sencilla», explica su decisión junto a una vitrina en la que aparece un proyectil antiaéreo Gepard.

Alemania ha enviado más de 200.000 unidades de estos proyectiles de 35×228 mm, desarrollada originalmente por Oerlikon y hoy producida por Rheinmetall. Esta munición está optimizada para derribar drones, misiles de crucero y aeronaves de baja cota y son utilizados por las Fuerzas Armadas de Ucrania contra la aviación rusa.

Noticia relacionada

LA TERCERA

Fernando García Sánchez

En la siguiente vitrina, aparecen sellos postales y objetos conmemorativos con la frase ‘Buque de guerra ruso, vete a la mierda’, haciendo referencia a la rebeldía de los defensores ucranianos de la Isla de la Serpiente. Y, un poco más adelante, un dron FPV desmontado y expuesto como parte de la exposición del Museo de Ucrania en Berlín y como prueba de la tecnología utilizada en el campo de batalla.
«La base de esta parte de la exposición fue que el invierno pasado realicé entrevistas con unos treinta ucranianos, unos que viven en Ucrania y otros que se marcharon por la guerra, para entender qué les motivó a tomar sus decisiones. En esta primera sala se cuentan las historias de quienes decidieron marcharse y de quienes decidieron quedarse», explica uno de los organizadores, Wieland Giebel.
«Seguramente lo que más llame la atención inmediata de los visitantes sean los elementos militares de defensa, y las pruebas de la destrucción masiva, el estado en el que está quedando el país, pero a mí me interesaba especialmente entender qué pasa con cada persona, que son como nosotros, que un día están cenando en familia o viendo una serie y el día siguiente están en guerra», añade.

Presentar la guerra a través de pruebas físicas

El precedente de esta exposición fue la iniciativa del equipo de Berlin Story, poco después del inicio de la invasión rusa. Se fueron a Ucrania, compraron los restos de un tanque ruso destruido por el Ejército ucraniano y lo instalaron ante la Embajada de Rusia en Berlín, como muestra de protesta. El tanque destruido se convirtió rápidamente en punto de peregrinación y nueva atracción, tanto para berlineses como para turistas, que depositaban flores o velas encendidas junto a los amasijos metálicos, en memoria de las víctimas.

Un dron de combate FPV ruso con hélices rojas expuesto en el museo que se inaugura mañana.

(afp)

Muchos ucranianos refugiados acudían también a ese punto para actos de protesta y contaban sus historias particulares sobre cómo habían salido del país, cómo sobrevivían y su siempre viva ilusión de regresar.
En mayo de 2025, cuando los conservadores del Búnker de Berlín Story, Enno Lenze y Wieland Giebel habían reunido un sinfín de testimonios, decidieron transformar parte de la exposición permanente del museo en una nueva exposición centrada en la guerra en Ucrania, con la colaboración de RBC-Ukraine. Desde entonces, han viajado repetidamente al frente, recogiendo artefactos, documentando pruebas y hablando con soldados y voluntarios, para componer esta muestra.
La exposición presenta deliberadamente la guerra a través de pruebas físicas directas. Entre las exposiciones centrales se encuentra un vehículo de evacuación destruido de Jersón, una furgoneta voluntaria atacada por un dron ruso el 12 de abril de 2025. El vehículo fue trasladado a Berlín con agujeros de bala y daños por metralla.
«Llevamos la realidad desde la línea del frente a Berlín, para que resulte más fácil a todo el mundo tenerla presente y que los políticos no olviden el sufrimiento de los ucranianos», insiste Giebel. Su objetivo es «mostrar al público europeo la realidad de la guerra, algo que muchos no han presenciado de primera mano».

Publicado: febrero 24, 2026, 5:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/guerra-ucrania-convertida-museo-20260223170316-nt.html

«Estalla la guerra y hay que tomar una decisión: ¿huyes y lo pierdes todo? ¿te quedas y arriesgas tu vida?». Hace cuatro años, cuando comenzó la invasión rusa de Ucrania, esto es lo primero que pasó por la cabeza de Anika, la refugiada ucraniana que guía a ABC a través del nuevo museo que abre sus puertas este martes, el mismo día que se cumplen cuatro años del conflicto, en la capital alemana. «Huir significaba partir con lo puesto hacia un futuro desconocido, sin saber a dónde llegaríamos, quién nos podría ayudar», explica la opción de los refugiados.

