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Arranca el pulso para acabar con la era Netanyahu en Israel

«El Estado de Israel debe cambiar de rumbo (…) Después de 30 años, es hora de separarse de Netanyahu y abrir un nuevo capítulo», así presentó Naftali Bennett a los israelíes su plan de volver a ocupar el asiento de primer ministro en las … próximas elecciones, que deben celebrarse antes de octubre. Bennett, político de ultraderecha de 54 años, regresa a la primera línea de la política de la mano de Yair Lapid, periodista de 62 años etiquetado como ‘centrista’, con quien forma la coalición Beyachad (que se traduce como Juntos). El firme deseo de acabar con Benjamín Netanyahu, de 77 años, es la clave que explica esta unión entre dos perfiles ideológicamente muy distintos.
La empresa que tienen por delante es complicada y por eso Bennett ha tendido la mano a Gabi Eisenkot, exjefe del Ejército, con quien formaría, según las encuestas, una alianza capaz de superar al Likud de Netanyahu en las urnas, aunque luego deberán buscar nuevos pactos en la cámara para llegar a los 61 escaños necesarios para obtener la mayoría. Aunque Eisenkot no ha anunciado formalmente si se unirá a la coalición, dio rápidamente la bienvenida a la nueva agrupación. «El objetivo de ganar las elecciones cruciales que tenemos por delante es compartido», escribió Eisenkot en sus redes sociales, calificando a Bennett y Lapid como «socios» y anunciando que el también busca lograr «la victoria y el cambio que Israel necesita».

Beyachad repite la alianza de 2021, cuando el entonces bautizado como Gobierno del cambio logro apartar a Netanyahu del poder durante 18 meses. Fue un breve paréntesis tras doce años ininterrumpidos del líder del Likud como primer ministro, que volvió a vencer en 2022 y formó una alianza poderosa con los partidos ultraortodoxos y ultranacionalistas sionistas. Para lograr esa victoria, Bennett tuvo que pactar con un partido árabe, algo inédito en la historia del Estado judío, lo que le permitió formar un gobierno de coalición con una mayoría mínima y profundamente dividido en cuestiones como el conflicto israelí-palestino. En esta ocasión, Bennett afirmó que no volverá a buscar una coalición con partidos árabes porque busca un «gobierno sionista» y descartó «ceder territorio a los enemigos», un mensaje claro contra el establecimiento de un Estado palestino.

Noticia relacionada

Mikel Ayestaran

La derrota de Netanyahu se produjo tras la Covid-19 y el confinamiento y analistas como Amit Segal, cercanos a Netanyahu, piensan que ahora también hay «fatiga» dentro de Israel, pero a causa de la guerra. «El malestar entre la población, especialmente entre los votantes de Netanyahu, proviene de la sensación inicial de la operación ‘Rugido del León’ (nombre de la campaña militar lanzada contra Irán de la mano de Estados Unidos) de que sería la última ronda. En cambio, descubrieron que el asunto estaba lejos de terminar, agravado por la reapertura del frente libanés que se creía cerrado», escribió Segal en Israel Hayom.

‘Rey Bibi’

Los israelíes acudirán a las urnas tras más de dos años en situación de guerra y sin haber acabado con las amenazas de Hamás, Hizbolá e Irán. Desde su primer mandato en los años noventa, Netanyahu ha sido una figura polarizadora tanto dentro como fuera del país. Conocido con el apelativo de ‘Bibi’ en Israel, su capacidad para superar adversidades en el terreno político le han hecho ganarse el sobrenombre de ‘rey Bibi’ y cuando parece más arrinconado y fuera de juego, vuelve a emerger. «Yo o el caos», es la estrategia que este dirigente populista aplica en cada campaña y hasta ahora le ha dado el resultado.

Los israelíes acudirán a las urnas tras más de dos años en situación de guerra y sin haber acabado con las amenazas de Hamás, Hizbolá e Irán

Netanyahu no deja de acumular marcas. Fue el primer primer ministro nacido en el Estado de Israel, el más joven de la historia en alcanzar ese puesto, es el jefe de gobierno con más años en el cargo, por delante del mítico David Ben Gurion, y es también el primer jefe de Estado en activo que comparece ante la Justicia para responder por varios casos de corrupción. El primer ministro siempre ha defendido su inocencia, se siente víctima de «una caza de brujas», es la frase que más ha repetido, y Donald Trump ha pedido al presidente del país que le otorgue el perdón.

Borrar el 7 de octubre

Desde el ataque de Hamás del 7 de octubre, el líder del Likud está inmerso en una carrera bélica por intentar borrar ese sábado negro de su expediente. Para ello, mantiene bloqueada la investigación sobre los errores de seguridad que se produjeron aquel sábado negro, lanzó una operación en la Franja que está siendo investigada por genocidio, ocupó el sur de Siria, trabaja para crear una ‘zona de seguridad’ al sur de Líbano y ha lanzado dos guerras contra Irán. Todo ello de la mano de un avance firme de la ocupación de Cisjordania, liderada por los ministros ultranacionalistas sionistas, y del blindaje de los jóvenes ultraortodoxos, que mantienen sus privilegios para no acudir a la llamada obligatoria a filas en un momento en el que el Ejército está exhausto y sufre un goteo constante de bajas.

Faltan como mucho seis meses para la cita con las urnas, pero los debates en los medios en Israel se van calentando y todos los rostros habituales de la política toman posiciones. Netanyahu compite por su supervivencia política con la amenaza de la justicia muy presente en sus cálculos y busca ese respaldo popular que le ayude a seguir su carrera con 77 años, una edad que con la que solo lograron gobernar Ben Gurion y Ariel Sharon.

Publicado: mayo 2, 2026, 10:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/arranca-pulso-acabar-era-netanyahu-israel-20260502020116-nt.html

«El Estado de Israel debe cambiar de rumbo (…) Después de 30 años, es hora de separarse de Netanyahu y abrir un nuevo capítulo», así presentó Naftali Bennett a los israelíes su plan de volver a ocupar el asiento de primer ministro en las próximas elecciones, que deben celebrarse antes de octubre. Bennett, político de ultraderecha de 54 años, regresa a la primera línea de la política de la mano de Yair Lapid, periodista de 62 años etiquetado como ‘centrista’, con quien forma la coalición Beyachad (que se traduce como Juntos). El firme deseo de acabar con Benjamín Netanyahu, de 77 años, es la clave que explica esta unión entre dos perfiles ideológicamente muy distintos.

La empresa que tienen por delante es complicada y por eso Bennett ha tendido la mano a Gabi Eisenkot, exjefe del Ejército, con quien formaría, según las encuestas, una alianza capaz de superar al Likud de Netanyahu en las urnas, aunque luego deberán buscar nuevos pactos en la cámara para llegar a los 61 escaños necesarios para obtener la mayoría. Aunque Eisenkot no ha anunciado formalmente si se unirá a la coalición, dio rápidamente la bienvenida a la nueva agrupación. «El objetivo de ganar las elecciones cruciales que tenemos por delante es compartido», escribió Eisenkot en sus redes sociales, calificando a Bennett y Lapid como «socios» y anunciando que el también busca lograr «la victoria y el cambio que Israel necesita».

Beyachad repite la alianza de 2021, cuando el entonces bautizado como Gobierno del cambio logro apartar a Netanyahu del poder durante 18 meses. Fue un breve paréntesis tras doce años ininterrumpidos del líder del Likud como primer ministro, que volvió a vencer en 2022 y formó una alianza poderosa con los partidos ultraortodoxos y ultranacionalistas sionistas. Para lograr esa victoria, Bennett tuvo que pactar con un partido árabe, algo inédito en la historia del Estado judío, lo que le permitió formar un gobierno de coalición con una mayoría mínima y profundamente dividido en cuestiones como el conflicto israelí-palestino. En esta ocasión, Bennett afirmó que no volverá a buscar una coalición con partidos árabes porque busca un «gobierno sionista» y descartó «ceder territorio a los enemigos», un mensaje claro contra el establecimiento de un Estado palestino.

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  • Mikel Ayestaran

La derrota de Netanyahu se produjo tras la Covid-19 y el confinamiento y analistas como Amit Segal, cercanos a Netanyahu, piensan que ahora también hay «fatiga» dentro de Israel, pero a causa de la guerra. «El malestar entre la población, especialmente entre los votantes de Netanyahu, proviene de la sensación inicial de la operación ‘Rugido del León’ (nombre de la campaña militar lanzada contra Irán de la mano de Estados Unidos) de que sería la última ronda. En cambio, descubrieron que el asunto estaba lejos de terminar, agravado por la reapertura del frente libanés que se creía cerrado», escribió Segal en Israel Hayom.

‘Rey Bibi’

Los israelíes acudirán a las urnas tras más de dos años en situación de guerra y sin haber acabado con las amenazas de Hamás, Hizbolá e Irán. Desde su primer mandato en los años noventa, Netanyahu ha sido una figura polarizadora tanto dentro como fuera del país. Conocido con el apelativo de ‘Bibi’ en Israel, su capacidad para superar adversidades en el terreno político le han hecho ganarse el sobrenombre de ‘rey Bibi’ y cuando parece más arrinconado y fuera de juego, vuelve a emerger. «Yo o el caos», es la estrategia que este dirigente populista aplica en cada campaña y hasta ahora le ha dado el resultado.

Los israelíes acudirán a las urnas tras más de dos años en situación de guerra y sin haber acabado con las amenazas de Hamás, Hizbolá e Irán

Netanyahu no deja de acumular marcas. Fue el primer primer ministro nacido en el Estado de Israel, el más joven de la historia en alcanzar ese puesto, es el jefe de gobierno con más años en el cargo, por delante del mítico David Ben Gurion, y es también el primer jefe de Estado en activo que comparece ante la Justicia para responder por varios casos de corrupción. El primer ministro siempre ha defendido su inocencia, se siente víctima de «una caza de brujas», es la frase que más ha repetido, y Donald Trump ha pedido al presidente del país que le otorgue el perdón.

Borrar el 7 de octubre

Desde el ataque de Hamás del 7 de octubre, el líder del Likud está inmerso en una carrera bélica por intentar borrar ese sábado negro de su expediente. Para ello, mantiene bloqueada la investigación sobre los errores de seguridad que se produjeron aquel sábado negro, lanzó una operación en la Franja que está siendo investigada por genocidio, ocupó el sur de Siria, trabaja para crear una ‘zona de seguridad’ al sur de Líbano y ha lanzado dos guerras contra Irán. Todo ello de la mano de un avance firme de la ocupación de Cisjordania, liderada por los ministros ultranacionalistas sionistas, y del blindaje de los jóvenes ultraortodoxos, que mantienen sus privilegios para no acudir a la llamada obligatoria a filas en un momento en el que el Ejército está exhausto y sufre un goteo constante de bajas.

Faltan como mucho seis meses para la cita con las urnas, pero los debates en los medios en Israel se van calentando y todos los rostros habituales de la política toman posiciones. Netanyahu compite por su supervivencia política con la amenaza de la justicia muy presente en sus cálculos y busca ese respaldo popular que le ayude a seguir su carrera con 77 años, una edad que con la que solo lograron gobernar Ben Gurion y Ariel Sharon.

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