«Quedarme significaba someter a mis hijos al terror de los bombardeos, al miedo a desaparecer, a dormir en la oscuridad del metro y preparar cócteles molotov… pero la alternativa tampoco es sencilla», explica su decisión junto a una vitrina en la que aparece un proyectil antiaéreo Gepard.

Alemania ha enviado más de 200.000 unidades de estos proyectiles de 35×228 mm, desarrollada originalmente por Oerlikon y hoy producida por Rheinmetall. Esta munición está optimizada para derribar drones, misiles de crucero y aeronaves de baja cota y son utilizados por las Fuerzas Armadas de Ucrania contra la aviación rusa.

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  • LA TERCERA


    Fernando García Sánchez

En la siguiente vitrina, aparecen sellos postales y objetos conmemorativos con la frase ‘Buque de guerra ruso, vete a la mierda’, haciendo referencia a la rebeldía de los defensores ucranianos de la Isla de la Serpiente. Y, un poco más adelante, un dron FPV desmontado y expuesto como parte de la exposición del Museo de Ucrania en Berlín y como prueba de la tecnología utilizada en el campo de batalla.

«La base de esta parte de la exposición fue que el invierno pasado realicé entrevistas con unos treinta ucranianos, unos que viven en Ucrania y otros que se marcharon por la guerra, para entender qué les motivó a tomar sus decisiones. En esta primera sala se cuentan las historias de quienes decidieron marcharse y de quienes decidieron quedarse», explica uno de los organizadores, Wieland Giebel.

«Seguramente lo que más llame la atención inmediata de los visitantes sean los elementos militares de defensa, y las pruebas de la destrucción masiva, el estado en el que está quedando el país, pero a mí me interesaba especialmente entender qué pasa con cada persona, que son como nosotros, que un día están cenando en familia o viendo una serie y el día siguiente están en guerra», añade.

Presentar la guerra a través de pruebas físicas

El precedente de esta exposición fue la iniciativa del equipo de Berlin Story, poco después del inicio de la invasión rusa. Se fueron a Ucrania, compraron los restos de un tanque ruso destruido por el Ejército ucraniano y lo instalaron ante la Embajada de Rusia en Berlín, como muestra de protesta. El tanque destruido se convirtió rápidamente en punto de peregrinación y nueva atracción, tanto para berlineses como para turistas, que depositaban flores o velas encendidas junto a los amasijos metálicos, en memoria de las víctimas.


Un dron de combate FPV ruso con hélices rojas expuesto en el museo que se inaugura mañana.


(afp)

Muchos ucranianos refugiados acudían también a ese punto para actos de protesta y contaban sus historias particulares sobre cómo habían salido del país, cómo sobrevivían y su siempre viva ilusión de regresar.

En mayo de 2025, cuando los conservadores del Búnker de Berlín Story, Enno Lenze y Wieland Giebel habían reunido un sinfín de testimonios, decidieron transformar parte de la exposición permanente del museo en una nueva exposición centrada en la guerra en Ucrania, con la colaboración de RBC-Ukraine. Desde entonces, han viajado repetidamente al frente, recogiendo artefactos, documentando pruebas y hablando con soldados y voluntarios, para componer esta muestra.

La exposición presenta deliberadamente la guerra a través de pruebas físicas directas. Entre las exposiciones centrales se encuentra un vehículo de evacuación destruido de Jersón, una furgoneta voluntaria atacada por un dron ruso el 12 de abril de 2025. El vehículo fue trasladado a Berlín con agujeros de bala y daños por metralla.

«Llevamos la realidad desde la línea del frente a Berlín, para que resulte más fácil a todo el mundo tenerla presente y que los políticos no olviden el sufrimiento de los ucranianos», insiste Giebel. Su objetivo es «mostrar al público europeo la realidad de la guerra, algo que muchos no han presenciado de primera mano».

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